viernes, 8 de diciembre de 2023
CIV años de la promulgación del origen polar antártico del hombre (1919-2023)
jueves, 30 de noviembre de 2023
Reaparecen grabados rupestres en el río Negro
La notable disminución del nivel del agua en el río Negro (13,29 metros el 19 de Octubre de 2023) en Manaos –capital del Estado de Amazonas, en Brasil–, ha revelado enigmáticas y fascinantes representaciones labradas en las rocas del yacimiento arqueológico de Lajes las que se encontraban sumergidas.
Se trata de un grupo de petroglifos prehispánicos con representaciones de rostros antropomorfos, figuras zoomorfas y otros de carácter abstracto –como “surcos alargados” y formas geométricas–.
Los primeros registros de estos grabados rupestres se remontan a 2010 cuando las aguas del río Negro descendieron hasta los 13,63 m en lo que se consideró la sequía más severa que había ocurrido en esta región.
La supervisión de estos descubrimientos está bajo la dirección del Instituto de Patrimonio Histórico y Artístico Nacional.
Enlaces:
* (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos. Se prohíbe su reproducción).
viernes, 20 de octubre de 2023
La profecía de Tatunca Nara
Enfatizamos, nuevamente, la anticipación realizada por Tatunca Nara en Septiembre de 2022 acerca de los eventos actuales:
En alrededor de un año habrá una gran guerra…
(…)
Es la destrucción de la Tierra. Mas no es el ‘fin del mundo’ sino el inicio del fin del presente ciclo y el comienzo de uno nuevo…
Setenta por ciento de la humanidad morirá.
Es la voluntad de los dioses, nuestros ancestros.
(Cuadernos de Divulgación Histórica número 87, Los dioses, los ugha mongulala y “el fin del presente ciclo”. Entrevista a Tatunca Nara. Ediciones Tierra Polar. Santiago de Chile, Enero de 2023).
Mas, todo esto ya había sido augurado. En el capítulo La Montaña Sagrada de mi libro La tradición sagrada de los ugha mongulala. Tatunca Nara y el misterio amazónico (Ediciones Tierra Polar. Santiago de Chile, 2018), he realizado el siguiente registro:
Tatunca me indica que “Akahim es una fortaleza subterránea de los dioses donde se encuentran determinados dispositivos que se ‘activan’ para continuar la guerra.
La Gran Guerra”.
Y más abajo:
– “Los dioses han regresado. Están aquí. El Consejo de Sacerdotes y mi sacerdote me han comunicado el fin del presente ciclo. Una nueva catástrofe y diluvio”.
“Sólo algunos se salvarán en los refugios subterráneos”.
–“Sí”– le respondo, “una nueva gran catástrofe que concluya esta época y dé inicio a una Nueva Edad, a un Nuevo Sol”.
El fin del presente ciclo anunciado desde las profundidades del Amazonas por los Hombres-Sol de Akakor corresponde al fin del Bak’tun 13.0.0.0.0. mesoamericano y la acción de los dioses de la fortaleza subterránea de Akahim, a la aparición o “descenso” desde las profundidades del poderoso dios de la guerra B’olon ti’ K’uh y de las deidades-fuerzas ctónicas del Inframundo, de la Tierra Hueca.
* (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos. Se prohíbe su reproducción).
martes, 10 de octubre de 2023
Praecognitiō
domingo, 8 de octubre de 2023
La Nueva Tierra
De acuerdo a la tradición tántrica-lamaísta, Su Santidad el XIV Dalái Lama Tenzin Gyatso correspondería a la última encarnación del Boddhisattva Avalokiteśvara (अवलोकितेश्वर).
Es el Arya Avalokiteśvara quien, en consecuencia, se ha encarnado a través de la sucesión del linaje de los Dalái Lamas desde 1642, actuando como líderes espirituales y políticos del Tíbet durante 369 años –hasta 2011 cuando Su Santidad el Dalái Lama renunció al poder político–.
Algo semejante, en tanto, acontece con la ancestral tradición de Akakor del Amazonas resguardada por Tatunca Nara: Una profecía del Supremo Sacerdote de su pueblo, los legendarios ugha mongulala, establece que él “es el último jefe”.
