viernes, 3 de enero de 2020

Ice Age Columbus: Who were the First Americans?



Enlace al excelente documental dirigido por Nicholas Brown sobre los PRIMEROS AMERICANOS, esto es, la cultura solutrense. Ice Age Columbus: Who were the First Americans? (Colón de la Edad de Hielo: ¿Quiénes fueron los primeros americanos?”. Discovery Channel, 2005) se ha basado en las investigaciones arqueológicas del Doctor Bruce Bradley de la Universidad de Exeter y del Doctor Dennis Stanford del Instituto Smithsoniano que sencillamente, entregan irrefutables evidencias sobre el sustrato cultural que precedió a los indígenas.

https://www.youtube.com/watch?v=kNTXCMYjwEk


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domingo, 8 de diciembre de 2019

La glosalia de los chiles


Petroglifo de un viracocha en la Región de Coquimbo, Chile.


A propósito del centenario de la promulgación del ORIGEN POLAR ANTÁRTICO DEL HOMBRE, presentamos la siguiente glosalia.

De acuerdo a los estudios del profesor Roberto Rengifo el presente texto es una traducción de una glosalia subsistente en Chile. Una especie de himno o canción nacional u oración, que recitaban orgullosos estos chili conquistadores y civilizadores, cuando se encontraban afuera de su centro natal Chilinga (hoy Chalinga) hacia la cordillera en latitud 30° - 47°.

Ciertamente, se reconoce en esta glosalia plasmada en los petroglifos la prodigiosa cosmovisión de los chili-viracochas, los dioses civilizadores o “héroes culturales” de la América prehispánica:

¡Mansión divina; nuestra antigua patria.
Región de montañas,
de valles fértiles, de intensos plantíos!
El Sol aferente hace brillar nuestras nevadas cumbres;
el agua que de ellas mana riega las quebradas.
Nuestra fuerte patria allá tiene vara; está organizada.
Nuestras rocas escritas la rodean y son nuestras leyes.
Nuestras fuerzas unidas nos hacen brillar sobre
los hombres del mundo, porque tenemos disciplina.
Las plantas también son fuertes,
los maíces nos sobrepasan en altura.
La planta cultivada al otro lado se hace fecunda;
tenemos sabiduría para hacerlo.
¡Región do brotan plantas que riegan los canales brillando!
Es fecundo prado que brotó en la región excelsa.
¡Pensamiento origen!
¡Pensamiento fecundo!
¡Pensamiento Dios!

Rafael Videla Eissmann
2 de Diciembre de 2019


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jueves, 5 de diciembre de 2019

Roberto Rengifo


El profesor Roberto Rengifo
(Santiago de Chile, 1919).


Esta es una de las pocas fotografías conocidas del profesor Roberto Rengifo, autor de la extraordinaria obra El Secreto de la América Aborigen (1919-1921), Arte gráfico y poético de los primitivos y los chiles (1920) y El papel del territorio de Chile en la evolución de la humanidad prehistórica (1935) y promulgador de tres concepciones fundamentales: El origen polar antártico del hombre –la “humanidad blanca y clara”–, el desarrollo de la civilización de sur a norte en América y desde ésta a otras latitudes del globo y la presencia de la raza civilizadora de los ario-andinos –o anteos– que irrumpe y puebla a Europa desde occidente.

«Tenéis a vuestra disposición un campo supremo de investigación para llenaros de orgullo».

«Tenéis un mundo viejo que resucitar con vuestros conocimientos y hacerlo nuevo e inmortal» (Roberto Rengifo).

Rafael Videla Eissmann
2 de Diciembre de 2019


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domingo, 1 de diciembre de 2019

Centenario de la promulgación del origen polar antártico del hombre (1919-2019)


 
La Terra Asutralis, la Antártida, cuna de la humanidad de acuerdo al profesor Roberto Rengifo,
en el mapa Orbis Terrae Compendiosa Descriptio (1587) de Gerardus Mercator.


