miércoles, 28 de diciembre de 2016

El ‘Hombre de Kennewick’ era un nativo americano, afirma un estudio genético del Cuerpo del Ejército de Estados Unidos de América



Evidentemente, el ‘Hombre de Kennewick’ es un aborigen de América. ¿Cómo se explica entonces su fenotipo ‘caucásico’ que lo diferencia de las poblaciones indígenas prehispánicas? La evidencia arqueológica demuestra la existencia de una población pre-indígena, es decir, los paleoamericanos, caracterizados por los cráneos dolicocéfalos, los cuales no se hallan en las poblaciones indígenas, definidas por los cráneos braquicéfalos. Por otra parte, innumerables crónicas de los tiempos del “Descubrimiento”, Conquista, Colonia, e incluso en varias fuentes etno-históricas del siglo XX se constata la existencia de un grupo caso olvidado: Los indios blancos de América. El ‘Hombre de Kennewick’ es un ejemplo de ello (Nota del editor).


Spokane, Washington (AP) —. Los restos del denominado ‘Hombre de Kennewick’, que datan de hace unos 8500 años y que fueron descubiertos como un esqueleto casi completo en el Estado de Washington en Estados Unidos en 1996, corresponden a un americano nativo, afirma el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, tras desarrollar un nuevo estudio.

El ‘Hombre de Kennewick’ es uno de los pocos esqueletos bien preservados que datan de más de 8000 años y es uno de los mejores ejemplos de la región noroeste de la costa del Pacífico. 

También ha sido el foco de una disputa sobre su destino pues la declaración del Cuerpo del Ejército implica que ahora estos restos están sujetos a los procedimientos delimitados en el Acta de Repatriación y Protección de las Tumbas de Nativos Americanos en los Estados Unidos (NAGPRA). Esta petición ya la realizó una tribu de nativos americanos, afirmó el Cuerpo del Ejército.

“La decisión que he tomado ha sido una muy importante y está basada en la evidencia disponible”, afirmó esta semana mediante un comunicado el General de Brigada Scott A. Spellmon, Comandante General de la División Noroeste. “Confío en que nuestra revisión y análisis de las nuevas evidencias óseas, estadísticas y genéticas nos han llevado de manera convincente a la determinar que es un nativo americano”.

Los descubrimientos del Cuerpo del Ejército se asemejan a aquellas que investigadores internacionales publicaron el año pasado (2015), los cuales estuvieron basados en evidencia de DNA y que contradijeron los resultados de un estudio anatómico realizado en 2014, el cual sugería que el esqueleto estaba más bien ligado a las poblaciones polinesias o a indígenas japoneses.

El ‘Hombre de Kennewick’ fue nombrado así por el sitio en el que se descubrió el esqueleto en los alrededores del Río Columbia efectuado por dos individuos en las tierras del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos.

Desde entonces, ha sido el foco de una disputa legal entre científicos, quienes quieren estudiar los restos, pero la agrupación de tribus Nativas Americanas está pugnando porque vuelva a enterrarse.

NAGPRA requiere que los restos de nativos americanos se entreguen a las tribus que requieran enterrarlos.

Siguiendo dicha determinación, la cual se publicó el miércoles, el Cuerpo manifestó que su próximo paso es revisar la prioridad de custodia para cualquier tribu nativa americana que interponga una petición por los restos. Mientras tanto, afirmó el Cuerpo del Ejército, los restos seguirán siendo estudiados en el Museo Burke de Seattle.


4 de Mayo de 2016.


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domingo, 25 de diciembre de 2016

El Hombre de Kennewick


Reconstrucción facial del Hombre de Kennewick.


El ADN del Hombre de Kennewick, el esqueleto de un hombre adulto de hace 8500 años que se encontró en 1996 en Washington (Estados Unidos), está más estrechamente relacionado con las poblaciones nativas americanas que con cualquier otra población en el mundo, según un estudio comparativo internacional realizado por científicos de la Universidad de Copenhague, Dinamarca, y la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, Estados Unidos.

El hallazgo, que se describe en Nature, desafía un estudio de 2014 que concluyó, con base en los datos anatómicos, que el llamado Hombre de Kennewick estaba más relacionado con los pueblos indígenas de la Polinesia o japoneses que los nativos americanos. El estudio es probable que reavive una disputa legal de larga data con respecto a la procedencia del esqueleto y su destino final.

«Mediante el uso de ADN antiguo, hemos sido capaces de demostrar que el Hombre de Kennewick está más estrechamente relacionado con los nativos americanos que cualquier otra población –destaca el investigador postdoctoral Morten Rasmussen–. Debido a la controversia masiva en torno a los orígenes de esta muestra, la capacidad para hacer frente a esto será de interés para los científicos y los miembros de la tribu».

Rasmussen es el autor principal del artículo sobre la investigación, cuyo principal investigador es Eske Willerslev, del Centro GeoGenetics de la Universidad de Copenhague. Rasmussen comenzó el estudio en el Centro de GeoGenetics y completó el análisis de las secuencias de ADN en Stanford, en colaboración con Carlos Bustamante, profesor de Genética.

El esqueleto, conocido como el Hombre de Kennewick, se llama el Anciano de los Grupos Nativos Americanos. En 2004, cinco tribus americanas nativas del noroeste del Pacífico solicitaron la repatriación de los restos, pero el proceso se detuvo para permitir una mayor investigación sobre los orígenes del esqueleto.

Ahora, un estudio genético exhaustivo de los pequeños trozos de ADN antiguo de un hueso de la mano del esqueleto refuta las conclusiones del estudio de 2014. Los investigadores utilizaron lo último en aislamiento del ADN y técnicas de secuenciación para seleccionar y analizar el ADN del esqueleto.

«Aunque la preservación exterior del esqueleto estaba impoluta, el ADN de la muestra fue altamente degradado y dominado por el ADN de las bacterias del suelo y otras fuentes ambientales», describe Rasmussen. «Con el poco material que teníamos disponible, aplicamos los métodos más nuevos para extraer información de cada pieza del hueso», relata.

Los investigadores compararon las secuencias de ADN del esqueleto con las de los nativos americanos modernos y concluyeron que, aunque es imposible asignar al Hombre de Kennewick a una tribu en particular, está estrechamente relacionado con los miembros de las tribus confederadas de la reserva Colville en Washington.

Willerslev y Bustamante son bien conocidos por sus estudios de ADN antiguo y recientemente han publicado el genoma de un niño pequeño, conocido como el Chico Anzick, enterrado hace más de 12.000 años en Montana. Ese estudio mostró que el menor estaba también muy relacionado con los grupos nativos americanos modernos, en particular los de América del Sur y Central. En 2012, Bustamante y sus colegas utilizaron el ADN de 5300 años de edad de la momia llamada Otzi para mostrar que el hombre probablemente procedía de la isla mediterránea de Cerdeña en lugar de los Alpes, donde se encontró su cuerpo.