Se trata de una extraordinaria “similitud” en las tradiciones sacras del Himalaya y de los Andes, las montañas sagradas del planeta.
En Alemania, en 1919 murió el gran Runelauteren, Guido von List. Y, en Chile, en el extremo sur, en Tierra del Fuego, cinco años más tarde, es decir en 1924, desencarnó también el poderoso xo’on o mago Tenenesk.
¿A dónde van luego de la “muerte”? ¿Accederán con sus Cuerpos de Luz o Vajrayana al “Cielo Celeste Más Alto”, al Vaikuṇṭha, al Walhalla? ¿Qué implica su partida de la Tierra, de Gerda, del Mapu? ¿Qué sucede con las patrias donde ellos estuvieron, con sus adeptos? ¿Volverán? ¿Regresarán con una fuerza mayor, esta vez, impulsando el desenlace del presente ciclo, consumando la victoria en la Guerra Kamomanásica de la cual dan cuenta las sagas de los devas, aesir, hówen, los dioses extraterrestres?
En todas las tradiciones mentadas se tiene conocimiento de las “encarnaciones” sucesivas en los ciclos del tiempo y del advenimiento de los “hombres-dioses”. Los Sonnenmenschen, los Hombres-Sol –los “Hijos del Sol”–.
¿Cuándo regresarán los “Señores del Firmamento”? ¿Cuándo retornará el Avatãra Kalki, cuando volverá B’olon Yokte’ K’uh o “Dios de Nueve Pasos”? ¿Cuándo se sentirá el galope de las ocho patas de Sleipnir montado por Odín-Wotan? Será el Götter-Shock anunciado por Erich von Däniken y el regreso del wildes Heer señalado por Miguel Serrano. El inicio del fin del presente ciclo y el comienzo de uno nuevo que ha comunicado Tatunca Nara.
El nuevo Götterdämmerung o “Crepúsculo de los Dioses”. El Ragnarök de los divinos aesir.
Entonces los “dioses” derribarán los cielos, es decir, causarán la Gran Catástrofe pero al mismo tiempo, se dará inicio al nuevo Satya Yuga o Edad Dorada, creando con ello, la Nueva Tierra.
sábado, 7 de octubre de 2023
Götter-Shock
En Octubre de 2009, en el apacible pueblo suizo de Beatenberg, antes de regresar a Alemania, Erich von Däniken, el genial impulsor de la corriente historiográfica PaleoSETI –o Search for Extraterrestrial Intelligence in Antiquity, es decir, la “Búsqueda de Inteligencias Extraterrestres en la Antigüedad”– me dice:
“En alrededor de 10 o 15 años, se revelará la existencia de los extraterrestres. Se darán a conocer públicamente las pruebas de todo aquello que he presentado en mis libros. Será el Götter-Shock, el “shock de los dioses”. Será la antesala de su regreso”.
La comunicación, ciertamente, es trascendental y cobra una sorprendente significancia ahora, tras el reconocimiento público por parte de la NASA (National Aeronautics and Space Administration o “Administración Nacional de Aeronáutica y Espacio”) de los UAP (Unidentified Anomalous Phenomena o “Fenómeno Anómalo No Identificado”), popularmente conocidos como OVNIs (Junio-Julio de 2023) y a la luz de las así denominadas “momias extraterrestres de Nazca” (Septiembre de 2023).
De manera elocuente, la revolución del pensamiento que ha trazado Erich von Däniken ha otorgado un amplio horizonte que va más allá de los febles parámetros de la historiografía ortodoxa y del dogma evolucionista-difusionista y del génesis en África. Esto, pues el hombre es descendiente de extraterrestres.
El Götter-Shock o “shock de los dioses” está destinado a quebrar el Zeitgeist o “Espíritu de la Época” que impera entre los hombres. Como certeramente ha anunciado von Däniken, el Götter-Shock es el preludio del regreso de los dioses, de los hówen, de los viracochas-quetzalcoatles, de los asen y vanes de los devas.
