lunes, 20 de junio de 2011

Indios Blancos del Paraguay

Instrumento de música de origen guayakí con símbolos runoides, consignado por el profesor Vicente Pistilli en su obra Vikingos en América (2000).


Reproducimos esta singular noticia aparecida en 1932 sobre los indios blancos encontrados en Paraguay, los guayakíes:


Acerca de la existencia de una tribu de indios blancos en el Paraguay

Un explorador estadounidense asegura haberlos visto en la frontera con el Brasil

Asunción, mayo 27 (United) — A pesar del escepticismo con que en la universidad de Harvard se acogió la noticia de la existencia de indios blancos en la República del Paraguay y la declaración categórica hecha al respecto por el director del museo de zoología cooperativa de aquella universidad, varios personajes paraguayos, entre ellos el señor Gerónimo Zubizarreta, ex ministro de Relaciones Exteriores, afirman que dichos indios viven en las sierras cerca de la frontera del Brasil.

Son los indios en cuestión de pequeña estatura, pero no pigmeos. Se los llama guayaquíes, pero son conocidos en el pueblo bajo el nombre de "rubios". Viven con preferencia en las montañas que separan al Paraguay del Brasil hasta las llanuras que se extienden al Este y al Oeste. Los que estuvieron en contacto con ellos dicen que tienen el rostro aguileño y cabello y ojos claros. Son muy ágiles, corren y trepan con gran habilidad y que cuando ven acercarse una persona extraña desaparecen en la selva.

En estado salvaje, viven de miel y del fruto del pino. Los blancos están en contacto con ellos en los yerbales del Paraguay oriental, donde muchos de esos indios, bastante civilizados, trabajan como peones.

Es sorprendente que Mr. Donald Wees, director del museo de Harvard, ponga en duda su existencia. En Asunción hay familias que han criado a pequeños guayaquíes, pero más tarde hay que dejarlos seguir el impulso de su naturaleza y vuelven a la vida salvaje.
Los guayaquíes no tienen relación alguna con los guaraníes ni con las otras tribus de indios de esas regiones y se mantienen sin mezclarse con ellas.

Se hacen toda case de conjeturas acerca del probable origen de esos indios. La explicación más interesante es la que los presenta como descendientes de un grupo de conquistadores que, hace siglos, perdieron todo contacto con los otros españoles y adoptaron el modo de vida de los indígenas. Es también probable que se hayan mezclado con los indios vecinos, y de ahí los llamados indios rubios de nuestros días.

Fuente: Diario La Prensa de Asunción, Sábado 28 de mayo de 1932 (Página 9).


viernes, 17 de junio de 2011

La Tierra Primera. Texto Mby’a

Versión de León Cadogan.


El verdadero Padre Ñamandu, el Primero,
habiendo concebido su futura morada terrenal,
de la sabiduría contenida en su propia divinidad,
y en virtud de su sabiduría creadora,
hizo que en la extremidad de su vara
fuera engendrándose la tierra.
Creó una palmera eterna en el futuro centro de la tierra;
creó otra en la mora de Karai;
creó una palmera eterna en la mora de Tupa;
en el origen de los vientos buenos
creó una palmera eterna;
en los orígenes del tiempo-espacio primigenio
creó una palmera eterna;
cinco palmeras eternas creó;
a las palmeras eternas está asegurada
la mora terrenal.

Existen siete paraísos;
el firmamento descansa sobre cuatro columnas;
sus columnas son varas-insignias.
El firmamento que se extiende con vientos
lo empujó nuestro Padre enviándolo a su lugar.
Habiéndole colocado primeramente tres columnas al paraíso,
éste se movía aún;
por ese motivo,
le colocó cuatro columnas de varas-insignias;
sólo después de esto estuvo en su debido lugar,
y ya no se movía más.

Patrones simbólicos en la cestería de los mbyá-guaraní. Colección Museo Etnográfico Doctor Andrés Barbero de Asunción, Paraguay.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Presencia vikinga en territorio paraguayo


Vikingos en América

Según la tradición oral y algunos restos arqueológicos, los vikingos formaban una sociedad dominada por la casta militar, a cuya cabeza estaba el rey; desarrollaron las técnicas armamentística y de navegación y ellas les permitieron extender rápidamente sus conquistas y crear una extensa red comercial. Los vikingos, a pesar de ser considerados un pueblo pirata, ejercieron una gran influencia cultural y artística en toda Europa. Esto fue desde el siglo VIII al XI. Entre los restos arqueológicos se destacan las construcciones militares geométricas, encuadradas en fuertes rectangulares; las piedras rúnicas, primeros soportes para la escritura; o los barcos funerarios que contenían la cámara funeraria e importantes tesoros.

