martes, 1 de julio de 2014

La cartilla oghámica de San José de Ka’asapa, en Paraguay


El paisaje del Departamento de Ka’asapa, o Caazapá, en Paraguay.


Las siguientes láminas corresponden a la transcripción, análisis y estudio de la cartilla oghámica descubierta en San José de Ka’asapa, en Paraguay, la cual fue desarrollada por el profesor Vicente Pistilli.

Conforme al profesor Pistilli, esta es la estructuración de la cartilla:

Lámina I:

Figura 1: Esgrafiado del templo de San José de Ka’asapa. Diseño: 20 cm x 60 cm.

Figura 2: Alfabeto oghamico. 5 grupos de 5 letras.

Figura 3 Cartilla oghámica. Posición A.

Lámina II:

Figura 4: Posición B.

Figura 5: Distinción fonética. Letras T–C.

Figura 6: Esgrafiado del templo de San José de Ka’asapa. Criptograma rúnico.

 Lámina I.

Lámina II.



* (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos. Se prohíbe su reproducción).

viernes, 13 de junio de 2014

Vikingos en América


 
 El dios blanco y barbado mesoamericano, Quetzalcóatl, de acuerdo a un manuscrito del siglo XVI.


Extracto de un artículo de Gregorio González aparecido en la revista Más allá de la ciencia (1996), en el cual se hace mención a la presencia vikinga en América, conforme a los postulados del profesor Jacques de Mahieu. Lamentablemente, el eurocentrismo insostenible de De Mahieu, lo hace declarar que los Dioses Blancos de la América Aborigen -Quetzalcóatl, Kukulkán- fueron nórdicos divinizados con el paso del tiempo; o bien, que los vikingos fueron los impulsores de las civilizaciones mesoamericanas y andinas. Mas, si esto fuese así, ¿dónde se hallan en Europa las matrices del sistema calendario mesoamericano de la Piedra de los Soles, o bien, la matriz de la Puerta del Sol de Tiahuanaco y los patrones megalítico-astronómicos?

Sí estamos ciertos en el arribo de poblaciones nórdicas al continente americano a partir del siglo X, aproximadamente, pero es incorrecto atribuir a ellos la aparición y desarrollo de culturas y civilizaciones que se remontan a la época prediluvial, esto es, anterior a 12.900 años.


El hallazgo en tierras americanas de estelas y objetos con inscripciones vikingas y de representaciones de amerindios junto a símbolos vikingos en monumentos templarios europeos, sumado al minucioso estudio de las sagas y relatos tradicionales escandinavos, llevaron al investigador Jacques de Mahieu a desarrollar en profundidad la teoría de la presencia vikinga en América.

El profesor Jacques de Mahieu.