Y de los Einherjer.
Es el retorno de B’olon Yokte’K’u o los “Nueve Dioses” y la “aparición” en los cielos de los OVNIs, de los “carruajes de los dioses”, de los astras-vimanas de la Gran Guerra del Mahābhārata.
Es la αρουσία o “Parousía” o Maranata. La premonición de “Aquél que Regresa”. De MANÚ, el “HOMBRE QUE VENDRÁ”.
Entonces, los dioses impulsarán nuevamente un nuevo cielo y una nueva tierra.
domingo, 24 de septiembre de 2023
Los jon. Los poderosos magos del polo antártico
Los resguardadores de la cosmovisión patagónica-antártica de los selk’nam o el “Clan de la Rama Sagrada” era una casta iniciática de magos-shamanes conocida como jon, poseedores de grandes poderes y profundos conocimientos.
Su origen es un misterio.
Los jon preservaron y proyectaron el conocimiento de la Divinidad Suprema e Increada Temáuquel –conocido también como Maukel o Pémaukl–, el creador del cielo y de la Tierra, el “amo de los hombres”, el “habitante de allá arriba”, quien luego de la creación del mundo, de las montañas, de los valles y los ríos, envió a su mensajero Kenós y a la raza de los hówen, seres inmortales descendidos de las estrellas y pobladores del planeta, de donde descienden los propios selk’nam –los “primeros padres”–.
El historiador y mitólogo Carlos Keller, en su maravilloso libro Dios en Tierra del Fuego (1948), registró una fundamental descripción del actuar del jon, de sus poderes y de la proyección del huáiyuhuen (wáiuwin) o cuerpo astral:
(…) Cuando soñáis, ¿no se os presenta a veces un mundo que es totalmente distinto del exterior? ¿No tenéis imágenes, visiones, no veis cosas que podrían parecer perfectamente inverosímiles, pero estáis autorizados para afirmar que sean menos reales que la realidad que veis con vuestros ojos?
Hay muchos entre los selk’nam que conocen su país hasta el último rincón, pues llevamos una vida errante e intranquila, siempre en busca de alimentos. Casi todos nosotros, podría afirmar, nos encontramos en esta condición. Pero esas correrías se limitan únicamente al mundo exterior, cuyo conocimiento ha llegado entre nosotros al más alto grado, pues estamos en situación de contestar cuantas preguntas nos queráis formular acerca de él.
Pero hay también algunos que se han esforzado por conocer ese otro mundo, que podríamos llamar el interior, cuya extensión y profundidad son tal vez aún mayores que las del exterior, pues por distante que se encuentre de nosotros Cran [el Sol], y por grande que sea la distancia desde Cran hasta el cielo en que vive Temáuquel con los cáspis [“espíritus”] de los fallecidos, mucho mayor aún es la distancia que mide entre nuestra existencia como hombres de carne y hueso y los confines de aquel mundo que se abre dentro de nosotros y que sólo logramos captar por medio de los ojos interiores de que estamos dotados.
Pues bien, para deciros, ahora, lo que es un jon, debo expresaros que es un hombre que lleva el conocimiento de ese otro mundo hasta donde es posible hacerlo.
(…)
Podréis verlo [a un jon] a menudo, completamente ensimismado, frente a su hogar. En vez de dirigir su mirada hacia afuera, para ver las cosas palpables que lo rodean, como lo hacemos nosotros, sus ojos corporales se encuentran como vacíos y están fijos en un solo punto, como si repudiaran preocuparse de las cosas exteriores.
Luego comienza a entonar una canción prolongada y monótona [mantram], pero vigorosa, que repite siempre las mismas notas: – Lolololo... Hoiyoiyoiyoi... Yeiyeieyeie…
Poco a poco, el jon va perdiendo el conocimiento de su existencia humana. Toda su atención está concentrada en torno a ese otro mundo que nace en él. Primero se le aparece como una pequeña luz, cuya luminosidad va creciendo, hasta llenarlo totalmente.