Probablemente los vikingos alcanzaron las costas nororientales de América hacia el año 1000. Subrayamos lo de “probablemente” porque para muchos estudiosos existe la certeza de que estuvieron en gran parte de nuestro continente.

Inscripción rúnica en Kaerstad, Noruega.


En Paraguay

El profesor Vicente Pistilli, conocido defensor de la teoría de la presencia vikinga en el Paraguay, nos habla de las huellas de las runas -la escritura vikinga- grabadas en el cerro Guazú, departamento de Amambay. Y también de los rastros biológicos. “La virtualmente extinta tribu guayakí -nos dice- desciende de un conjunto humano de raza biotipo longilíneo. Lo hemos comprobado científicamente. Los guayakí son de raza blanca, ligeramente mestizados con mujeres amerindias en una época relativamente reciente.

Los varones guayakí tienen la piel clara, barba tupida, el pelo les ralea en la coronilla y el microscopio revela que es pelo propio de la raza blanca”.

Inscripción rúnica en el cerro Guazú en Amambay, Paraguay.


La vinculación que el profesor Pistilli encuentra de los guayakí con los vikingos está referida también a la armadura, el código, el mensaje del mito. En las dos mitologías, la primera pareja humana está creada con elementos vegetales y minerales.

Los espíritus malignos guaraní y escandinavos se casan con hijas de la primera pareja y engendran monstruos. En ambas mitologías se registra una catástrofe universal. “Los guayakí -agrega el profesor Pistilli- están vinculados con una población de tipo ario, cuya presencia en el altiplano, siglos antes del Descubrimiento, fue probada nada menos que por trescientas momias rubias encontradas en Paracas y otros lugares del Perú. Creemos que los incas eran vikingos”.

Hacia fines de la década del sesenta del pasado siglo, el geólogo del Ministerio de Obras Públicas Pedro González encontró en el departamento de Amambay ciento cincuenta y siete grutas con las paredes cubiertas con las inscripciones rúnicas.

En la siguiente década, el profesor Jaime M. de Mahieu, de la Universidad Nacional de Buenos Aires y autor, entre otros libros, de El Rey Vikingo del Paraguay (1979), estudió junto con el runólogo alemán Herman Munk, sesenta y una de esas inscripciones en cuestión.

Las conclusiones a las que llegaron los nombrados profesores son que algunas de las inscripciones son rúnicas de diseño clásico y otras revelan un largo proceso de degeneración gráfica. El profesor Munk pudo reconocer también un dialecto medieval que se hablaba en Schleswig (Alemania).

“De cualquier manera -dice el profesor Pistilli- las huellas de los vikingos están presentes en el acervo paraguayo como en su idioma nativo, el guaraní”.

Alcibíades González Delvalle
Diario ABC. Paraguay, Domingo 4 de Marzo de 2007.


Cestería de los mbyá-guaraní con el símbolo de la runa sieg. Colección Museo Etnográfico Doctor Andrés Barbero de Asunción, Paraguay.

martes, 1 de marzo de 2011

Escrituras difundidas por los vikingos


Escrituras difundidas por los vikingos en Europa y América:

1. Runas.
2. Latinas.
3. Oghámicas.
4. Gallegus.

Esquema del libro Vikingos en América de Vicente Pistilli (Asunción, 2000).

lunes, 7 de febrero de 2011

La saga vikingo-guaraní

Los mitos del Guarini Pytã

El Ragnarök nórdico o Diluvio tiene su símil en el Ñorairõ guaraní.


Por Vicente Pistilli


El estudio de los mitos paraguayos ha consumido el tiempo y el saber de los investigadores, al punto que las fuentes basadas en las tradiciones están completas. Los problemas surgen cuando se pasa a la exégesis sin haber sometido previamente el material a una hermenéutica científica, para determinar el texto auténtico. Otro prejuicio es la admisión del carácter “aborigen” de los mitos. Además, la inercia de los estudiosos, para quienes “ya está todo dicho”, incapaces de revisionismo, haciendo caso omiso de los últimos descubrimientos antropológicos realizados en el país.

