domingo, 16 de noviembre de 2014

Irminsul: El Árbol del Mundo


  Izquierda: Una clava talismánica de los araucanos del sur de Chile. Derecha: Ilustración
del Irminsul, el Árbol del Mundo.


El Irminsul (Irminsäulen) o Yggdrassil de los pueblos germanos, es el Árbol del Mundo. Es la Columna Invisible cuyos extremos alcanzan los polos (“El hierro lanzará del mundo él solo, / y de un linaje de oro, el más preciado, / el uno poblará y el otro polo”. Égloga IV –Sicelides– de Virgilio). Es, simbólicamente, el Árbol-Eje del Cielo-Tierra, a la vez que conexión entre Asgard-Agartha, el Reino de los Dioses, es decir, los asen; el Thursenheim o Jötunnheim, esto es, el Reino de los Gigantes; el Nebelhiem o Nifleheim, Reino del Hielo; el Muspelheim o Reino del Fuego y por último, Mittgard, la Tierra del Medio, donde habitan los hombres.

La representación ideográfica del Árbol del Mundo entre los germanos se caracteriza por una columna/pilar o tronco, en cuya parte superior se desprenden en sentidos opuestos dos ramas o brazos de proporción y extensión simétrica. Así se aprecia en un altorrelieve en Externsteine, en el Bosque de Teutoburgo y en una figura labrada en piedra, desenterrada en 1938, hoy en la iglesia de San Pedro en Obermarsberg (Eresburg), en Alemania.

 
Izquierda: Altorrelieve del Irminsul en Externsteine, en el Bosque de Teutoburgo, en Ostwestfalen-Lippe, Alemania. Derecha: Representación lítica del Irminsul en la iglesia de San Pedro en Obermarsberg, Alemania.


Este símbolo se descubre, significativamente, en el mundo prehispánico, como se puede observar por ejemplo en los códices mesoamericanos, en la representación del Yaxché, esto es, el Árbol-Columna del Mundo, el cual guarda las mismas características del Irminsul.

 
  El Yaxché, el Árbol del Mundo de la tradición mesoamericana (Códice Madrid).

 
Izquierda: La “caída” del árbol sagrado maya en el Códice Borgia. Derecha: Otra estampa
del relieve del Irminsul doblado en Externsteine, Alemania.


¿Puede ser mera coincidencia las representaciones similares de un símbolo con incluso significados semejantes en culturas que de acuerdo a la historiografía ortodoxa jamás tuvieron vinculación alguna?

En América del Sur también se evidencian las representaciones del Árbol del Mundo o Weltenbaum, el Árbol Vertebral, aun cuando los motivos tienden más bien a la abstracción: Así se colige en las formas de un aríbalo encontrado en el norte de Chile o bien, en una escudilla hallada en Santiago –ambos de la época precolombina–; o bien, en una clava-talismán de la tradición lituche-araucana del sur del país.

Izquierda: Aríbalo encontrado en el norte de Chile (Museo Chileno de Arte Precolombino).
Derecha: Escudilla prehispánica descubierta en Santiago de Chile.


Otro ejemplo lo constituyen las figuras de bronce del Irminsul que han sido descubiertas en Tiahuanaco y que eran portadas como talismanes, encontrándose incluso en poblaciones indígenas durante las primeras décadas del siglo XX,  según dio cuenta el arqueólogo Arthur Posnansky.

Representaciones líticas del Irminsul descubiertas en Tiahuanaco por Arthur Posnansky.


La existencia de manifestaciones culturales análogas en América y Europa –como por ejemplo, la religión heliolátrica, el culto al Fuego Sagrado, la presencia de los símbolos rúnicos y runoides y el culto a los ancestros divinos, entre otros aspectos– induce a determinar un origen en común. Las extraordinarias representaciones en el mundo precolombino del símbolo del Árbol del Mundo confirma esta idea.

De acuerdo al historiador Jürgen Spanuth, el templo supremo de Poseidón, rey de la Atlántida (Aztlán), se encontraba coronado por un gigantesco Irminsul. De allí que algunas crónicas germanas refieran a Irmansuli pyramides, lo que parece indicar que las columnas del culto de los antiguos germanos se elevaban en la cima de pirámides escalonadas, semejantes a los zigurats babilónicos o a las estructuras piramidales mayas. Conforme a Spanuth, Huth cree que la torre [o Templo de Poseidón] tenía la forma de pirámide truncada, con tres pisos superpuestos, terminada por una plataforma que sostenía la Columna del Cielo; esta clase de construcción tenía por modelo la «Montaña Celeste», monumento característico de las civilizaciones megalíticas.

El Árbol del Mundo, la Columna Invisible o la Montaña Cósmica, son figuras-símbolos arquetípicos que refieren al Eje del Mundo de las culturas y civilizaciones solares de América, Europa y Asia, cuyos orígenes se remontan a la mítica raza aria.
Rafael Videla Eissmann
1º de Noviembre de 2014

* (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos. Se prohíbe su reproducción).

sábado, 1 de noviembre de 2014

Sobre el origen de las momias rubias del mundo andino


 Momia dolicocéfala de cabello rojizo, perteneciente a la cultura Nazca, de Perú.


La historiografía ortodoxa de América ha propuesto una línea de poblamiento y cronología ocupacional del continente de norte a sur, por medio del cual diversas oleadas de grupos protomongoloides y mongoloides –originarios de distintos puntos de Asia–, fueron paulatinamente habitando el “Nuevo Mundo”.