«Los avances en la tecnología de secuenciación de ADN nos han dado nuevas e importantes herramientas para el estudio de las grandes diásporas humanas y la historia de las poblaciones indígenas. Ahora estamos viendo su aplicación en nuevas áreas, incluyendo la medicina forense y arqueología», subraya Bustamante.

«El caso del Hombre de Kennewick es particularmente interesante dado los debates en torno a los orígenes de las poblaciones nativas americanas. El trabajo de Morten se alinea perfectamente con la historia oral de los pueblos originarios y presta un fuerte apoyo a sus reivindicaciones. Yo creo que el análisis de ADN antiguo podría convertirse en una práctica habitual en este tipo de casos, ya que puede proporcionar medios objetivos para evaluar tanto la ascendencia genética como la relación de las personas que viven y las poblaciones de hoy en día».

Fuente: Europa Press. 20 de Junio de 2015.


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viernes, 23 de diciembre de 2016

Resuelven el misterio del hombre de 9000 años hallado en Estados Unidos



Con ayuda de técnicas de ADN los expertos han logrado determinar los orígenes del ‘Hombre de Kennewick', el esqueleto del hombre hallado en 1996 en el Estado norteamericano de Washington.


Durante casi dos décadas los científicos no lograron ponerse de acuerdo sobre la etnia y los orígenes del ‘Hombre de Kennewick’ hallado en 1996 en las orillas del río Columbia en el Estado de Washington, Estados Unidos. Algunos aseguraban que el esqueleto, de más de 9000 años de antigüedad, estaba relacionado con los pueblos indígenas de Japón o Polinesia mientras que otros afirmaban que tenía rasgos caucásicos.

Sin embargo, un nuevo y revelador estudio publicado en la revista Nature ha dado razón a aquellos que creían que el ‘Hombre de Kennewick’ era el antecesor de los actuales indígenas norteamericanos. "Mediante el uso de ADN antiguo logramos demostrar que el ‘Hombre de Kennewick’ está más relacionado con los nativos americanos que con cualquier otra población", sostiene uno de los autores de la investigación Morten Rasmussen, de la Universidad de Copenhague, Dinamarca.

Aunque el análisis de ADN, extraído de los huesos del esqueleto, no pudo determinar con seguridad a qué tribu en particular pertenecía, los investigadores consideran que lo más probable es que fuera el antecesor de los habitantes de la actual Reserva india de Colville en Washington.

Fuente: RT. 18 de Junio de 2015.


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sábado, 17 de diciembre de 2016

Raza chilena


Grabado de Alonso de Ovalle de los conquistadores Pedro de Valdivia, Francisco de Villagra
y Jerónimo de Alderete (1646).


El descubridor y conquistador del nuevo Mundo vino de España, pero su patria de origen era la costa del mar Báltico, especialmente el sur de Suecia, la Gotia actual. Eran los descendientes directos de aquellos bárbaros rubios, guerreros y conquistadores, que en su éxodo al sur del continente europeo destruyeron el imperio romano de Occidente. Eran esos los godos, prototipo de la raza teutónica, germana o nórdica, que conservaron casi del todo pura su casta, gracias al orgullo de su prosapia y a las leyes que, por varios siglos, prohibieron sus matrimonios con las razas conquistadas. Por los numerosos retratos o descripciones que conozco de los conquistadores de Chile, puedo asegurar que a lo sumo el diez por ciento de ellos presentan signos de mestizaje con la raza autóctona de España, con la raza ibera; el resto es de pura sangre teutona, como Pedro de Valdivia, cuyo retrato es tan conocido.

Como en Chile no cesó de pelearse sino por breves espacios durante los primeros tiempos de la llamada Conquista, y como, por otra parte, esta región del continente no producía ninguno de los ricos artículos de comercio en que abundaban las demás colonias españolas, sólo vinieron a nuestro país los individuos de la casta aventurera y belicosa de la península. Los comerciantes, los industriales, los artesanos, los letrados, etc., ocupaciones desempeñadas en España por los naturales, no tenían a qué venir a Chile, ni vinieron, salvo uno que otro secretario u oidor, hasta mediados del siglo XVIII, después de las paces selladas con el toqui araucano Aillavilu; pero esos iberos fueron en número escaso para que su influencia étnica se dejara sentir en una población de 500.000 habitantes, de los cuales los cuatro quintos eran mestizos. Además sólo se establecieron en las ciudades algo populosas.

A principios del siglo pasado vinieron soldados iberos, pero se sabe que no quedaron aquí sino los muertos. Sólo en estos últimos años la colonia ibera ha sido numerosa en nuestro país; pero, como es bien sabido, sus relaciones de sangre con nuestro pueblo son sin importancia.

El roto chileno es pues araucano-gótico. Hacer la demostración antropométrica y etnográfica de este aserto, no es de una carta; pero si se formara polémica sobre este tema, como sobre cualquiera de las afirmaciones que pueda hacer más adelante, estoy listo a probarlo. Sólo exigiré en el contendor una preparación científica suficiente, pues estas materias no pueden tratarse con declamaciones ni con el mero auxilio de la literatura.

Nicolás Palacios
La Raza Chilena. Su nacimiento.
Nobleza de sus orígenes (1904)
Página 4 y 5


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miércoles, 7 de diciembre de 2016

Lautaro y Guacolda: Una ilustración de los indios blancos realizada por fray Diego de Ocaña


La ilustración de Lautaro y Guacolda realiazada por Diego de Ocaña.


Fray Diego de Ocaña (1565-1608) fue un religioso de origen español perteneciente a la Orden de San Jerónimo. Fue un misionero y explorador que viajó por América del Sur antes de establecerse definitivamente en México en el año 1605.

De Ocaña realizó numerosas pinturas e ilustraciones de los pueblos y lugares que conoció en sus exploraciones y que fueron registradas en sus obras entre las que destaca Relación del viaje de fray Diego de Ocaña por el Nuevo Mundo: De Guadalupe a Potosí (1599-1605).

Ahora bien, en Relación del viaje a Chile, contenida en la crónica de A través de la América del Sur (1608), De Ocaña realizó una significativa ilustración del kona o guerrero araucano Lautaro y Guacolda, su mujer –consignados por el poeta-guerrero Alonso de Ercilla y Zúñiga en su poema épico La Araucana, publicada en Madrid en tres partes en los años 1569, 1578 y 1589–. Esto, por cuanto esta ilustración describe en realidad a los indios blancos de los que dan cuenta cronistas como el conquistador y fundador de Santiago de Chile, Pedro de Valdivia, y los cronistas Alonso de Ovalle y Alonso de Góngora Marmolejo, entre otros. Así, Pedro de Valdivia sostuvo en una de sus cartas al Rey fechada en 1551 que la gente en Chile es crecida, doméstica y amigable y blanca y de lucidos rostros, así hombres como mujeres.

