domingo, 18 de julio de 2021
El Bodhisattva Avalokitesvara
viernes, 11 de junio de 2021
K’ochel. Emblema de los hombres
En este sentido, el iniciado o klóketen tras el éxito de las pruebas, recibía un símbolo de hombría: Una vincha triangular de piel de guanaco llamado k’ochel –conocido también como goulchelg–.
De modo significativo, este símbolo iniciático se encuentra en la tradición mesoamericana, especialmente en la nobleza del sustrato azteca, hecho que refuerza la concepción fundamental trazada por el profesor Roberto Rengifo en Noticias y comentarios arqueológicos –primera parte de El Secreto de la América Aborigen (1919)– sobre la irradiación civilizadora de los primitivos chilis en el continente: (…) se esparcieron por el continente, marchando de sur a norte hasta México, y, progresando en lenguas y cultura con la distancia y los siglos.
En consecuencia, campos como la concepción cronológica de la sucesión de los soles o grandes eras, símbolos como el emblema de Sol o tetraskélion y el Signo Escalonado, el conocimiento del Ajna Chakra o “Tercer Ojo” y el emblema de los dioses –el tocado cónico llamado Ocelocopilli–, conforman un claro testimonio de una unidad originaria que abarca desde Tierra del Fuego a Mesoamérica y que antecede a toda noción historiográfica y cronología arqueológica, enraizándose en la tradición de los hombres-dioses y de su civilización prediluvial –es decir, anterior al último Tripalafquen o Diluvio, esto es, el impacto del “Cometa Clovis” en ±12.900– y cuyos vestigios corresponden a estos campos resguardados por sus descendientes y por ulteriores grupos culturales que preservaron el recuerdo de los Dioses Blancos, la raza civilizadora primordial.
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martes, 1 de junio de 2021
Ocelocopilli. Emblema de los dioses
Los tocados cónicos son un factor característico en la iconografía de los dioses precolombinos. Se trata, en la tradición mesoamericana, del Ocelocopilli, confeccionado en piel de tigre y adornado con piedras preciosas y que corresponde a un símbolo asociado a Venus, la Patria Celeste de los “Poderosos del Cielo”, los kukulkanes-quetzalcóhuatles y que en Tierra del Fuego fueron conocidos como hówen, la raza astral que descendió del firmamento y generó las condiciones de vida en el planeta.
A lo largo y ancho del continente, es posible observar este singular emblema en las deidades civilizadoras como tocados o cascos cónicos, y que encubre en realidad la característica de los cráneos “alargados” que se encuentran en América –y por cierto, en el resto del globo–.
Con propiedad, se puede reconocer en esta insignia uno de los emblemas de los Dioses Blancos, los dioses extraterrestres de la tradición ancestral.
Ulteriormente, sus descendientes –los hijos de los ídolos de acuerdo al registro del conquistador Pedro Pizarro en la Relación del Descubrimiento y Conquista de los Reinos del Perú (1571)– plasmarán este atributo en las distintas manifestaciones del arte precolombino, preservando así la clave del origen:
Allá se reunieron a esperar que amaneciera
y a observar la salida de la estrella que llega primero
delante del Sol, cuando este está a punto de amanecer.
“De allá venimos, pero nos hemos separado”,
decían entre sí.
(Popol Vuh. Tercera parte)
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lunes, 24 de mayo de 2021
Los dioses del polo antártico
A la luz de la trascendental concepción del profesor Roberto Rengifo trazada en Noticias y comentarios arqueológicos, la primera parte de El Secreto de la América Aborigen (1919), sobre la irradiación civilizadora de los primitivos chilis o chiliches en el continente –se esparcieron por el continente, marchando de sur a norte hasta México, y, progresando en lenguas y cultura con la distancia y los siglos– se comprende la notable similitud en las representaciones de los dioses –esto es, los “héroes culturales” en el lenguaje antropológico–, los difusores de las Ciencias Sagradas –como la astronomía, la agricultura, la metalurgia y el “arte del buen gobierno”–.
El profesor Rengifo ha escrito: Se me figuró que esta idea del Sol fecundo, caminando hacia el norte, a través de Sudamérica, atravesando el istmo [de Panamá], y llegando a México, había tomado aquí la forma de tetralogía, descomponiéndose en los cuatro elementos de las primeras filosofías, escritas después por los griegos: El Sol del Aire, el Sol del Agua, el de la Tierra o fecundidad también, y por último el Sol del Fuego.
Estos “soles” son una metáfora de la naturaleza creadora (“alquímica”) de la estirpe solar.