Desde el punto de vista de los portadores de mitos y la naturaleza de los mismos, se pueden establecer dos grandes grupos: guaraníes y no-guaraníes. Los mitos guaraníes, según las etnias que los transmiten se clasifican en: mitos mbyá, mitos chiripá, mitos tavyterá, mitos guayakis y mitos del guarini pytã. Los mitos no-guaraníes comprenden dos grandes grupos: mitos pámpidos y mitos huárpidos, que corresponden a las pampas y a los Andes, respectivamente. Los mitos guaraníes pertenecen a las selvas, o mejor, fueron adaptadas a ellas.

Los investigadores han llegado a la conclusión que todas las fuentes son precolombinas en su origen, sin influencia hispánica, ya que fueron recogidas de etnias no cristianizadas. Con los mitos del guarini pytã, el proceso es más interesante aún: catequizados por franciscanos, las creencias precolombinas o mitos, tuvieron una vida paralela, porque los seres mitológicos tenían sus reales en la región y constituían una estructura bien definida, conservándose inalterables en las compañías, como una supervivencia de las creencias antiguas, de los antiguos pobladores de la región: los karios.

La característica señalada de la regionalización de un sistema de mitos ha facilitado la investigación de los siguientes aspectos: localización del mito, estructura, analogías y exégesis.


El valle del Guarini Pytã

En los documentos se mencionan “los campos del Guarnipitán”; el “parage de Guarnipitán”; el “valle del Guarnipitán”. El naturalista Félix de Azara apunta el vocablo Guarnipitán pero se equivoca en la traducción: “donde se dejó la batalla”; en efecto, la “n” final nasaliza la “a” precedente, significando el vocablo pitán “rojo”. Nótese, además, la pronunciación “Guarni” que denota un origen extraño a la lengua de los mbyá, quienes dicen “marambotá” a la guerra. En esta región estaban los pueblos nativos de: Itá, Yaguarón, Ypané y Guarambaré. Un estudio filológico del vocablo nos llevó a la reconstrucción siguiente: Vari Ing Ruitá-Varini Puitan-Guarni Pitán-Guarini Pytâ-Guarani Pytâ. La palabra es de origen vikingo y significa el Guerrero Rojo, nombre que los describe perfectamente.

Como el sistema de mitos de la región abarca este valle y los colindantes, hay que atribuirles una mayor amplitud al Guarnipitán.


La estructura de los mitos Guarini Pytã

Los distintos elementos que lo componen, el orden de los mismos, la función y el contenido de cada mito, muestran la unidad de concepción del sistema:

1. Tupâ y Arasy se instalan en Areguá (Tupâ es una divinidad del séptimo cielo guaraní, el dueño de los truenos y relámpagos).
2. La primera pareja humana es creada con elementos minerales y vegetales.
3. Son creados los espíritus buenos (angatupyry) y malo (taú).
4. Entre los hijos de la primera pareja están Marangatú y Tumé (es el héroe civilizador guaraní precolombino y predicaba el cristianismo).
5. Una de las hijas de Marangatú, es raptada por Taú. Entonces Arasy lo maldice y nacen los siete monstruos de esa unión: Yaguarú, Mbói, Tu’i, Moñái, Yasi Yateré, Kurupí, Ao Ao, Huichó.
6. A raíz de las discordias entre los monstruos Tumé reúne a los mburuvichá y avaré del Guarnipitán para ordenar la tierra. Porasy, la hermana menor de Tumé, se ofrece para ejecutar el plan. Atrae a todos los monstruos a la gruta de Yaguarú, donde son encerrados por Tumé, quien enciende fuego, pereciendo en la hoguera Porasy, porque no pudo salir a tiempo y a pesar de la borrachera de los monstruos.
7. Taú pretende vengarse de Tumé, quien se salva mediante un Gua’á. Volvió la discordia entre los hombres y Tupá produjo el Yporú (Diluvio). Se salvaron en el Ygarusú, Tumé, sus hermanos y el Gua’á.
8. Al atracar su barca, Tumé vio en una colina dos hermanos donceles montados por Amarasô y Paraguá, los padres de la raza guaraní, radicados en la cuenca del Amazonas y del Paraguay.