Alonso de Ercilla y Zúñiga registró también (1574), la existencia de los indios blancos en Chile según da cuenta en los versos del canto XXXVI:

La buena traza y talle de la gente
blanca, dispuesta es proporción fornida,
de manto y floja túnica vestida.

De modo similar, Alonso de Góngora Marmolejo en su Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el año 1575, estableció que es gente bien agestada, por la mayor parte blanca, bien dispuestos, amigos en gran manera de seguir la guerra y defender su tierra.

Análogamente, el historiador Antonio de Herrera y Tordesillas en la Descripción de las Islas y Tierra Firme del Mar Océano que llaman Indias Occidentales (1622), indicaba que la región del Reino de Chile es muy poblada de indios blancos, y está situado en las riberas de la Mar del Sur, que es Mare Magnum.

Y, por su parte, el jesuita Alonso de Ovalle en su Histórica Relación del Reyno de Chile (1646), dio cuenta del color blanco y rubio de esta gente [los indios], y hablan una lengua que ninguno de los que fueron a este descubrimiento la pudo entender.

Las leyendas que acompañan las ilustraciones de Diego de Ocaña indican: Lautaro. Este indio mató a la gente que fue con Villagrán, del Gobernador Valdivia. Este es el traje de los indios de Chile: Esta coraza de cuero de vaca crudío. / Esta arma se llama macana.

Y la leyenda sobre la blonda Guacolda señala: La bella Guacolda. Traje de las chilenas desde Coquimbo hasta el Valle de Arauco.

El manuscrito de la obra de Diego de Ocaña se encuentra en la biblioteca de la Universidad de Oviedo en España.

Rafael Videla Eissmann
7 de Diciembre de 2016.


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jueves, 1 de diciembre de 2016

Ortega Blake: Los verdaderos descubridores de América son los vikingos


Leif Eriksson descubre América  (Hans Dahl).


“Colón no descubrió América; fueron los vikingos”, refiere Arturo Ortega Blake en su libro Leif el hijo de Erik (Editorial Grijalbo, 2006), historia novelada de este acontecimiento en la que el autor se basa en nuevas investigaciones. Todo comienza en el año 985 d. C., cuando un navegante llamado Jarnik Herhorson se perdió buscando nuevas rutas y llega hasta las islas Bafin en el norte de Canadá; el trayecto lo fue dibujando en una piel de cabra y se cree que este mapa fue el que guió a Cristóbal Colón en su primer viaje a América. Arturo Ortega Blake, escritor, economista e investigador de temas históricos, charló con Crónica: “Se sabía que el navegante Herhorson era apoyado por Noruega, pues este gobierno buscaba un lugar para que los mal vivientes, asesinos, ladrones, fueran trasladados y alejarlos de la población, así se fundó Islandia, con los viajes de este y otros vikingos”.

El texto nace de un estudio que Ortega Blake hace sobre las nueve sagas vikingas. Él tuvo acceso a cuatro y la otras cinco las consiguió por medio de un historiador noruego que le tradujo el material. En Islandia se estructuró la vida social de tal forma que fuera igual a Noruega. Por ejemplo, la forma como eran gobernados por un tipo de congreso representado por aquellos que tenían más tierras. Como prueba de este descubrimiento, Ortega menciona que en la zona han sido encontrados algunos vestigios: Botones de metal, vestidos y artefactos. Es importante resaltar que esta historia es verdadera, a tal grado que la Unesco decretó a esta región del Canadá como patrimonio cultural de la humanidad.

Ortega Blake comenta: “Realmente estos vikingos descubrieron América, pero no la conquistaron. Fueron los españoles los que la colonizaron. La historia del libro lo que narra es la vida de Erik, El Rojo, que era un hombre de muchas leyendas: Lo expulsan de Islandia, llega a una tierra que es muy providencial conocida ahora como Groenlandia. Entonces se dio cuenta que ahí el pasto nunca se secaba o que había abundancia de agua”. Erik regresa a Islandia y como había asesinado a dos hombres, es juzgado, pero él les dice que regresó porque quiere decirles que encontró un territorio donde pueden vivir mejor. Sin embargo es a Leif, su hijo, el que le toca conquistar esta región. A Leif le cuesta mucho trabajo convencerlos para que le crean y se vayan a este nuevo territorio, a pesar de que ellos eran escandinavos y sus creencia en la mitología nórdica los convertía en aventureros. No le hicieron caso. El autor dice que lo importante es el reconocimiento a este grupo de navegantes en los albores del segundo milenio de nuestra era, pues ellos marcaron un camino importante para la navegación.

El libro comprende los relatos y desafíos en el mundo salvaje e indómito, en lucha contra el clima y contra algunos pueblos. Pues según comentó el autor, “ya en Groenlandia había un grupo de hombres que eran extremadamente ágiles y usaban unos arcos con flechas muy grandes. Entonces al verlos los vikingos supieron que no podían luchar contra ellos”.


Mi novela, reconocimiento a los pueblos de Noruega

La novela histórica Leif, el hijo de Erik es un reconocimiento al adelantado mundo de los pueblos que habitaron Noruega e Islandia en los albores del segundo milenio de nuestra era. Narra cómo el legendario Erik el Rojo, tras dejar el destierro al que lo condenaron por asesinar a unos hombres, conduce a su pueblo hacia una tierra más promisoria para construir una nación: Groenlandia. En el enfrentamiento al embravecido mar Leif juega un papel determinante, así como en el establecimiento de los primeros colonos. El primogénito y heredero de la saga de Erik Thorvaldsson es el único capaz de aventurarse a las tierras que Bjarn Herjolfsson dibujó en su famoso mapa. Leif, al igual que su padre, guía a su pueblo hacia una tierra mucho más extensa y rica, que siglos después se llamará América. Ortega Blake plasma con maestría sus costumbres, indumentaria, mitología y códigos de honor, cosmovisión y organización social. No puede faltar uno de los aspectos más fascinantes de los vikingos: la construcción y el manejo de sus embarcaciones, producto de su espíritu explorador y temerario.

Alfredo Ortiz Santos

Fuente: Diario Crónica de México, 12 de Julio de 2006.