Esta teoría ocupacional ha determinado, de esta manera, no sólo la cronología cultural sino también una exclusiva tipología del habitante prehispánico, es decir, las características étnicas de los habitantes de la América Aborigen.

Contra el dogma cronológico-ocupacional aparecen aún en la misma concepción historiográfica oficial sitios como Pedra Furada en São Raimundo Nonato, en Brasil, con presencia humana que oscila entre 60.000 a 32.000 a. p.; Piedra Museo, en la Provincia de Santa Cruz, en Argentina, con vestigios de 13.000 años a. p. (11.000 a. C.); la cueva de Piquimachay, en el Departamento de Ayacucho en Perú, con fechas en torno a los 11.000 años a. C.; y Monte Verde en la Región de Los Lagos, en el sur de Chile, donde las investigaciones han identificado dos asentamientos: Monte Verde I (MV-I) y Monte Verde II (MV-II), teniendo MV-I aproximadamente 33.000 años de antigüedad y MV-II entre 12.800 y 12.300 años.

Estos asentamientos arqueológicos quiebran la cronología, pero no el dogma darwinista de la evolución tecnológica.

Momias de cabellos rojizo y rubio. Corresponden, respectivamente, a descubrimientos realizados
en Nazca, Paracas y Nazca (Perú).

 
Dos estampas de una momia del Cementerio de Chauchilla en Perú.


En cuanto a la tipología del habitante prehispánico, caracterizado por la braquicefalia, el pelo negro e hirsuto, el color cobrizo de la piel y la estatura promedio de 1,60 m, características que por cierto se encuentran en los indígenas y sus descendientes, pero que de modo alguno son EXCLUSIVAS para todos los habitantes del mundo precolombino. Así, se ha constatado en numerosas crónicas y registros etnohistóricos la existencia de los indios blancos desde la invención hispánica del “Descubrimiento” de 1492 hasta las observaciones realizadas por diversos exploradores durante las primeras décadas del siglo XX.

Los ejemplos de esta población aborigen se descubren en el arte y la iconografía prehispánica, como en las mentadas crónicas y escritos elaborados por conquistadores, misioneros y cronistas (Sobre este campo véanse http://losvikingosenamerica.blogspot.com.es/2012/10/el-misterio-de-las-momias-blancas.html , http://losvikingosenamerica.blogspot.com.es/2012/11/el-misterio-de-los-indios-blancos.html y http://losvikingosenamerica.blogspot.com.es/2014/10/la-poblacion-primigenia-americana-los.html ).

El descubrimiento de las denominadas momias rubias del mundo andino durante las últimas décadas, refuerza las exigencias de revisar las pautas de la historiografía ortodoxa, aun cuando sus acólitos conscientemente ignoren las evidencias que no se amoldan al edificio cognitivo que han construido sobre bases tan precarias.

El antropólogo Jacques de Mahieu, intentando explicar la presencia de este grupo blanco nativo en América, escribía en su libro El gran viaje del Dios Sol. Los vikingos en México y Perú, 967-1532 (1976) sobre las momias encontradas hacia 1925 en la  península de Paracas, cerca de Pisco, en Perú: Las momias en cuestión corresponden a dos tipos raciales bien diferenciados. Unas son innegablemente mongoloides: Baja estatura, cara achatada, cabeza braquicéfala y pelo negro azulado, y pertenecen a individuos semejantes a los indios que todavía pueblan la región. Las demás, por el contrario, son de alta estatura, cara alargada, cabeza dolicocéfala y pelo claro, con variaciones que van desde el castaño al rubio “paja”, pasando por todos los matices del rojo, sin descoloración artificial. Quien viera, sin indicaciones de procedencia, la momia reproducida en la imagen II  no vacilaría en atribuirla a una mujer aria de raza nórdica. No se trata de meras apariencias y los especialistas opinan del mismo modo. Algunos pensaron, en un primer momento, que las medidas de la cara y del cráneo podían provenir de una deformación artificial como la que efectivamente, los indios peruanos producían a menudo en los niños, y que el color del pelo podía ser la consecuencia de la acción del tiempo. Estas hipótesis tuvieron que ser desechadas (Jacques de Mahieu, El gran viaje del Dios-Sol. Páginas 63-65).

 
Momias de cabellos rojizos en sus fardos, en el Cementerio de Chauchilla, en Perú.
Una momia de una mujer con cabellos rubios y trenzados, de origen incásico (Perú).


El profesor De Mahieu atribuía el origen de las momias rubias a la población nórdica arribada al continente antes de la empresa peninsular de finales del siglo XV, obedeciendo no sólo a un insostenible eurocentrismo sino también a la única explicación que él pudo vislumbrar. Desconocía De Mahieu el hecho fundamental que la presencia de población de tipo “europoide”, es decir, los indios blancos, corresponden en realidad a los paleoamericanos caracterizados por los cráneos dolicocéfalos o dolicoides –véase por ejemplo, la reconstrucción del rostro del Hombre de Kennewick, un paleoamericano cuyos restos fueron descubiertos en el banco del río Columbia en el Estado de Washington, en los Estados Unidos–, quienes vivieron en América antes de la irrupción de los grupos procedentes desde distintos regiones de Asia y que posteriormente serán conocidos como indígenas y a quienes, erróneamente, se les atribuye ser la población originaria del continente.

El origen de las poblaciones de los indios blancos, de acuerdo a la tradición mítica y a la evidencia arqueológica, se remonta al núcleo zoogénico antártico: La Patagonia.

Rafael Videla Eissmann
1º de Noviembre de 2014


* (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos. Se prohíbe su reproducción).