El profesor Roberto Rengifo es el mayor genio de la historiografía y antropología de Chile y América: Promulgó el origen polar antártico del hombre y la irradiación de la civilización desde la región antártico-patagónica hacia el norte y al resto del globo.

Fue profesor de Estética e Historia del Arte de la Escuela de Bellas Artes (1919) y del Instituto de Educación (1926) de la Universidad de Chile. Fue miembro de la Société Scientifique du Chili (1904) y desarrolló numerosas conferencias entre 1906 y 1934.

Rengifo fue asimismo el autor de un conjunto de trabajos que componen El Secreto de la América Aborigen. Se trata de Noticias y comentarios arqueológicos (1919), Estractos de Actas de la Sociedad Científica (1920), Los chiles (1920), Extractos de Actas de la Sociedad Científica (1921), Arte gráfico y poético de los primitivos y los chiles (1920) y El papel del territorio de Chile en la evolución de la humanidad prehistórica (1935).

Los principales campos que abarcan estos trabajos son la concepción del origen polar antártico del hombre –la “humanidad blanca y clara”–, el desarrollo de la civilización de sur a norte en América y desde ésta a otras latitudes del globo y la presencia de la raza civilizadora de los ario-andinos –o anteos– que irrumpe y puebla a Europa desde occidente.

De esta manera, en la Sesión General de la Sociedad Científica sostenida el 29 de Diciembre de 1919, el profesor Rengifo sostuvo que el origen de la humanidad estuvo en el casquete polar antártico, y que habiéndose dislocado y hundido en parte este casquete, arribó la gente primitiva al extremo sur de Patagonia y Tierra del Fuego.

Esta extraordinaria concepción se ha basado en sus estudios arqueológicos e etnohistóricos y en fuentes como el poema épico de La Araucana (1574) del cronista y soldado Alonso de Ercilla y Zúñiga:

Chile, fértil provincia señalada
de la región antártica famosa
de remotas naciones respetada
por fuerte, principal y poderosa,
la gente que produce es tan granada,
tan soberbia, gallarda y belicosa,
que no ha sido por rey jamás regida,
ni a extranjero dominio sometida…

Más aún: Rengifo declaró en El papel del territorio de Chile en la evolución de la humanidad prehistórica (1935) que ha recurrido a lo escrito hace 18.000 años en roca dura con cincel en las cordilleras de mi mismo país [Chile]. Así he determinado lo que fue nuestra tierra, lo que la humanidad le debe a su esfuerzo y como fue la Primera Patria del Mundo.

Este es el secreto de la América Aborigen: La existencia de un sustrato civilizador que emanó de la región polar antártica, irradiándose desde el sur por América para luego expandirse por el resto del globo.

Este sustrato civilizador corresponde en términos craneológicos al grupo dolicocéfalo; a los paleoamericanos según la cronología historiográfica y a los indios blancos conforme a los mitos prehispánicos que luego fueron vertidos en crónicas y posteriormente en numerosos registros etnohistóricos. Los indios blancos son los descendientes de los Dioses Blancos, los portentosos héroes culturales que crearon las civilizaciones de América-Huitramannaland como reflejo de una cosmovisión trascendente.

La concepción de Roberto Rengifo es decisiva al determinar que desde el norte de Chile los chilis se extendieron al oriente, Chalingasta, y después al norte. Se les denomina hoy diaguitas y, más propiamente, dihuitas. Llegaron hasta el Chiria en el norte del Perú. Después, en plena cultura y en posesión de los metales, ocuparon todo Chile hacia el sur, hasta Chiloé y hasta Magallanes, y dieron vuelta por el Estrecho, difundiendo la cultura en el mundo, y especialmente en el Báltico y en el Mediterráneo.

En este primer centenario de la concepción promulgada en la Sesión General de la Sociedad Científica el 29 de Diciembre de 1919 por el profesor Roberto Rengifo sobre el ORIGEN DE LA HUMANIDAD BLANCA EN EL CASQUETE POLAR ANTÁRTICO, diversos medios internacionales han hecho eco de este hito: Il Giornale dei Misteri de Italia, PaleoSETI de Canadá, NOUFA de Chile, The X Planet de Italia y nuestros Cuadernos de Divulgación Histórica.