De Mahieu, uno de los mayores especialistas en la materia, ha recorrido numerosos países americanos en busca de pruebas y se ha encontrado con numerosas evidencias que sugieren la llegada accidental de embarcaciones al Nuevo Mundo. Pero De Mahieu va mas allá al afirmar que incluso deidades tradicionales como Quetzalcóatl y Kukulkán eran realmente vikingos que fundaron colonias, imperios y comerciaron con el Viejo Mundo. Una hipótesis que plasma contundentemente en su obra Colón llegó después (1988), y que él mismo sintetiza así: “Ullman -un héroe nórdico- llegó con siete navíos, con unos setecientos vikingos, hombres y mujeres, originarios del Schleswig, y se apoderó del Anáhuac, donde se convirtió en el quinto rey de los aztecas, el Quetzalcóatl guerrero. Al cabo de unos veinte años se dirigió al Yucatán con una parte de sus hombres, donde se le recordaba con el nombre de Kukulkán. Más tarde, tras algunas dificultades con los indígenas, continuo su camino hacia la meseta”. Según de Mahieu, el héroe vikingo descendió hacia Venezuela, costeó el continente americano y descubrió el Pacífico. Allí, “los vikingos descendieron a lo largo de la costa hasta llegar a la altura de Arica, no sin detenerse en el camino para fundar el Reino de Quito e imponer su autoridad a los chimúes, ascendiendo después al altiplano. Desde su capital, Tiahuanaco, situada a orillas del lago Titicaca, se lanzaron a la conquista del subcontinente. Su imperio se extendió muy pronto por Bogotá, en la actual Colombia, hasta Valparaíso, en Chile, con dos salidas al Atlántico: El Amazonas, al norte, y el Peaviru, al sur, el ‘Camino Blando’ que llegaba a Paraguay y al océano, pasando por la Sierra de la Plata”. Y añade: “Eran unos cuarenta mil cuando, hacia 1290, los araucanos del cacique Kari, venidos de Chile, se apoderaron de Tiahuanaco. Algunos de los supervivientes de la matanza que se produjo remontaron la costa hacia Ecuador, donde embarcaron en balsas con rumbo a la Polinesia. Otros, entre ellos las famosas amazonas, se refugiaron en la selva amazónica y paraguaya, donde he encontrado a sus descendientes. Otros, por último, rehicieron sus fuerzas en el Apurímac, en Perú propiamente dicho, y unos diez años más tarde descendieron sobre Cuzco, donde fundaron el Nuevo Imperio, el de los Incas, en norrés, de los descendientes”.

La presencia vikinga en América habría sido especialmente palpable en Brasil, país que, siempre según el aventurado De Mahieu, les abría paso al Atlántico para establecer comercio inicialmente con sus compatriotas y posteriormente con… ¡los templarios!, dando origen a la leyenda de los indios blancos del Amazonas.

Gregorio González


 Inscripciones rúnicas en Paraguay.


  * (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos. Se prohíbe su reproducción).

lunes, 2 de junio de 2014

Raíces comunes (III)


 Izquierda: Detalle de una cerámica incásica del Cuzco con símbolos cruciformes. Derecha: Detalle de la parte superior de la piedra rúnica de Rökstenen, en  Östergötland, Suecia. Se puede apreciar la clara similitud entre ambas expresiones.


Se puede colegir que en base a las similitudes de determinadas manifestaciones culturales y tradiciones de algunos pueblos de Asia, Europa y América, estas se remontan a un sustrato común cuyo origen se encuentra en una raza de característica dolicocéfala que ha dejado sus huellas a nivel planetario.

Una de las razones de estas similitudes se explicaría por medio de la migración de este grupo primigenio -Völkerwanderungen- como resultado de las catástrofes cíclicas expuestas en la Cosmogonía Glacial (1913) y en la multidisciplinaria Doctrina del Hielo Mundial o Welteislehre.

Conforme al arqueólogo Edmund Kiss en Die Kosmischen Ursachen der Völkerwanderungen (“Las razones cósmicas de las migraciones de los pueblos”. Köhler & Amelang Verlag. Leipzig, 1934), los sobrevivientes del último Diluvio, es decir, el Götterdämmerung, tras la fijación de los nuevos factores climatéricos y ambientales y la estabilización del flujo de los niveles de agua, encontraron condiciones adecuadas de existencia en áreas del mar Mediterráneo, Egipto, India, el sur de China, el actual desierto del Gobi y en Norte y Sudamérica, desarrollando en períodos de tiempo relativamente cortos, nuevas culturas con patrones de gran antigüedad.

Izquierda: Una barca de totora empleada en la actualidad por los habitantes de Titicaca. El origen de este tipo de embarcación se remonta a los uros -los “primeros hombres”-. Derecha: “Barco-dragon”, un drakkar vikingo, de acuerdo al manuscrito Northumbrian (siglo X).


Este hecho, es decir, la existencia de grupos portadores de antiquísimas tradiciones, permite explicar los sistemas ideográficos con patrones de gran antigüedad, como la escritura rúnica en Europa y las más remotas ideografías y símbolos petroglíficos grabados en los Andes, como asimismo, las similitudes ya enunciadas.

