miércoles, 22 de mayo de 2019

La tradición sagrada de los hombres-dioses


Tortuga tatuada sobre el corazón de Tatunca Nara
(¿Foto K. Brugger?).


La tradición sagrada comunicada por Tatunca Nara refiere que en un remoto pasado los “dioses” descendieron del firmamento. Se trata de hombres-dioses, blancos, civilizadores –los “héroes culturales” desde el prisma antropológico–.

Ellos –los ugha mongulala– sentaron las bases de una alta civilización en un remoto pasado en América.

La tradición comunicada por Tatunca Nara señala también la sucesión de grandes catástrofes cíclicas y de sobrevivientes que preservan los conocimientos de este sustrato cultural.

Toda esta tradición se opone, evidentemente, a la dogmática historiografía indigenista, el poblamiento exclusivo de los elementos protomongoloides y mongoloides del continente y el desarrollo de la civilización –e incluso, a la teoría del origen de la humanidad en África y la Teoría de la Evolución–. Esto, pues no se trata de un génesis africano sino de un origen cósmico y, geográficamente, americano. Tampoco se trata de un grupo índigena sino de uno aborigen con características étnicas distintas: Se trata de un sustrato de una población blanca y alta (los indios blancos)

En consecuencia, la tradición de los ugha mongulala quiebra todos los parámetros de la historiografía ortodoxa.

Y, en consecuencia, se ha elevado durante décadas una nube de mentiras, descalificaciones e intrigas contra Tatunca Nara.

Afortunadamente, la evidencia arqueológica, la iconografía prehispánica, las crónicas de la Conquista y la Colonia y numerosos estudios etnológicos –como aquellos de Emeterio Villamil de Rada, Francisco P. Moreno, Roberto Rengifo,  Edmund Kiss y Paul Rivet, entre otros investigadores–, dan testimonio y pruebas irrefutables sobre la presencia de una raza de hombres blancos en la América precolombina que poseyó una alta civilización a escala continental.

Rafael Videla Eissmann
19 de Abril 2018


* (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos.
Se prohíbe su reproducción).