Ciertamente, la visión de Roberto Rengifo expuesta en su inigualable obra es la cristalización de la cosmovisión aborigen.

Rafael Videla Eissmann
1º de Diciembre de 2019


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jueves, 14 de noviembre de 2019

Norge - Rapa Nui


 El tótem labrado en madera existente
en el Museo de Historia de Oslo.


Esta figura es la representación labrada en madera de una deidad de la Edad del Hierro nórdica (Ca. siglo VIII a. C hasta siglo VI a. C.), hallada en Noruega. Se exhibe en el Museo de Historia de Oslo. ¿A quién representa? ¿A Thor? ¿A Freya- Sarakka –que posee un eco en el sustrato lapón con Wirku-Acca–?

De modo llamativo, esta figura de madera presenta gran similitud con los legendarios moais de Rapa Nui, el “Ombligo del Mundo”. En ambos casos, se trata de representaciones de tipo dolicocéfalo, de nariz larga y el tipo de frente inclinada.

Un moai en Rapa Nui, el “Ombligo del Mundo”.


¿Cómo se podría explicar la semejanza en contextos geográficos lejanos entre sí? ¿Existen otros tótems de similares características en Escandinavia? ¿Cuál fue el modelo original?

¿Hubo remotas vinculaciones transcontinentales en la antigüedad como lo ha propuesto Thor Heyerdhal y luego, Jacques de Mahieu y Vicente Pistilli? La similitud de mitos cosmogónicos, símbolos y cráneos dolicocéfalos en ambos contextos, así lo demuestra, contraviniendo de este modo, los postulados y concepciones de la así denominada «historia oficial».

Rafael Videla Eissmann
13 de Noviembre de 2019


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domingo, 13 de octubre de 2019

Simbolismo de la “Escalera del cielo”


 Detalle del dios Ehecoatl-Quetzalcóatl descendiendo por una ‘escalera’
desde una plataforma celeste (Codex Vindobonensis).


La figuración de la “escalera del cielo” de los lituche-araucanos –presentada en el enlace anterior bajo el encabezado de Sobre la inclinación del rehue: Eje Sagrado del Mundo– como medio de conexión entre la tierra y el plano de los dioses, posee varios significativos ejemplos en el mundo prehispánico –aunque por supuesto, no de manera exclusiva: Karl Maria Wiligut dio cuenta de la misma ‘escalera’ en la Quinta Época Humana de la Descripción de la evolución de la humanidad de acuerdo a la tradición secreta de nuestro clan Asa-Uana de Uiligotis (1935), basada en una remota y ancestral fuente germana y, por otra parte, en el Gyelrap, texto genealógico de los soberanos tibetanos, el cual refiere a veintisiete reyes, siete de los cuales descendieron del firmamento a la tierra en una escalera–.

 
Un rehue en la exhibición permanente del Museo Chileno de Arte Precolombino.

 
Rehue en el Museo de Historia Nacional de Chile.


Como se ha expresado, en el caso del sustrato cultural lituche-araucano se trata del rehue, símbolo del Eje Sagrado del Mundo, evocación mágico-religiosa de la escalera que une el Chili Mapu con el plano de los dioses-pillanes y de los habitantes de las estrellas: El Wenu Mapu.

Esta “escalera del cielo” se encuentra también entre los mitos ancestrales de los catíos de Antioquia, en Colombia –véase la relación del dios Caragabí y la construcción de la “escalera del cielo” por parte de Herupotoarra–.

De forma similar, en la tradición mítica de Venezuela sobre la “Gente de las Estrellas” se refiere a la construcción de una escalera con la cual ellos subían al firmamento.