El dios Tupâ (llamado también Tupavé y Tenondeté), es la suprema divinidad de la raza guaraní (Escultura en madera en el Museo Mitológico Ramón Elías de la ciudad de Capiatá, Paraguay). Posee las mismas funciones que el dios Thor del norte de Europa.


Analogías con los mitos nórdicos

Este sistema del Guarnipitán tiene puntos de contactos tales que elimina la mera coincidencia por creación separada. En efecto, las semejanzas abarcan la armadura, el código y el mensaje, según pasamos a glosar.

1. Tupâ es el Thunor anglosajón o el Thor escandinavo, con sus mismas funciones. La tradición guaraní no recuerda un rapto anterior, protagonizado por Thor (Tupá) quien logró llevarse a Jarasxa (Arasý).
2. En la mitología escandinava, de dos árboles sagrados Asch y Embla, nace la primera pareja, a través de la savia tomada del suelo y circulando por sus raíces entrelazadas.
3. Loki es el espíritu astuto, maligno y traidor; Bálder es el espíritu recto, benigno y bondadoso, en la mitología nórdica.
4. En el siglo IX los vikingos ya estaban cristianizados, teniendo sacerdotes (avaré; avá es varón en godo; es pasado en guaraní) célibes llamados Thull Gnupa (Padre Ñupa), dando en guaraní Tunupa-Tumé.
Las crónicas prueban que los guaraníes fueron cristianizados en épocas precolombinas.
5. Loki, el espíritu maligno escandinavo, se había casado con Angerboda engendrando con ella monstruos espantosos: la serpiente Yormund y el lobo Fenris, así como otros seres vivos.
6. En la mitología nórdica es Odín quien se preocupa de ordenar el mundo caótico de los gigantes, ases, silfos y elfos. Es que, los vikingos cristianizados, no tuvieron problemas de aceptar a Jesús en reemplazo de Odín o Thor. También lo hacían a través de los avaré, como en nuestro caso Thull Gnupa (Tunupa-Tumé). Odín convierte el Asgard en un gigantesco campamento y se anuncia la catástrofe, el Ragnarôk, el ocaso de los dioses. La palabra pasó al guaraní como Roñairô y luego Ñorairõ, con el significado de agresión mutua.
7. El mundo de los hombres es arrasado por incendios, terremotos e inundaciones. Es el caos, del cual surgirá un nuevo mundo.
8. Una nueva generación de dioses asume el mando. Surge un mundo sin disputas, lleno de amor, de bondad, pureza y felicidad para todos.
Además, los siete monstruos tienen su equivalente nórdico, con las mismas funciones. El Yaguahú (Jâger, cazador; Hund, perro), el perro cazador en norrés; en el mito nórdico es Gorm. El Mbói Tu’i es la gran serpiente (Yormund). El Moñái es un elfo escandinavo, el cual se dedica al robo, que atesora en las cavernas. El Yasi Yateré es un silfo de ojos azules y cabellos rubios; se apropió de la varita de las hadas. El Kurupí es el Freyr escandinavo, sensual y cazador, dotado de gran falo. El Ao Ao es un gigante de la mitología nórdica, capaz de engullir y transformarse en monstruo. El Huichó es el lobo Fenris, que ronda los cementerios y se alimenta de cadáveres.

Thor lucha contra la serpiente Yormund (o la Serpiente de Midgard), que es Mbói Tu’i, la gran serpiente en la cosmogonía guaraní. Manuscrito islandés del siglo XVII.


Exégesis

Estos mitos no están incorporados en las tradiciones mbyá, chiripá y tavyterá. Se mantuvieron como un sistema en el Guarnipitán, antigua tierra de los kariog (karl-campesino; org, casa en norrés). Tienen influencia cristiana precolombina y no tienen influencia cristiana postcolombina, porque el sistema de creencias cristianas del coloniaje era administrado por sacerdotes celosos de la pureza de su doctrina. La única hipótesis más probable es la aculturación de los mbyá litoraleños por vikingos en el siglo XIII de nuestra era, dando los karios. Los vikingos aportaron su organización sociopolítica: aldeas, caminos, gobiernos y mitos.