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lunes, 28 de noviembre de 2016

Leif, el hijo de Erik. Los vikingos que descubrieron América a principios del siglo XI



Reseña bibliográfica de la novela histórica Leif, el hijo de Erik. Los vikingos que descubrieron América a principios del siglo XI del escritor mexicano Arturo Ortega Blake (Grijalbo México, D. F., 2006) que recrea el arribo nórdico a Huitramannaland, la tierra de los hombres blancos (América):

La novela histórica Leif, el hijo de Erik es un reconocimiento al adelantado mundo de los pueblos que habitaron Noruega e Islandia en los albores del segundo milenio de nuestra era. Narra como el legendario Erik el Rojo, tras dejar el desierto al que los condenaron por asesinar a unos hombres, conduce a su pueblos hacia una tierra más promisoria para construir una nación: Groenlandia. En el enfrentamiento al embravecido mar Leif juega un papel determinante, así como en el establecimiento de los primeros colonos. El primogénito y heredero de la saga de Erik Thovaldsson es el único capaz de aventurarse a las tierras que Bjarni Herjolfsson dibujó en su famoso mapa. Leif, al igual que su padre, guía a su pueblo hacia una tierra mucho más extensa y rica, que siglos después se llamará América.

Arturo Ortega Blake plasma con maestría sus costumbres, indumentaria, mitología y hasta sus códigos de honor, cosmovisión y organización social. Por supuesto, no puede faltar uno de los aspectos más fascinantes de los vikingos: La construcción y el manejo de sus embarcaciones, productos de su espíritu explorador y temerario. Respaldada por una investigación de años de las principales sagas vikingas, de principio a fin, la novela mantiene al lector en suspenso. La historia va aderezada con sentimientos y valores de un mundo remoto que posee la seducción de la fantasía y le emoción de la épica de los primeros europeos en el Nuevo Continente.

Fuente: Reseña bibliográfica de la Universitat de València (Sin fecha).


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viernes, 21 de octubre de 2016

Solutrianos



Documental del programa History’s Mysteries de History Channel que aborda los vestigios arqueológicos de los solutreanos, población precedente a los clovis de América del Norte.



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domingo, 16 de octubre de 2016

Los vikingos desaparecidos de Groenlandia



The Lost Vikings (3BM Television, 2000) es un documental dirigido por David Wright y escrito por Micah Fink que trata la misteriosa desaparición de los habitantes del asentamiento vikingo de Groenlandia.



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sábado, 8 de octubre de 2016

1362 El Enigma de Kensington



1362 The Kensington Enigma (United International Film Corp. in association with MacGhan Entertainment, 2006) es un documental escrito y dirigido por Edwin Larson que aborda el descubrimiento realizado por Olof Ohman en 1898 de la Piedra Rúnica de Kensington, en el Estado de Minnesota.



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sábado, 1 de octubre de 2016

Viajes europeos a América antes de Colón


Mapa de América de Sebastián Münster de 1540 que lleva por título
Novae insulae XVII Nova Tabula.


Extraordinario documental emitido por History Channel que aborda las incursiones de europeos a América antes del “descubrimiento” de Colón con especial énfasis en la presencia de los indios blancos, como es el caso de los mandan de Dakota del Norte, como así también en algunos registros rúnicos y construcciones megalíticas en Norteamérica.

https://www.youtube.com/watch?v=dIG6qbjAO8U


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domingo, 25 de septiembre de 2016

Expedición Tangaroa



La Expedición Tangaroa fue desarrollada por un grupo encabezado por Torgeir Higraff en 2006 –entre figura Olav Heyerdahl, nieto de Thor, Bjarne Krekvik (capitán), Øyvin Lauten (oficial), Swedish Anders Berg (fotográfo) y Roberto Sala– que zarpó desde Perú hacia la Polinesia, buscando recrear antigua tecnología marítima.

El documental The Tangaroa Expedition (Nordic World, 2007) fue dirigido por Havard Jenssen.



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domingo, 18 de septiembre de 2016

Grandes viajes. Thor Heyerdahl y Kon Tiki: Un grandioso experimento en arqueología



Conferencia realizada por el profesor Doctor Clarck Erickson el 5 de Marzo de 2015 en el Museo Penn de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pennsylvania. El título de la conferencia es Great Voyages: Thor Heyerdahl and Kon Tiki: A Grand Experiment in Archaeology en el cual aborda el viaje de Heyerdahl y la remota relación entre grupos de América del Sur, sobre todo de Chile y Perú, con pueblos polinésicos. Cabe destacar la significativa mención de la raza de Dioses Blancos civilizadores en las Américas.



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jueves, 8 de septiembre de 2016

Draken Harald Hårfagre



Enlace a la página web de la extraordinaria expedición del Draken Harald Hårfagre desde Noruega a Canadá:




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viernes, 2 de septiembre de 2016

Expedición recreó la ruta vikinga hacia América



Un milenio después del vikingo Leif Erikson, que había llegado a América antes que Cristóbal Colón, un drakkar noruego llegó a las costas canadienses tras una travesía de cinco semanas.

El Draken Harald Hårfagre, una reconstrucción moderna concebida a partir de vestigios arqueológicos y Sagas –textos semi-legendarios que narran las epopeyas de los vikingos–, tocó tierra en Terranova, indicó la tripulación en Facebook.

Se trata del barco vikingo más grande del mundo con una longitud de 35 m y una anchura de 8 m. Zarpó el 26 de abril de Haugesund (suroeste de Noruega) con treinta y tres miembros de tripulación y con instrumentos de navegación modernos.

De camino hizo una escala inesperada en las islas Shetland, seguida de otras paradas en las islas Feroe, en Islandia y Groenlandia.

“No ha sido fácil, hemos afrontado a muchos problemas durante este viaje, pero la tripulación siempre mantuvo alta la moral y trabajó duro” a lo largo de la travesía, expresó el capitán sueco Björn Ahlander en el sitio web de la expedición.

El periplo a través del Atlántico Norte ha reproducido una ruta marítima que los vikingos habrían recorrido hace más de mil años.

Según varios historiadores, Leif Erikson, hijo de Erik el Rojo, habría llegado a América alrededor del año 1000, es decir casi cinco siglos antes que Cristóbal Colón.

Restos encontrados en los años 1960 en Anse aux Meadows, en el extremo norte de Terranova, acredita una presencia vikinga en Canadá entre 900 y 1050.

Fuente: Diario Ámbito. 2 de Junio de 2016.


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martes, 30 de agosto de 2016

¿Descubrieron los blancos del Mundo Antiguo las civilizaciones precolombinas de América?


Thor Heyerdhal.


Ensayo sobre las teorías expuestas por el explorador y etnólogo Thor Heyerdhal (1914-2002) en relación a la población blanca nativa –los “Dioses Blancos”– de las Américas y Polinesia, escrito por Mark Weber el cual corresponde a una revisión del mes de Julio de 2016 a partir de un texto escrito en 1981. Ha sido publicado por el Instituto de Revisión Histórica (Institute for Historical Review - IHR):



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viernes, 26 de agosto de 2016

“Antiguos vikingos en América”: Documental sobre la evidencia temprana de un asentamiento vikingo en América



Interesante documental titulado Ancient Vikings in America: Documentary on Evidence of Early American Viking Settlement (“Antiguos vikingos en América: Documental sobre la evidencia temprana de un asentamiento vikingo en América”, 2015), sobre los últimos descubrimientos arqueológicos en América del Norte desarrollado por Dan Snow y Sarah Parcak. Este documental fue dirigido por Harvey Lilley para BBC.