Es por eso que decimos que los jon tienen un cutis sutilísimo y que su interior está compuesto de una materia blanda y sumamente liviana, como si fuera de plumas. Tampoco contienen sus cuerpos ninguna clase de líquidos, ni sangre, pues si fueran como nosotros, ¿cómo podrían ver todo lo que ven?
Ni siquiera tienen cáspi, pues todos lo tenemos, y bien sabemos que cuando fallecemos nuestro cáspi se separa del cuerpo para ir a residir al lado de Temáuquel.
En vez de cáspi, los jon tienen el huáiyuhuen, que es algo parecido a nuestro cáspi, pero distinto. El huáiyuhuen no se dirige donde Temáuquel, ni tiene nada que ver con él. Permanece siempre sobre esta tierra, de manera que cuando fallece un jon se queda cerca de su cadáver hasta penetrar en el cuerpo de un nuevo jon. Se transmite así, de generación en generación y es inmortal. Siempre vuelve a presentarse y mientras vivan selk’nam sobre esta tierra habrá también jon.
El huáiyuhuen es de tamaño muy pequeño cuando está separado del cuerpo, pero crece cuando penetra en él, hasta llenarlo totalmente.
Este huáiyuhuen actúa en el jon, como si fuera una persona distinta de él. Le habla. Le muestra cosas que ningún ojo humano jamás ha visto. Lo arrastra consigo. Le presenta melodías, colores, formas, cosas inauditas e inexpresables. Ya os lo dije: Le ofrece un mundo que es inmensamente mayor que el exterior.
El arte del jon consiste, ahora, en entrar en las relaciones más estrechas imaginables con ese su huáiyuhuen. Hay entre ellos, pues una convivencia perfecta. Si se logra establecer ésta, el poder del jon será también inmenso.
No es difícil de explicar que esto sea así, si tenéis presente que el huáiyuhuen en un perfecto jon, es capaz de alejarse de él, para recorrer los espacios infinitos de ese mundo interior. Aún más: El jon perfecto es capaz de dirigir esas salidas del huáiyuhuen solicitándole que le traiga las noticias que necesita conocer.
Así, un jon puede enviar su huáiyuhuen hasta Cra, la Luna, para conocer su estado de ánimo, y aún mucho más lejos.
(…)
Es por eso que un jon experimentado adquiere un poder casi ilimitado sobre la salud, la vida y muerte, el estado del tiempo, la suerte en la caza y muchas cosas aún más importantes. Debido a la concentración de sus facultades espirituales, llega a conocer la causa de todos esos fenómenos (…). (Keller, C. Dios en Tierra del Fuego. Páginas 95-101 (Los destacados son nuestros ~ Nota del autor).
El huáiyuhuen de los selk’nam o yefáchel de los yámanas, es el cuerpo astral o el “doble” de la tradición esotérica europea; el lingasarira de la tradición tántrica; el sâhu egipcio; ja-lus de los tibetanos; el che-kai de los chinos; sushmasarina del hinduismo y el siddha-rupa de la India aria, proyectado por una especie de mantram (“Lolololo... Hoiyoiyoiyoi... Yeiyeieyeie…”), permitiéndole incursionar al iniciado en el mundo interior (“le ofrece un mundo que es inmensamente mayor que el exterior”, siendo “capaz de alejarse de él, para recorrer los espacios infinitos de ese mundo interior”), alcanzando también, por cierto, lejanas distancias (“Así, un jon puede enviar su huáiyuhuen hasta Cra, la Luna, para conocer su estado de ánimo, y aún mucho más lejos”).
El huáiyuhuen es inmortal y tiene la propiedad de reencarnarse –concepción de la inmortalidad que tiene su símil en la tradición de los portentosos Tulku del budismo tibetano–.
Estas descripciones de los poderes de los jon son evocaciones de una sabiduría heredada de las poblaciones que habitaban las tierras que rodeaban al Polo Sur, es decir, la Terra Australis, la Antártida prediluvial, de donde viene la tradición más antigua.
Son las resonancias vibrantes de la tradición primordial de los hombres-dioses.
* (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos. Se prohíbe su reproducción).