Es la marcha civilizadora de los deidades venusino-solares –los Hijos del Sol, del Antü-K’iin-Tonatiuhtéotl, Dios-Sol–, surgidos del Polo Sur, de la apertura antártica, el gran centro de la humanidad blanca y clara, antes de la última gran catástrofe –iniciada ±580.000 años atrás de acuerdo a la Cosmogonía Glacial (1913) de Hans Hörbiger y Philipp Fauth–.
La iconografía prehispánica ha preservado –a pesar de la sistemática destrucción emprendida por los agentes de la religión monoteísta medioriental y su “Extirpación de las Idolatrías– las huellas de esta remota irradiación, como se observa por ejemplo en la similitud entre el dios-hówen K’terrnen de Tierra del Fuego –el Lu-che, u “Hombre” o “Ser de Luz” de los araucanos– y la representación escultórica huasteca-azteca de Quetzalcóatl (Quetzalcóhuatl)-Kukulkán como Señor de Venus –el “dios venido del cielo”–, portando el Ocelocopilli o tocado cónico, símbolo precisamente de Venus, Gran Estrella o Icoquih, Yephun-Oiehuen, la Patria Astral de los ancestros.
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viernes, 14 de mayo de 2021
La tradición de los cinco soles en el kultrún y el Ollin Tonatiuhtlan
martes, 20 de abril de 2021
La tradición del Ajna Chakra: Patagonia-Mesoamérica
En la primera parte de El Secreto de la América Aborigen, Noticias y comentarios arqueológicos, trabajo publicado en Santiago de Chile en 1919, el profesor Roberto Rengifo consignó la existencia de la primigenia civilización andina, estableciendo que al ser conocida y respetada, le venía principalmente por haber sido el centro u origen de las primeras civilizaciones que se esparcieron por el continente, marchando de sur a norte hasta México, y, progresando en lenguas y cultura con la distancia y los siglos. Se ve que la lengua se formó completamente en Chiloé y Llanquihue entre los huilliches (Cañas Pinochet), y que así como el salvajismo aumenta hasta el Cabo de Hornos, la cultura se ve, a pasos, alcanzar de sur a norte el grado que manifiestan las ideas escritas en el Chalinga. Natural es que de aquí siguiera la misma dirección y progreso hasta el Titicaca y, desde ahí para adelante se estancara en la zona tropical, excepto en las alturas andinas, y tomara nuevo vigor en el mar Caribe, arribara a Yucatán y siguiera más allá de México.
El arte de navegar es innegable en esta región y también lo es y lo fue en la de Chiloé, facilitado en gran parte por la corriente de Humboldt en su avance de sur a norte. De este modo la misma emigración chilena, puede haber alcanzado en los más primitivos tiempos, las dos costas de Norteamérica y haberla poblado (Rengifo, R. El Secreto de la América Aborigen. I. Noticias y comentarios arqueológicos. Página 31).
Esta fundamental concepción basada en la tradición aborigen y en los vestigios arqueológicos estudiados por el profesor Rengifo, se corrobora por medio de la toponimia, de los ancestrales símbolos sagrados –como la estrella de Venus, el tetraskélion y el “signo escalonado”– y las construcciones megalítico-astronómicas. Junto a estos campos, un elemento significativo se observa en la “marca” de la epífisis cerebral o Glándula Pineal –el Ajna Chakra– en los cráneos dolicocéfalos de patagones y de mayas.
Son los resabios de la corriente civilizadora y mágico-espiritual de los chili-viracochas. De los Dioses Blancos de la América preindígena.
Bibliografía
Rengifo, Roberto
El Secreto de la América Aborigen. I. Noticias y comentarios arqueológicos. Imprenta Universitaria. Santiago de Chile, 1919.
_ El Secreto de la América Aborigen. II. Estractos de Actas de la Sociedad Científica. Imprenta Universitaria. Santiago de Chile, 1920.
_ El Secreto de la América Aborigen. III. Los chiles. Imprenta Universitaria. Santiago de Chile, 1920.
_ Arte gráfico y poético de los primitivos y los chiles. Impreso en los Talleres de la Empresa Zig-Zag. Santiago de Chile [1920].
_ El Secreto de la América Aborigen. IV. Extractos de Actas de la Sociedad Científica. Imprenta Universitaria. Santiago de Chile, 1921.
_ El papel del territorio de Chile en la evolución de la humanidad prehistórica. Imprenta Universitaria. Santiago de Chile, 1935.
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domingo, 11 de abril de 2021
La antiquísima civilización andina fundadora de Uruk
Contra toda premisa de la historiografía oficial, el profesor Roberto Rengifo escribió en El papel del territorio de Chile en la evolución de la humanidad prehistórica (1935) que si los primeros humanos vivían en las regiones antárticas y de ellos nos viene la tradición más antigua, es obligatorio que alrededor de ellas haya sucedido la catástrofe, y, por consiguiente, en la región austral de América. Quizás fue el hundimiento de las tierras que rodeaban al Polo Sur y en donde, por lo que he venido diciendo, debió haber principiado a existir la humanidad. Sólo se salvaron unos pocos primitivos en los tres continentes que avanzan sus extremidades hacia el sur (Rengifo, R. El papel del territorio de Chile en la evolución de la humanidad prehistórica. Página 7 ~ Los destacados son nuestros).