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martes, 16 de agosto de 2016

Los vikingos en Norteamérica



Excelente documental producido por BBC para su programa Chronicle dirigido por Julia Cave y titulado The Vikings in North America (“Los vikingos en Norteamérica”, 1966):



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viernes, 15 de julio de 2016

La invasión de Tiahuanaco del guerrero Kari, de Coquimbo


Ceramio prehispánico de naturaleza solar de la Región de Coquimbo,
en el norte de Chile.


Una acotada referencia desarrollada por el antropólogo Jacques de Mahieu sobre el guerrero Kari, quien invadió la legendaria metrópolis de los viracochas. ¡Cuál fue su origen? ¡Qué motivó, realmente, su invasión a Tiahuanaco? ¿Cuál fue su destino? Una significativa clave la entrega su asentamiento en Hatunkolla, en la ribera septentrional del lago sagrado Titicaca, pues Hatun es el epíteto de los gigantes en la tradición andina y Kolla, es la orientación cardinal referente al sur (Nota del Editor).


En Coquimbo, en el sur de las provincias chilenas, un jefe local, Kari, aprovechándose de la agitación, se subleva y marcha sobre Tiahuanaco. ¿Trátase de un araucano, como se dijo –y lo repetimos–, o de un aymara de la tribu de los lupaca que, según parece, está afincada en la región? El análisis de la situación favorece la segunda hipótesis. Por un lado, en efecto, el rebelde no puede llevar consigo, en una distancia de 1500 km, que incluye el desierto de Atacama cuya travesía es sumamente difícil en razón de la imposibilidad de encontrar allá los víveres y el agua indispensables, sino tropas muy poco numerosas. Por otro lado, apenas entrado en el Collasuyu, obtiene el apoyo de tribus locales a las que federa bajo su autoridad. ¿Llámase realmente Kari, o se le dio más tarde el nombre de algún genio maléfico? Podemos preguntárnoslo: En la mitología escandinava, Kari es, en efecto, el siniestro gigante de la tempestad, el “devorador de cadáveres”.

Cualesquiera que sean su procedencia y su nombre, el rebelde junta fuerzas apreciables y ataca Tiahuanaco, de la que se apodera. Los vikingos sobrevivientes se refugian en la Isla del Sol, donde los persigue y los aplasta. Los blancos de sexo masculino son degollados despiadadamente. La revuelta se extiende a todo el territorio del imperio. Las colonias militares, cuyos miembros en buena parte son “incas”, “descendientes”, no son atacados o resisten sin mayores dificultades. Aislados en medio de los indios, los señores locales, por el contrario, están a merced a partir del momento en que ya no los apoya ningún poder central. Algunos, cuyos súbditos permanecen leales, logran conservar su autoridad. Pero muchos, la mayor parte probablemente, son muertos. Si los 300.000 vikingos, entre los cuales 75.000 en edad de llevar armas, que hay en Sudamérica –según nuestras cifras en razón de la fertilidad disminuida y la mortalidad más elevada de los blancos establecidos en la Llanura–, hubieran estado concentrados en Tiahuanaco y en el Cuzco, los acontecimientos se habrían desarrollado diferentemente. Pero están esparcidos en un territorio gigantesco que comprende, ya los vimos, no sólo –en términos actuales– el Perú, Bolivia, la mitad de Chile y la cuarta parte de la Argentina, sino también Colombia y el Brasil. En esas condiciones, toda resistencia es imposible, salvo, a veces, a escala local. Pero ya no se trata entonces sino de una supervivencia.

Vencedor, Kari establece su capital en Hatunkolla, en la orilla norte del lago Titicaca, y toma el título de Sapakhta. Él y sus sucesores hacen del Collasuyu un reino independiente, más o menos organizado. En el norte, los chinchas y los chancas siguen su ejemplo. En todas las demás provincias, la anarquía impera.

Jacques de Mahieu
El Imperio Vikingo de Tiahuanaco (1985)
(Páginas 130-131).


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viernes, 1 de julio de 2016

Ecos de la historia de la raza polar


Mapa de Gerardus Mercator del Polo Norte (1554).


En el siglo X se conoce perfectamente, en la Europa occidental, la existencia de América. Los textos de la antigüedad, que la mencionan, debidos a Aristóteles, Estrabón, Séneca, Macrobio, Plutarco, Diodoro Sículo y otros más, siguen leyéndose, por lo menos los latinos, en los círculos cultos de la Alta Edad Media. En el siglo VII, Isidoro de Sevilla la proclamaba. Desde el IX, la Navigatio Sancti Brandani circula en los conventos como en los castillos, la que cuenta el viaje, real (como parece) o imaginario, del abad de Clainfert a Centroamérica, en el año 536. Tal vez los vikingos, aún paganos, ignoraran todo esto. Pero saben muy bien, y sus sagas lo relatan, que Ari Marsson fue llevado por un temporal, en 963 hasta Huitramannaland –la “tierra de los hombres blancos”–, o Gran Irlanda, pobladas por celtas que lo retuvieron allá y lo bautizaron y que marinos noruegos lo vieron, y luego fueron a América también ellos. Otros episodios de la misma índole habían debido producirse anteriormente como se producirán más tarde. En 986, Bjarni Herjulfsson, arrastrado por un temporal mientras se dirige de Islandia a Groenlandia, costeará lo que se llamará poco después Vinland y lo contará Erick el Rojo. En 1004, Thorir y sus hombres serán recogidos, después de su naufragio, por Leif Eriksson, que acaba de emprender el regreso desde la nueva colonia. En 1029, Gudleif Gudlangsson, empujado hacia el oeste, tocará tierra en América y, con gran sorpresa suya, encontrará allá a Bjorn Asbrandsson, el Campeón de Breidavik, exiliado en 999, quien lo sacará de manos irlandeses que pretenden jugarle una mala pasada. Desde que se navegaba regularmente entre Noruega e Islandia –y, en 967, son ya cien años–, era inevitable que drakkares, barcos muy marineros pero a los cuales su corta quilla y su vela cuadrada prohibían remontar el viento, hubieran sido impelidos contra las costas del “nuevo” continente. Y, verosímilmente, mucho más temprano aún, puesto que desde hacía tres mil años y más los escandinavos surcaban el Atlántico en embarcaciones que, a juzgar por los frisos del templo egipcio de Medinet-Habu que nos las muestran en 1200 a. C., no eran muy distintas a las del siglo X.

