sábado, 14 de septiembre de 2019

Selk’nam-hopi: La unidad del origen (II)

My acknowledgement to Mr. S. Hamilton.

 El hówen Kótaix/Halaháches en la ceremonia iniciática Háin de 1923
(Fotografía de Martin Gusinde, 1923).


Como complemento del enlace anterior en torno a la unidad del origen entre las remotas tradiciones selk’nam y hopi, la siguiente iconografía comparativa entre el hówen Kótaix/Halaháches y el kachina Paiakyamu, un koshare o “tonto”, evidencia la remota conexión.

Ambos ‘dioses’ proceden del firmamento –son divinidades extraterrestres– y sus representaciones son sencillamente similares: Una ‘pintura corporal’ cuya base es blanca y un conjunto de líneas horizontales y dos ‘cachos’ o ‘cuernos’…

Izquierda: Figura kachina de Koshare (Paiakyamu). (Ca. 1868-1899) de los hopi pueblo (Brooklyn Museum). Centro: Otra representación hopi de Koshare (Siglo XX). DerechaKachina de Koshare (Ca. 1900-1925). (University of Pennsylvania Museum of Archaeology and Anthropology).

Singular fotografía de dos koshare –de espaldas– en una ceremonia hopi
(1912/Museum of American Indian Heye Foundation).


¿Cuál es el origen de este dios? ¿Cuál es su antigüedad? ¿Se trata de dos representaciones paralelas o bien, éstas proceden de una fuente común? ¿Cómo se produjo la conexión entre ambas regiones?

El profesor Roberto Rengifo en su trabajo Estractos de las Actas de la Sociedad Científica, aparecido en 1920, ha entregado una clave fundamental. Observando la ruta civilizadora de los viracochas, escribió en relación con la raza andinocelta que fue la primera que en América empujó la civilización de sur a norte, escribiendo en las rocas sus nacientes ideas, desde Arauco hasta Yanquilandia.

Esta ruta civilizadora de sur a norte se observa en mitos, símbolos y por cierto, en las representaciones de los hombres-dioses.

Rafael Videla Eissmann
12 de Septiembre de 2019


* (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos.
Se prohíbe su reproducción).

domingo, 1 de septiembre de 2019

Selk’nam-hopi: La unidad del origen (I)


Izquierda: Petroglifo de un hombre-máscara en la zona de Choapa, en la Región de Coquimbo, en el norte de Chile, con los característicos dos ‘cuernos’. Derecha: Máscara ritual hopi de Arizona, Estados Unidos (Ca. 1910). Adviértase la similitud entre ambas representaciones.


Una aproximación al Mythos que sienta la base del sustrato cultural conocido de los selk’nam se ha presentado en Weltanschauung: Fragmentos de la tradición sagrada de Tierra del Fuego (http://losvikingosenamerica.blogspot.com/2019/01/weltanschauung-fragmentos-de-la.html). Ecos de esta remota tradición son los mantras y cánticos de los jon o magos (http://losvikingosenamerica.blogspot.com/2019/01/mantrams-de-los-selknam-el-clan-de-la.html).

Este sustrato civilizador se irradió de sur a norte. Vislumbrando la concepción del origen antártico de la civilización, el profesor Roberto Rengifo en su obra Los chiles (1921) manifestó que la civilización nació en América y fue de sur a norte; este es el principio fundamental que propongo, y que según creo, es verídico, y aclara y evidencia todos los hechos arqueológicos.

Sin embargo, incluso antes, en su trabajo Noticias y comentarios arqueológicos (1919), prefijaba el rumbo de la cultura primordial austral al afirmar que ésta fue el centro u origen de las primeras civilizaciones que se esparcieron por el continente, marchando de sur a norte hasta México, y, progresando en lenguas y cultura con la distancia y los siglos.

Esta irradiación del sustrato austral se constata a través de la simbología y de las tradiciones –la unidad del origen– (Véase a propósito http://losvikingosenamerica.blogspot.com/2019/01/un-geoglifo-del-dios-kotaix-en-el-norte.html). Un ejemplo de esta extensión hasta Norteamérica lo otorga la notable semejanza entre un petroglifo prehispánico de Choapa, en la Región de Coquimbo, en el norte de Chile, que representa a un hombre-máscara con dos cuernos en forma de volutas y una máscara hopi de Arizona, en Estados Unidos (Ca. 1910), de similares características.

Se trataría, en realidad, de una evocación del hówen Kótaix/Halaháches, poderoso “dios” celeste de la tradición selk’nam que se caracteriza por tener dos cuernos.

Apropiadamente, María Rostorowski ha dilucidado la clave de la irradiación civilizadora al expresar que el avance de los viracochas es de sur a norte.

Rafael Videla Eissmann
31 de Agosto de 2019


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martes, 27 de agosto de 2019

“Choike Pürun”: Un lejano eco de los hombres-pájaros en la tradición de la Araucanía


 Bailarines del Choike Pürun: Hombres-pájaros (Fotografía de Claude M. Janvier, 1930).


Si bien es cierto el culto totémico en la cosmovisión araucana –el cual se observa por ejemplo en las danzas sagradas tales como el Mara Pürun (“Danza de la Liebre”), el Huemul Pürun (“Danza del Huemul”), Tregüll Pürun (“Danza del Queltehue”) y Rere Pürun (“Danza del Pájaro Carpintero), o el Choike Pürun (“Danza del Ñandú” o “Avestruz”)–, el origen de las representaciones de los hombres-pájaros se relacionaría con la tradición de los dioses y sus representaciones en ignotas edades en la más remota antigüedad. De hecho, basta constatar la secuencia de veinte hombres-pájaros en la portentosa Puerta del Sol de Tiahuanaco –la metrópolis de los viracochas–, o la tradición de los textiles con hombres-pájaros en la cultura Paracas o bien, el Tangata Manú de Rapa Nui o “Isla de Pascua”, el Ombligo del Mundo, para constatar su trascendencia.