A continuación, Rengifo asentó que cuando hubo un exceso de población en el archipiélago antártico, que por entonces decenas de miles de años atrás, era el gran centro de la humanidad blanca y clara, los primeros que emigraron por las costas de América, en sus barcas, hacia el norte, tuvieron la preferencia para elegir clima y formas topográficas semejantes a las que habían abandonado obligadamente, y se establecieron en los archipiélagos polares del norte (Rengifo, R. El papel del territorio de Chile en la evolución de la humanidad prehistórica. Página 8 ~ Los destacados son nuestros).
¿A qué fecha correspondería esta catástrofe aducida por Rengifo? Nos inclinamos a pensar que más bien se trataría de la Gran Catástrofe que se inició en torno a 580.000 años atrás con motivo de la asimilación y desintegración de la Luna Terciaria (Tertiär-Mond). Este magno proceso cósmico-planetario duró hasta ±200.000-100.000 años atrás de acuerdo a la Cosmogonía Glacial de Hans Hörbiger y Phillip Fauth y que diversas culturas y civilizaciones resguardaron por medio de mitos y leyendas que evidencian el incuestionable hecho que hubo observadores y supervivientes del magno fenómeno y cuyos descendientes sentaron las bases de las remotas civilizaciones conocidas.
Fue el verdadero Crepúsculo de los Dioses –los æsir o asen–, el Götterdämmerung, el “Destino Final” de los hombres-dioses.
El hundimiento del continente polar, la Hiperbórea del Polo Sur.
Es el inicio de la migración de los Caminantes de la Aurora.
La visión de Rengifo ciertamente se entronca con los fundamentales estudios de Francisco P. Moreno, Emeterio Villamil de Rada y Edmund Kiss –aun cuando cada uno varía el rango cronológico, las causas y rutas migratorias–, aduciendo movimientos migratorios desde América-Huitramannaland hacia Europa y Asia: La última migración importante partió de TalTal en la costa norte de Chile, hace 9000 años, fueron los uros que, por estar ya todas las demás costas y países poblados, buscando uno inhabitado llegaron al fondo del Golfo Pérsico y fundaron la ciudad de Uruk, llevando allá la cerámica y los metales; ciudad que fue el germen de las civilizaciones arias o indo-europeas con la cual comienza la Proto-Historia, siendo todo lo anterior, Pre-Historia y siendo Historia sólo los 2500 años últimos, desde que se descubrió la escritura alfabética (Rengifo, R. El papel del territorio de Chile en la evolución de la humanidad prehistórica. Página 11).
Bibliografía
Rengifo, Roberto
El Secreto de la América Aborigen. I. Noticias y comentarios arqueológicos. Imprenta Universitaria. Santiago de Chile, 1919.
_ El Secreto de la América Aborigen. II. Estractos de Actas de la Sociedad Científica. Imprenta Universitaria. Santiago de Chile, 1920.
_ El Secreto de la América Aborigen. III. Los chiles. Imprenta Universitaria. Santiago de Chile, 1920.
_ Arte gráfico y poético de los primitivos y los chiles. Impreso en los Talleres de la Empresa Zig-Zag. Santiago de Chile [1920].
_ El Secreto de la América Aborigen. IV. Extractos de Actas de la Sociedad Científica. Imprenta Universitaria. Santiago de Chile, 1921.
_ El papel del territorio de Chile en la evolución de la humanidad prehistórica. Imprenta Universitaria. Santiago de Chile, 1935.
_ El Secreto de la América Aborigen. Edición desarrollada por Rafael Videla Eissmann. Distribución privada. Santiago de Chile, 2001.
_ Los chilingas. Comentarios de Roberto Rengifo. Edición desarrollada por Rafael Videla Eissmann. Ediciones Riapantú. Santiago de Chile, 2006.
_ El papel del territorio de Chile en la evolución de la humanidad prehistórica y el origen polar antártico del hombre (1935). Prólogo, notas y edición de Rafael Videla Eissmann. Ediciones Tierra Polar. Santiago de Chile, 2007.
_ El papel del territorio de Chile en la evolución de la humanidad prehistórica. El origen polar antártico del hombre (1935). Edición y prólogo de Rafael Videla Eissmann. Edición limitada y numerada. Ediciones Tierra Polar. Santiago de Chile, 2015.
* (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos. Se prohíbe su reproducción).