Sólo en fecha muy reciente y gracias a los extraordinarios trabajos de Jürgen Spanuth, la ciencia echó alguna luz sobre los antepasados de los vikingos. Por cierto, los antiguos nos hablaban de los hiperbóreos que suministraban el ámbar a Egipto y Micenas y a quienes el masaliota Piteas había visitado en 330 a. C. Y no se ignoraba que aqueos y dorios habían llegado de los países del Gran Norte, con los cuales los primeros mantenían contactos que no eran exclusivamente comerciales. Ahora sabemos que, al final del Neolítico y en la Edad del Bronce, un inmenso imperio, cuya capital era Basiléia, también llamada Abalus, se encontraba en una gran isla, sumergida en el último cuarto del siglo XIII a. C., que estaba situada en el Mar del Norte y de la cual sólo queda, hoy día, la roca de Helgoland. Un imperio cuyas naciones federadas cubrían, no sólo el área de la cultura nórdica –sur de Suecia y Noruega, Dinamarca, Frisia y Sajonia del Norte–, sino también el sur de España (Gadiros, o Tartessos), el África del Norte y Europa hasta el mar Tirrenio. Un imperio cuyos pueblos diversos estaban gobernados por una aristocracia de raza nórdica [aria], cuyo origen se remonta a los hombres de Cro-Magnon, y de cultura indoeuropea, puesto que a ella se debe la escritura pre-rúnica, madre de todos los alfabetos de Europa, el Medio Oriente y el África del Norte, cuyos primeros rastros aparecen en el magdaleniense.

Eran los constructores de megalitos, cuyos monumentos se reencuentran a orillas del Atlántico y el Mediterráneo y, mucho más lejos aún, en Insulindia, en Corea y hasta en Polinesia, fusionados, a principios de la Edad del Bronce, con los Hombres del Hacha, invasores del mismo origen, pero más belicosos. Una raza de marinos, como bastaría para probarlo la incursión de los Pueblos del Mar del Norte que, expulsados de las tierras anegadas, lanzaron, a finales del siglo XIII a. C., una poderosa flota contra Atenas y Egipto. Guerreros, pues, pero también agricultores y comerciantes que vendían, a peso de oro, el ámbar que sus carros y sus barcos transportaban, por rutas perfectamente trazadas, hasta el Mediterráneo.

Jacques de Mahieu
El Imperio Vikingo de Tiahuanaco (1985)
(Páginas 10-12).


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domingo, 19 de junio de 2016

Documental “Vikingos: Un viaje hacia nuevos mundos”



Enlace al documental Vikingos: Un viaje hacia nuevos mundos, dirigido por Mark Falard (“Vikings: Journey to New Worlds”. SHE. Canadá, 2004) sobre el arribo de los vikingos a Terranova, en América del Norte, casi quinientos años antes que el “Descubrimiento” de Cristóbal Colón:



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domingo, 5 de junio de 2016

Descubrimiento arqueológico vikingo en Point Rosse, Canadá


Point Rosse, en Canadá.


Una piedra usada en herrería en lo que parece un asentamiento vikingo de hace  mil años, fue realizado en Point Rosse, en la isla de Terranova, en Canadá. La piedra encontrada se usaría en herrería ya que los vikingos empleaban el hierro para fundirlo y labrar armas, adornos y herramientas, entre otros objetos.

Este asentamiento se halla a unos 500 kilómetros del sitio vikingo de L’Anse aux Meadows (o “La Ensenada de las Medusas”), descubierto en 1960 y que se consideraba como el primer asentamiento vikingo en Norteamérica.

Sarah Parcak, arqueóloga estadounidense, ha usado imágenes de satélite para explorar la isla en busca de rastros y en el mes de Junio, las imágenes satelitales revelaban características del terreno que parecían indicar actividad humana.

Las pruebas sugieren un corto período de actividad, según el arqueólogo especializado en asentamientos nórdicos Douglas Bolender.

Fuente: Prozesa. 5 de Abril de 2016.


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domingo, 29 de mayo de 2016

Documental “Vikingos desenterrados”



Enlace al documental Vikingos desenterrados (“Vikings Unearthed”. A BBC Production with PBS, NOVA/WGBH Boston and France Television, 2016) dirigido por Harvey Lilley sobre el épico viaje de los vikingos a las Américas y sus vestigios en el continente:



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domingo, 24 de abril de 2016

Acerca de la cultura solutreana / Clovis en América: La vinculación entre los paleamericanos y los antiguos indogermanos


La reconstrucción del rostro del Hombre de Kennewick, un paleamericano. Se trata, evidentemente, de un hombre
de cráneo dolicocéfalo, el cual no se descubre en las culturas de origen asiático (braquicéfalas).


A continuación, dos interesantísimos trabajos sobre los vestigios arqueológicos solutreanos (indogermanos) en América y su vinculación con la cultura Clovis de los paleoamericanos, es decir, la población dolicocéfala aborigen del continente).

El primer enlace es una conferencia desarrollada por el arqueólogo y Director de Programa Paleoindio/Paloecología del Museo Nacional del Instituto Smithoniano de Estados Unidos:


El segundo, en tanto, es el documental titulado Ice Age Columbus (2005) de Discovery Channel:


Paulatinamente, la evidencia de la otra América, esto es, la América de los indios blancos y sus ancestros, los Dioses Blancos, emerge. Es la nueva historia.


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viernes, 15 de abril de 2016

Descubren otro sitio vikingo en América del Norte



Usando imágenes satelitales, expertos localizaron vestigios de metalurgia nórdica en una zona de la isla Terranova en Canadá.

Por décadas, los arqueólogos tenían casi la certeza que los vikingos habían colonizado América, mucho antes de la llegada de Cristóbal Colón. Pero hasta 1960 era sólo eso: Una sospecha.

Hasta que ese año, el abogado y arqueólogo noruego Helge Marcus Ingstad junto a su esposa, Anne Stine, descubrieron unos pequeños montículos en L’Anse aux Meadows (La ensenada de las medusas), en la isla de Terranova, en Canadá. El hallazgo resultó ser una aldea vikinga. Ingstad y Stine fueron los primeros en demostrar de manera concluyente que los vikingos asentados en Groenlandia habían logrado llegar a América del Norte, unos quinientos años antes que Colón.

Ahora, expertos descubrieron lo que podría ser un segundo enclave vikingo en la isla de Terranova.

Usando fotografías satelitales a más de 644 kilómetros en el espacio, Sara Parcak, arqueóloga espacial de la Universidad de Alabama, y pionera en el uso de esta técnica arqueología, escaneó imágenes satelitales para encontrar señales de tierra decolorada y cambios en la vegetación original de la zona, señales de que en tierra podría haber algún asentamiento humano.

L’Anse aux Meadows.