 
Representación de Ehecoatl-Quetzalcóatl en el Codex Vindobonensis: El dios desciende por una ‘escalera’ desde
una plataforma celeste, el camino suspendido en el cielo llamado Kuxa’an Suum, “Cuerda Viviente”.


Es la misma figura plasmada en el Codex Vindobonensis con la imagen del dios Ehecoatl-Quetzalcóatl descendiendo por una ‘escalera’ desde una plataforma celeste. Es el camino suspendido en el cielo llamado Kuxa’an Suum, “Cuerda Viviente” de la tradición mesoamericana.

La representación de estas ‘escaleras’ en el mundo prehispánico, corresponde a una figuración simbólica de un puente de unión o conexión entre los planos –el terrestre y el celestial–, basada originalmente en una realidad pretérita preservada en los mitos de los dioses y sus descendientes.

Rafael Videla Eissmann
24 de Septiembre de 2019


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martes, 1 de octubre de 2019

Sobre la inclinación del rehue: Eje Sagrado del Mundo


 La inclinación del rehue (Fotografía sin información).


El rehue o poste escalonado tallado en madera de la remota tradición lituche-araucana es una representación del Axis Mundi. Es la Columna Invisible, el símbolo del Eje del Mundo, el Árbol Cósmico-Polar. En su parte superior ostenta un rostro antropomorfo –evocación así del ANTHROPOS u Hombre Cósmico–.

En ocasiones la figura antropomorfa de los rehues posee la callana o “plato” que protegía del Sol la cabeza a los lituches o sobrevivientes del Gran Diluvio o Tripalafken.

Los ‘escalones’ del rehue permiten el ascenso simbólico por donde los antiguos machis e iniciados ascendían al Wenu Mapu, esto es, a la “tierra del cielo”, donde moran los ancestros –los antupainko–.

Significativamente, en la ceremonia del Nguillatún (Pillantún), o rogativa al Dios Supremo, el rehue se emplaza en el centro del espacio sagrado o Nguillatuhue. Guiados por el o la machi o el ngillatufe, los participantes danzan en sentido levógiro en torno al rehue a los sones del kultrún –el tambor sagrado–, hasta la culminación del rito con los mantrams  Aum! Aum! Aum!

La sílaba sagrada OM.

Un rehue en la exhibición permanente del Museo Chileno
de Arte Precolombino.

Machi tocando su kultrún. Se puede observar la inclinación del rehue escalonado. Adviértase, asimismo, los símbolos del Sol en movimiento estampados en el kultrún (Fotografía de Martín Thomas. Sin fecha / Archivo Fotográfico Museo Chileno de Arte Precolombino).


Este rito, como el espacio donde se desarrolla y el símbolo del rehue, son una evocación mágico-religiosa del espacio que unía –une– la tierra –el Chili Mapu– al plano de los dioses pillanes y de los habitantes de las estrellas –el Wenu Mapu–.

Existe, junto a estos fundamentales elementos simbólicos esbozados aquí, un elemento intangible: La inclinación que presentan los rehues: Todos poseen un ángulo obtuso de aproximadamente 105 a 110 grados –siendo el eje el frontis antropomorfo–.

¿Cuál es la razón de esta característica? ¿Qué motiva esta distintiva inclinación? ¿Cuál fue su origen?

Nos inclinamos a pensar que esta inclinación es una evocación simbólica del antiguo eje terrestre, es decir, un símbolo del eje polar anterior a su cambio como motivo de la Gran Catástrofe.

La inclinación sería así una reminiscencia prediluvial.

No en vano un informante mapuche –herederos de la tradición de los araucanos– ha manifestado que el mapuche vive desde que es mundo, antediluvianos somos nosotros. Chao Ngenechen nos creó y nos dio la tierra en que vivimos (Rolf Foerster, Introducción a la religiosidad mapuche (1993). Página 77).

“Antediluvianos”. Sus descendientes preservaron a través de sus símbolos y mitos los componentes de una cosmovisión total.

Rafael Videla Eissmann
20 de Septiembre de 2019


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