Asunción
Febrero de 1986.

Prohibida su reproducción sin la autorización expresa del autor.


jueves, 2 de diciembre de 2010

Obras próximas a publicar:


Vikingos en América


Vikingos en el Paraguay


Ediciones desarrolladas por Rafael Videla Eissmann

martes, 2 de noviembre de 2010

Vikingos en Paraguay: Entrevista a Vicente Pistilli

Una tribu guaraní. Grabado europeo del siglo XVIII.


El erudito catedrático de la Universidad Nacional, el profesor Vicente Pistilli, atribuye a las criaturas de la cosmogonía guaraní un extraño mestizaje. Pistilli está persuadido de que ellas tienen bastante más que unas cuantas gotas de sangre vikinga.

- ¿Vikinga?
- Sí, señor. Los vikingos estuvieron en la Cuenca del Plata por lo menos un siglo antes que Colón, y dejaron huellas. Grabadas en las rocas de cerro Guazú hay infinidad de runas, la escritura vikinga. La lengua guaraní tiene numerosas palabras del norrés que hablaban los vikingos. La toponimia recogida por los jesuitas -Weibingo, Storting, Tocanguzir, por citar algunos topónimos- tiene indudablemente origen vikingo. La aldea guaraní está copiada de la fortaleza vikinga. Y hay mucho más.

- ¿Cuál sería la influencia vikinga en los mitos guaraníes?
- Los siete hijos monstruosos de Tao y Kerana tienen sus equivalentes nórdicos con las mismas funciones. Este mito no está incorporado en las tradiciones de la mayoría de las etnias guaraníes, sino que se mantuvo como un sistema propio del valle del Guarini Pytá, antigua tierra de los kariʼog (del norrés: karl = campesino, og = casa), que fueron el resultado de la aculturación de los mbyá litoraleños por incursores vikingos en el siglo XIII. El Yaguahú (en norrés jager = cazador, hund = perro) es Gorm en el mito nórdico. El Mbói Tuí es la gran serpiente Yormund. El moñai es un elfo escandinavo que atesora sus robos en cavernas. En el Yasí Yateré, rubio y de ojos azules, debemos ver a Odín, que con una varita mágica crea las runas. El Kurupí es el Frey escandinavo, un cazador sensual y desmesurado genitalmente. El Ao Ao es un coloso de la mitología nórdica, capaz de transformarse en monstruo antropófago. El huichón es el lobo Fernis, que ronda los cementerios y se alimenta de cadáveres...

- ¿Cuánto más abarcan las semejanzas?
- Todo: la armadura, el código, el mensaje del mito. En las dos mitologías por igual, la primera pareja humana es creada con elementos vegetales y minerales. Los espíritus malignos guaraní y escandinavo se casan con hijas de la primera pareja y engendran monstruos. En ambas mitologías se registra una catástrofe universal: el Ragnarök u Ocaso de los Dioses, palabra que pasó al guaraní como roñairó y luego ñorairó, con el significado de agresión mutua.

- Pero, ¿no hay semejanza entre todos los mitos del mundo?
- En este caso son tales los puntos de contacto que debemos descartar la coincidencia normal.

- ¿Hay rastros biológicos de una presencia vikinga?
- La gente de la virtualmente extinta tribu guayakí desciende de un conjunto humano de raza blanca y biotipo longilíneo; lo hemos comprobado científicamente. Los guayakí son de raza blanca, ligeramente mestizados con mujeres amerindias en una época relativamente reciente. Los varones guayakí tienen piel clara, barba tupida, el pelo les ralea en la coronilla y el microscopio revela que es pelo propio de la raza blanca.

- ¿Con qué pueblo blanco vincula Usted a estos guayakí?
- Con una población de tipo ario, cuya presencia en el altiplano, siglos antes del Descubrimiento, está probada por nada menos que 300 momias rubias encontradas en Paracas y otros lugares del Perú.

- ¿Momias vikingas, diría usted?
- Creemos que los incas eran vikingos.

- Pero, ¿hubo en el Paraguay vikingos o sólo mestizos de vikingos y americanos?
- De cualquier manera que haya sido, las huellas de los vikingos en el acervo paraguayo son evidentes. Yo, personalmente, creo que llegaron hasta aquí, que entraron con sus barcos por los ríos navegables. También debemos pensar que alguna vez hicieron frente a otros vikingos venidos desde el altiplano con sus huestes aborígenes en son de conquista.