Por ello, Parcak y un equipo de expertos, se dirigieron a la zona, ubicada a 483 kilómetros al sur de L’Anse aux Meadows, para iniciar las primeras excavaciones, descubriendo señales de herrería, una técnica desconocida por los pueblos originarios de la zona y sólo usada por los vikingos para la confección de sus armas, adornos y herramientas.

Usando un magnetómetro, instrumento capaz de detectar la presencia de metales, los expertos descubrieron residuos de ceniza y una roca agrietada en el suelo, signos inequívocos de la metalurgia, no asociados a los nativos de la región.

La investigación fue resumida en el documental Vikingos Descubiertos (Vikings Unearthed), el cual está disponible desde ayer en el sitio http://www.pbs.org/wgbh/nova/


Nuevas pistas

El descubrimiento podría proporcionar información sobre la extensión de tiempo que los vikingos permanecieron en Norteamérica y entregar alguna otra información acerca del grupo. Sin embargo, según Parcak, se necesitan más excavaciones e investigaciones para determinar el período de tiempo del sitio. Su equipo regresará al sitio en el verano (julio) para continuar con su investigación.

Otros expertos también han exigido prudencia y citan, por ejemplo, el hallazgo de una moneda de plata nórdica, descubierta en un famosos sitio prehistórico de Brooklin, pero que llegó ahí no víctima de un asentamiento humano, sino producto del comercio.

P. Lazcano


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jueves, 31 de marzo de 2016

Las runas


 Wotan.


Las runas son caracteres de la escritura que los pueblos germánicos emplearon desde el siglo III a. C. y probablemente mucho antes, hasta el siglo XIII de nuestra era, y aún más tarde. Se conocen tres alfabetos rúnicos principales, designados por sus seis primeras letras: El antiguo Futhark de 24 signos, utilizado hasta el siglo VIII; el Futhorc anglosajón de 28, luego 33 signos, adaptación del anterior al antiguo inglés, empleado, por lo que se sabe, del siglo VI al siglo XI, y el nuevo Futhark, o Futhark joven-danés, de 16 signos, posterior al siglo VIII. Este último conoció algunas variantes, sea por conservación de runas arcaicas, sea por creación de nuevas runas, como el Futhark “punteado” de 28 signos que apareció en el siglo X.
Como en nuestro alfabeto, cada runa representa un sonido o varios. La precisión fonética de cada sistema resulta, por lo tanto, proporcional al número de signos que contiene. En Escandinavia, disminuyó notablemente cuando la adopción del nuevo Futhark en el cual, por ejemplo, el segundo signo puede representar indiferentemente los sonidos u, ü, o y ö. Lo cual hace a veces sumamente difícil la transliteración. De cualquier modo, los sistemas rúnicos constituyen lo que no tenemos más remedio que llamar, a expensas de la etimología, alfabetos o, si se prefiere, las variantes de un alfabeto. Los pueblos germánicos utilizaban las runas como nosotros las letras griegas o latinas. Pero les daban, además, otro empleo.

Cada signo del Futhark o el Futhorc tiene, en efecto, un nombre acrófono, vale decir que comienza por el sonido que la runa representa. No se trata de un término especial, como en griego, por ejemplo, sino de una palabra del idioma empleado. Así la f rúnica se llama Faihu en gótico Fehu en norrés, en ambos casos con el mismo sentido: Mujer. En antiguo inglés, por el contrario, la letra en cuestión lleva el nombre de Feoh, ganado y, por extensión dinero, bienes. Pero, por otra parte, en las lenguas escandinavas, sea que el antiguo inglés haya influido en ellas, sea por el contrario que les daba el vocablo, f se llama a veces Fauhu, ganado. Para facilitar sus análisis, los runólogos han sistematizado los nombres de las runas en un “germánico común”, un tanto arbitrario, es cierto, pero cómodo.

Los principales sistemas rúnicos. Desde arriba: El antiguo Futhark; el Futhorc anglosajón; el nuevo Futhark;
el Futhark “punteado” (Jacques de Mahieu, La Agonía del Dios Sol).


La consecuencia de este modo tan especial de designar las runas en cada signo, independientemente del sonido que tiene la escritura, posee en sí uno o varios sentidos. Por lo tanto, constituye un ideograma. Ciertos grupos de runas tienen un carácter fonético: Se los puede leer y comprender del mismo modo que las palabras de una frase escrita con el alfabeto latino. Otros, más escasos, tienen un sentido ideográfico y, para entenderlos, es preciso dar a cada signo, como en chino, su sentido conceptual. Agreguemos que tal o cual runa es susceptible, además, de una interpretación simbólica (la runa de la Muerte, la runa de la Fidelidad, etc.).

Jacques de Mahieu
La Agonía del Dios Sol (1974)
(Páginas 49-52).


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viernes, 19 de febrero de 2016

El Kristo de la Atlántida


 El Kristo de la Atlántida: Wotan, plasmado en Externsteine, en Teutoburger Wald, Alemania.


La fabulosa efigie del Kristo atlante plasmada en Externsteine –el Jardín de los Asen, As-Gart (Asgard)–, en Teutoburger Wald, Alemania, corresponde a una figuración arquetípica del Hombre-Dios, el Dios-Cruz (Kreuz-Gott).

Kristo es un dios de la antiquísima tradición germana de acuerdo a Karl Maria Wiligut.

Un tardío eco de esta tradición de los aesir se descubre en el Discurso del Altísimo del Edda de Sæmund:

Sé que pendí nueve noches enteras
en el Árbol que mece el viento (Irminsul);
herido por una lanza y ofrecido a Odín
–yo ofrecido a mí mismo–,
colgué del Árbol del que nadie sabe
de dónde comienzan sus raíces.

El árbol es el símbolo del Eje Cósmico, la columna vertebral, el pilar que une los planos o mundos. De aquí emana también el origen de Askr y Embla (“EL-ELLA”) del Midgard, pareja ancestral de donde descienden los hombres.

Significativamente, una figura similar a esta de Externsteine fue descubierta en Limache, en la Región de Valparaíso, en el Chilli-Mapu, según dio cuenta el misionero y cronista Alonso de Ovalle en su Historica relacion del Reyno de Chile y de las missiones y ministerios que exercita en la Compañía de Jesus, obra publicada en Roma en 1646. De acuerdo a De Ovalle un indio encontró la imagen de Kristo en el tronco de un árbol cuando estaba cortando leña. La imagen fue llevada a una hacienda en las inmediaciones donde fue venerada y reconocida por el Obispo de Santiago.

El Kristo atlante plasmado en el árbol sagrado conocido como la Cruz de Limache, en la Región de Valparaíso. Ilustración de Alonso de Ovalle en su Historica relacion del Reyno de Chile y de las missiones y ministerios
que exercita en la Compañía de Jesus, de 1646.