Pero ¿fue este acaso el fin de las extensas migraciones a escala planetaria? No; pues así como hubo una catástrofe producida por la caída de la Luna Terciaria, el actual satélite está determinado a repetir el mismo devastador acontecimiento. Como certeramente ha explicado Kiss, la gente tendrá que emigrar de nuevo. Ese es su destino. Y este destino es cósmico, ya que depende de la Luna.

Rafael Videla Eissmann
2 de Junio de 2014

La cabeza de una embarcación del Titicaca y de Escandinavia, respectivamente.



* (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos. Se prohíbe su reproducción).

domingo, 1 de junio de 2014

Raíces comunes (II)


Izquierda: El Irminsul de la tradición germánica, representación del Árbol del Mundo. Centro: Detalle de una vasija precolombina del mundo andino, con la representación de una figura antropomorfa en cuya cabeza figura un símbolo similar al Irminsul. Derecha: Vasija precolombina del mundo andino tricomátrica, con el mismo símbolo.


Prosiguiendo con las ideas expuestas en Raíces Comunes (I) -Mayo de 2014-, a continuación se presentan los siguientes registros iconográficos sobre un símbolo fundamental de la antigua tradición de los Hijos del Sol: El Árbol del Mundo, auténtico Axis Mundi; reflejo del Árbol Cósmico, eje inmutable y puente de los mundos. Es el sagrado Irminsul, o Yggdrassil de los ario-germanos, la “Columna Invisible”, el Árbol Polar.

Esta ideografía-símbolo, una de cuyas variantes es la protoruna Man, se puede rastrear en la iconografía de distintas culturas del mundo precolombino, cuyos sustratos se remontan a la edad de los hombres-dioses, los viracochas y su fabulosa civilización prediluvial.

Rafael Videla Eissmann
1º de Junio de 2014

Izquierda: Clava araucana, con un Árbol del Mundo inscrito en su parte superior. Derecha: Fósil de una especie vegetal descubierto en la Patagonia chilena.

 Petroglifos de la zona central del Chilli-mapu, con la ideografía-símbolo de la runa Man.

 Vasijas precolombinas del mundo andino con el venerado símbolo del Árbol del Mundo.

Izquierda: El Árbol Sagrado mesoamericano, ilustrado en el Códice Borgia. Derecha: El símbolo báltico de Laima slotina, diosa del nacimiento y del destino -Trīs Laimes-.



* (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos. Se prohíbe su reproducción).

jueves, 1 de mayo de 2014

Raíces comunes (I)


Representaciones petroglíficas del Sol, el Yung-Drung o swastika y una Media Luna, en el Tíbet.


Una lejana raíz común se descubre en culturas en puntos geográficos lejanos entre sí, que no obstante, guardan claras similitudes. Por cierto, estos componentes son rechazados por la historiografía y la antropología oficial atribuyendo un sinnúmero de argumentaciones. A pesar de ello, las semejanzas no son fortuitas y se encuentran en culturas cuyas raíces se remontan a la época prediluvial (vorsintflutliche), siguiendo los postulados cosmoglaciales de Hans Hörbiger y Philipp Fauth. Así se explica, en parte, las similitudes encontradas en distintos campos culturales que no son comprendidos desde la concepción evolucionista de la historiografía ortodoxa.

La tradición diluvial, el culto a los ancestros y al Sol Invisible; el símbolo del “Sol en movimiento”, el hakenkreuz o swastika y el carácter guerrero de sus sociedades son algunos de los factores comunes entre estas culturas. Como ejemplo de esto, obsérvese las similitudes entre la trutruka de los araucanos -en el sur de Chile-, el erke o quepa del altiplano andino -suroeste de Argentina, sur de Bolivia y norte de Chile-, el alforn -alphorn o Cuerno de los Alpes- y el dungchen -o rag-dung del Tíbet-, instrumentos de vientos o aerófonos de culturas solares y guerreras que los han empleado como instrumentos de comunicación pero sobre todo, como instrumentos en ceremonias mágico-religiosas.