- ¿Alguna otra cosa vincula a los guayakí con los vikingos?
- ¡Tantas...! El hecho de que conservaron como símbolo tribal inscripciones rúnicas y runoides, que por último ellos eran capaces de trazar aunque ya no entendían su significado. El hacha de guerra de los guayakí, que es la primitiva hacha vikinga: una piedra afilada y empotrada en madera verde, donde queda como soldada cuando la madera se estaciona.

- ¿Cómo fueron descubiertas las inscripciones rúnicas?
- Hacia fines de la década del 60, un geólogo del Ministerio de Obras Públicas, Pedro González, halló en el departamento de Amambay 157 grutas con las paredes cubiertas con esas inscripciones. En la década siguiente, el profesor Jacques M. de Mahieu y el runólogo alemán Hermann Munk estudiaron 61 de las inscripciones en cuestión.

- ¿A qué conclusión llegaron?
- Algunas de las inscripciones son rúnicas de diseño clásico y otras revelan un largo proceso de degeneración gráfica. El profesor Munk pudo reconocer también un dialecto medieval que se hablaba en Schleswig y que era intermedio entre el norrés -antiguo danonoruego- y el bajo alemán.

Pistilli se enzarza en una apabullante demostración de hasta qué punto está inficionado el guaraní, lengua de origen malayo-polinesio, con palabras del norrés apenas deformadas por su uso en un medio extraño y a través de los siglos.

- Hasta la palabra guaraní la debemos a los vikingos -dice-. Viene de wariní, que quiere decir, en godo, de los guerreros.

Pistilli acaricia un hacha guayakí, con aire melancólico. Reniega más del desinterés con que siempre fue recibida la hipótesis vikinga que de la oposición que se le ha hecho. El profesor de runología y jefe de los Archivos Rúnicos de la Universidad de Oslo, profesor James E. Knirk, no ha demostrado gran entusiasmo al señalar que sólo con un estudio in situ la institución a su cargo podría certificar el origen de las inscripciones en las cuevas de cerro Guazú.

- Y, sin embargo -se lamenta Pistilli-, esto es muy importante, demostrativo de que América no le debe exclusivamente a España todo lo que la Conquista trajo del Viejo Mundo, ni siquiera las primeras nociones cristianas, porque los vikingos estaban cristianizados cuando llegaron acá. Pero a los paraguayos nada nos parece muy importante. ¡Somos bien raros, nosotros!


Los ashé

El del grabado es un rostro de guayakí existente en el Museo Antropológico de Asunción. Estos indios blancos se llamaban a sí mismos ashé, palabra que proviene del vikingo asch, que significa fresno y denomina a uno de los dos árboles que, según la mitología nórdica, les dieron origen. Los italianos llamaron a los vikingos aschcomani: hombres del fresno. Y el ashé de los guayakí tiene el mismo significado. Esos indios dicen urmá para significar antiguo. En vikingo, ür es antiguo, y man, hombre.

El profesor Vicente Pistilli sostiene un hacha de los guayakí, arma que no conocían los aborígenes de Paraguay y que manejaban los vikingos (Foto: Daniel Caldirola).


Hombre de las runas

El doctor Jacques M. de Mahieu, fallecido no hace mucho, autor entre otros varios libros de El rey vikingo del Paraguay (Hachette, 1979), vivió en la Argentina donde fundó el Instituto de Ciencia del Hombre y fue profesor en la Universidad Nacional de Buenos Aires. El profesor Pistilli recuerda que, cierta vez, de Mahieu le confesó: Debí haberme dedicado plenamente a la ciencia en vez de hacer política. Pistilli supone que de Mahieu estuvo muy allegado a Perón.

De Mahieu realizó cuatro campañas de investigación en tierra guaraní, vinculadas con los vikingos y sus descendientes, los indios blancos. Tales campañas fueron declaradas de interés oficial por el general Alfredo Stroessner, a la sazón Presidente del Paraguay.

Mario Pérez Colman
Diario La Nación. Argentina. Domingo 16 de abril de 2000.


El profesor Jacques de Mahieu.