Quizás, una aproximación al origen de esta singular imagen se hallaría en la toponimia de Limache (Llimachi): Lli: Peña o peñasco y mache, de machi, es decir, La Peña de los Machis. Los machis eran la casta sacerdotal de los lituche-araucanos.

Una representación semejante fue posteriormente registrada en México. Se trata del Santísimo Christo de la Ensina [sic] que se apareció en el campo de Alcántara. La pintura se encuentra hoy en la iglesia de San Mateo en Cáceres, España, y representa la conversión de un indígena mexicano. La pintura, conocida como Cristo de la Encina, es un óleo realizado alrededor de 1753. Esta imagen, no obstante, se basa en un grabado anónimo del siglo XVII.

El Cristo de la Encina (Ca. 1753).

El Santísimo Christo de la Ensina que se apareció en el campo de Alcántara (Siglo XVII).


La idea del Dios-Cruz (Kreuz-Gott), Wotan-Kristos, el Hombre-Dios crucificado en el Árbol-Runa Man, de la Vida, de la Resurrección (la “Vida Eterna”), se aprecia asimismo en la Iglesia del Crucifico de Puente la Reina en Navarra, España donde el Hijo del Hombre se encuentra crucificado en la runa Man.

[Jesús]Kristo en el Árbol-Runa Man, en la Iglesia del Crucifico de Puente la Reina en Navarra, España.

El Kristo rúnico, en un tapiz resguardado en el sur de Chile.


¿Cómo se puede explicar la presencia de esta figura en diversos puntos del orbe? ¿Cuál fue el origen y sentido inicial de estas representaciones cúlticas?

Se colige, en definitiva, que esta imagen del Hombre-Dios-Árbol es un arquetipo de la tradición solar y pagana de Europa y la América Aborigen y que fue, por cierto, astutamente plagiada en el ícono del Jesús-Cristo de la iglesia de Roma con todo su trasfondo semítico, la cual preserva, no obstante, en términos simbólicos la representación del Dios-Cruz.

Rafael Videla Eissmann
18 de Febrero de 2016


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domingo, 24 de enero de 2016

Sahasrara


Izquierda: El Irminsul, el Árbol-Eje del Mundo. La Columna Invisible. Derecha: Aríbalo descubierto en el norte de Chile con una figura antropomorfa en cuya cabeza se yergue el Irminsul, el Árbol del Mundo.


Los más remotos mitos resguardan las claves de la historia verdadera del origen del hombre y su devenir. Es el Mythos Legein, la “Palabra Verdadera”. Los símbolos, en tanto, preservan las claves casi olvidadas de la tradición primordial de la raza polar y sus extensos movimientos migratorios en el transcurso de las edades y sus ciclos.

La historia mítica y la historia “oficial” se proyectan en direcciones totalmente opuestas: Mientras la primera se remonta al Polo la segunda lo hace a África; la primera señala los ciclos involutivos –Satya Yuga; Treta Yuga; Duapara Yuga y Kali Yuga– de una humanidad divina, la segunda noción plantea la fantástica idea de la “evolución” lineal de los hombres-monos…

En el transcurso de las últimas décadas esta segunda concepción se ha impuesto como la “historia oficial”, hoy transformada en un auténtico e incuestionable dogma científico que astutamente ha depreciado y ridiculizado a las antiguas tradiciones primordiales calificándolas de “fábulas” y “mitos” que obedecían a la estructura primitiva de la psiquis del hombre.

¡De igual modo nosotros nos referimos a la “fábula” de la evolución de la psiquis del decadente hombre moderno!

Ahora bien, por medio de los mitos y símbolos se pueden rastrear las raíces comunes en pueblos hoy geográficamente distantes entre sí los cuales, no obstante, presentan gran similitud precisamente en sus registros míticos y símbolos los que no pasan de ser a juicio de los historiadores y antropólogos de la historiografía “oficial” meras coincidencias o simples casualidades que no poseen vinculación alguna. Mas, allí se encuentran, como ejemplo, los vestigios megalítico-astronómicos, las estructuras piramidales y los túmulos y las ideografías solares de la swastika-cruz gamada –el símbolo del Sol, de la Vida, del Dios Increado– y la estrella helíaca –la luz más bella, la estrella de Venus– como evidencia del origen común de los grupos culturales en América, Europa y Asia. En este sentido, un símbolo fundamental se descubre asimismo en distintas regiones: El Árbol-Eje del mundo, la Columna Invisible del Polo.

Petroglifo escandinavo del Árbol del Mundo.


Representaciones de deidades de la tradición polar portan sobre sus cabezas, sobre el shakra coronario Sahasrara, o bien, en sus tocados, el símbolo del Eje del Mundo, el Árbol Cósmico-Polar, la Columna Invisible conocida como Irminsul por los pueblos germanos y Yaxché en el Náhuac (Véase al respecto: http://losvikingosenamerica.blogspot.cl/2014/06/raices-comunes-ii.html ; http://losvikingosenamerica.blogspot.cl/2015/12/huellas-del-simbolo-del-eje-polar.html y http://losvikingosenamerica.blogspot.cl/2015/12/huellas-del-simbolo-del-eje-polar-ii.html ).

Este símbolo se caracteriza por su eje central (o tronco) y dos brazos (ramas). Así se descubre este símbolo en la América Aborigen, en Europa, Egipto, Mesopotamia e India, asientos de la divina raza de los arios, los Hijos del Sol.

Sello descubierto en el Valle del Hindo con la representación del tricéfalo Shiva Pashupati como deidad cornuda.

El Pilar de los Navegantes con la representación de Cerunnos, deidad celto-germana representada con dos cuernos.

Diosa egipcia en cuya cabeza se descubre el Árbol del Mundo proyectado en direcciones opuestas: Nun o el “cielo”, y Duat, el “inframundo”. Esta figura junto a otras dos –también femeninas- custodiaban el corazón de Tut-Enkh-Amón.


¿Cuál es el significado de la ubicación de este símbolo sobre las cabezas de los hombres-dioses? ¿Se trata de una clave simbólica-geográfica del shakra polar, del origen geográfico polar y la procedencia de los reyes-sacerdotes, de los portadores de la Tradición Primordial? ¿Qué clave encubre su representación?

Por lo demás, ¿cuál es la antigüedad de esta figuración del Árbol-Eje planetario sobre el shakra Sahasrara? ¿Cuál fue la vía de su irradiación en la historia conocida?

En este antiquísimo símbolo, o atributo, se descubriría por lo demás el origen de las representaciones de las deidades con cuernos, astas o protuberancias que fueron posteriormente demonizadas por la religión monoteísta judeo-cristiana y sus celosos evangelizadores.

Rafael Videla Eissmann
21 de Enero de 2016 


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