El marco conceptual que permite la expansión del conocimiento es la Cosmogonía Glacial, entregando al mismo tiempo la posibilidad de vislumbrar las huellas de las culturas prediluviales.

Rafael Videla Eissmann
1º de Mayo de 2014

Un descendiente de araucano y su trutruka (Siglo XX).

Un altiplánico con un erke (Siglo XX).

Suizos con el alforn (Siglo XIX).

Lamas tibetanos con el dungchen (1938).



 * (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos. Se prohíbe su reproducción).

martes, 1 de abril de 2014

La sucesión de los soles en el kultrún araucano

 
Diversas representaciones de los cuatro soles o grandes edades estampadas el kultrún.


“El mapuche vive desde que es mundo,
antediluviamos somos nosotros. Chao Ngenechen
nos creó y nos dio la tierra en que vivimos”.


En El símbolo sagrado del Sol (Enero de 2013) se ha esbozado una introducción al significado de Hakenkreuz, Swastika o Ugunskrust, es decir, la representación del Sol en el kultrún como signo de las fuerzas vibrantes de la Vida. Este venerado símbolo, herencia de los Lituches, es decir, los Antupainko o primeros hombres -véase al respecto el Compendio de la historia geográfica, natural y civil del Reino de Chile de Juan Ignacio Molina, aparecido en 1776-, posee asimismo otro significado en algunas representaciones estampadas en el kultrún: Corresponde a los soles como “edades”, es decir, a las cuatro grandes eras geológicas, concepción que se entronca con la cosmogonía mesoamericana vertida en la Leyenda de los Soles consignada en el Códice Vaticano Latino (3738), o bien, con la sucesión de las grandes edades del Códice Chimalpopoca o Anales de Cuauhtitlán de 1558. Igualmente, esta concepción fue conocida por los Incas -Ingas- y en la antigua tradición germana transcrita por Karl Maria Wiligut en La Descripción de la evolución de la humanidad de acuerdo a la tradición secreta de nuestro clan Asa-Uana de Uiligotis, publicada en Alemania en 1936.

Cabe destacar que todas estas antiquísimas tradiciones mítico-mágicas sobre la sucesión de las grandes eras han sido comprobadas por la Cosmogonía Glacial (Hörbigers Glazial Kosmogonie. Eine neue Entwicklungsgeschichte des Weltalls und des Sonnensystems, 1913) de Hans Hörbiger y Philipp Fauth, como también por los numerosos estudios desarrollados por la Doctrina del Hielo Universal o Welteislehre (WEL).

Ante mi consulta -en el mes de Marzo de 2005- sobre el significado del Hakenkreuz o Cruz Gamada del kultrún araucano, una descendiente de machi de Nueva Imperial, en la Araucanía, en el sur de Chile, me señaló que el actual satélite, según le relató una anciana de Gorbea que era suffmashife -es decir, intérprete del lenguaje secreto de las machis-, es la sexta Luna y el Sol, el cuarto. Cuatro soles aparecen en los kultrunes, porque se han visto cuatro soles. Todo ha sido destruido con grandes cataclismos donde se daba vuelta la tierra y hasta el Sol se pierde. Y agregó a continuación: Cuando nació este Sol murió toda la gente del norte [de Chile], por eso algunos se refugiaron en ciudades subterráneas, bajo el desierto y en el interior de los volcanes. Los que quedaron arriba, se volvieron tontos…

Rafael Videla Eissmann
1º de Abril de 2014


* (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos. Se prohíbe su reproducción).

sábado, 1 de marzo de 2014

La diversidad racial en América Precolombina

 Representaciones de los aborígenes americanos, es decir, de los indios blancos, descendientes de los viracochas.


La presunción promovida por la historiografía oficial sobre el poblamiento del continente americano, el cual ha determinado una cronología ocupacional de norte a sur desde el Estrecho de Beringia, simplemente definió el tipo racial del habitante precolombino, caracterizado por su braquicefalia propia de los habitantes originarios de distintos puntos de Asia. Sin embargo, y contrario a esta teoría impulsada por antropólogos e historiadores, se encuentran las decidoras pruebas en el arte prehispánico, claros vestigios de los contactos transoceánicos desde tiempos inmemoriales, que el hispanismo y su trasfondo judeocristiano han pretendido ignorar gracias al “Descubrimiento” de América de 1492, acaso una de las más grandes farsas de la historia, pues diversas culturas conocían la existencia del continente más allá del Gran Océano -el océano Atlántico-, como los griegos, fenicios, cartaginenses, romanos y vikingos, entre otros.

 
Las extraordinarias representaciones de un grupo sin herederos: Los mayas.

 
Es un hecho que diversas culturas transoceánicas se encontraban en América antes de la irrupción peninsular europea. Por ello, de modo apropiado Pierre Carnac en su fundamentado trabajo El primer descubrimiento (1983), manifestó que personajes o simples cabezas de arcilla que, como para burlarse del absolutismo de los rechazos intelectuales de orden antidifusionista y anticontactista, ponen de relieve todos los demás tipos humanos del mundo, claramente no indios. Rostros típicamente asiáticos, con el sello de la enigmática sonrisa indochina o con los rasgos característicos chinos, facies negroides que envidiarían los habitantes negros más representativos del Sudán o de Mali, cabezas de perfil semítico indiscutible y personajes, barbados o no, con rasgos europeos típicos. Son verdaderos retratos, ejecutados de una manera cuyo realismo y lo que se podrían llamar los datos antropométricos excluyen totalmente la falta del modelo.

Estas representaciones de tipos humanos que teóricamente no deberían existir si tuvieran razón los adversarios de los contactos humanos intercontinentales, transatlánticos y transpacíficos, permanentes aunque irregulares, no provienen de un solo emplazamiento sorpresa, de un solo taller o de una escuela artística única… De norte a sur, en todas las regiones que conocieron el esplendor de las altas civilizaciones amerindias precolombinas, innumerables emplazamientos arqueológicos las ponen de manifiesto al azar de los descubrimientos.

 
Rostros de tipo asiático, caracterizados por el tipo de cráneo braquicéfalo, descubiertos en Mesoamérica.


Carnac ha agregado aún más: La simple presencia en el conjunto de las representaciones humanas de la América Precolombina de un número impresionante de estatuillas o fragmentos de estatuillas (cabezas) de arcilla cocida, con rasgos típicamente no indios, hubiera debido llamar la atención hace mucho tiempo del mundo de los especialistas y, en particular, la de aquellos que combaten toda tendencia a aceptar influencias culturales transoceánicas en la América Precolombina, una vez terminado el poblamiento inicial (realizado sobre todo por el Estrecho de Behring). Pero no ocurrió así.

 
Rostros propios de la raza negra, descubiertos en distintos puntos de Mesoamérica.

Representaciones del tipo semita en el arte precolombino centroamericano.


De manera ilustrativa, en El origen de los indios del Nuevo Mundo e Indias Occidentales (1607), fray Gregorio García expuso que el continente ha sido poblado en tiempos diferentes, por diversas naciones o tribus, llegadas unas por el oriente y otras por el occidente.

Y Georgii Hornii, en tanto, en De originibus americanis (1652), aseveraba que América había sido poblada sucesivamente por los fenicios, los cántabros y otros pueblos de Occidente, y más tarde por los chinos, los hunos y otros pueblos de Oriente.

La colección arqueológica del recientemente reinaugurado Museo Chileno de Arte Precolombino, en Santiago, otorga innumerables pruebas de la diversidad racial del continente antes del arribo de los peninsulares de finales del siglo XV.

Rafael Videla Eissmann
1º  de Marzo de 2014

Huaco-retratos del Perú, que encuentran su símil en las actuales poblaciones de ese país.


* (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos.
Se prohíbe su reproducción).