Entonces, ¿se trata de una mera casualidad o coincidencia en esta recurrencia? ¿Es el Choike Pürun una simple representación del ñandú y su ciclo vital?

 Choike Pürun en un Nguillatun desarrollado en el paraje San Ignacio, próximo a Las Coloradas, en la década del 30
del siglo XX (Fotografía de la colección del Museo Histórico de Senillosa, en Neuquén, Argentina).

Otra imagen del Choike Pürun en el paraje San Ignacio (Fotografía
de la colección del Museo Histórico de Senillosa, en Neuquén, Argentina).

El Nguillatun de San Ignacio, próximo (Fotografía de la colección
del Museo Histórico de Senillosa, en Neuquén, Argentina).


La corriente historiográfica PaleoSETI encabezada por Erich von Däniken ha otorgado un amplio horizonte que va más allá de los febles parámetros de la historiografía ortodoxa –e indigenista en el campo americano– que no sólo ha limitado la antigüedad del hombre y la civilización sino que ha restringido los ecos de la tradición de los hombres-dioses y sus representaciones sagradas tanto a una mera funcionalidad de la “estructura socio-económica” como a la “psique primitiva” de las culturas y civilizaciones de la antigüedad…

Detalle de la Puerta del Sol de Tiahuanaco: Adviértase los hombres-pájaros
en torno al Gran Viracocha.

Textil de la cultura Paracas con la representación de un hombre-pájaro.


La abundante iconografía de los “hombres-pájaros” en la América Aborigen y, en el caso particular de la danza Choike Pürun de los araucano-mapuche, se debe comprender en realidad como una ritualidad ancestral y totémica que ha resguardado el conocimiento de los habitantes del Wenu Mapu –es decir, de la “tierra del cielo”–, los antupainko, los “Hijos del Sol” y su descenso al Chili Mapu.

Rafael Videla Eissmann
26 de Agosto de 2019


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jueves, 15 de agosto de 2019

Rapa Nui – Araucanía: ¿Clave simbólica de la “insignia de poder” de los araucanos?


 La singular pieza arqueológica de Rapa Nui que guarda relación con la forma del símbolo
de la clava de los araucanos (Colección del Museo de Historia Natural de Chile).


En el mes de Enero de  1934, un trabajo de Arturo Fontecilla L. que lleva por título Una maza polinésica hallada entre los araucanos (Revista Universitaria. Universidad Católica de Chile. Año XVIII. Nº8. Santiago de Chile, Enero de 1934) da cuenta de esta reliquia –que estuvo en poder un cacique– y que evidencia un inmemorial contacto entre la Polinesia y la costa de la Arauco.

Ulteriormente, el etnólogo Thor Heyerdahl en su obra American Indian in the Pacific. The Theory Behind the Kon-Tiki Expedition (“Indígena americano en el Pacífico. La teoría detrás de la expedición Kon-Tiki”. G. Allen & Unwin. London, 1952), postula las bases de remotas relaciones entre América del Sur y el continente insular.

En este sentido, una singular pieza arqueológica del Museo de Historia Natural de Chile, otorga una clave simbólica. La pieza describe la iniciación del Manutara: El Hombre-Pájaro, al lado derecho, se presenta en una posición específica: Cuerpo encorvado; codos tocando las rodillas y la mano izquierda hacia arriba. A continuación, frente al Hombre-Pájaro, en sentido inverso, un hombre ‘saltando’ o ‘arrojándose’ con la misma posición del primero.

Conviene destacar, asimismo, que junto a la figura del hombre se puede apreciar una forma foliácea, motivo que se replica a la vez en la parte posterior del Hombre-Pájaro tanto en la sección superior e inferior, y, en esta última, el símbolo rúnico Man.

Comparación entre la pieza arqueológica de Rapa Nui y una clava o “insignia de mando” de la Araucanía
(Colección del Aula de Arte Nuestros Pueblos Originarios de la Universidad Católica de Chile).

La runa Man.


Ahora bien, esta última figura, guarda similitud en su contorno con la clava de los antiguos araucanos, esto es, uno de los símbolos de autoridad o “insignia de mando”. ¿Se trata de una mera coincidencia? ¿El aparentemente símbolo cefalómorfo tiene su origen en una figura antropomorfa?

Hemos buscado vislumbrar el origen del símbolo (véase http://losvikingosenamerica.blogspot.com/2014/08/las-clavas-de-los-antiguos-araucanos-de.html y http://losvikingosenamerica.blogspot.com/2018/05/analogia-simbolica-entre-las-clavas.html) en las proas de los drakkar vikingos. El enigma, sin embargo, permanece. ¿Cuál es el origen del símbolo de la clava de los antiguos araucanos? ¿A qué época se remonta la tradición primordial de este símbolo?

Rafael Videla Eissmann
13 de Agosto de 2019


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miércoles, 24 de julio de 2019

Among the Araucanians / “Entre los araucanos”


Imagen del documental Among the Araucanians (Ca. 1920).


Among the Araucanians. One of a series of Chester Travels (“Entre los araucanos. Uno de una serie de viajes de Chester”. Chester Pictures Inc. [¿Estados Unidos?] Ca. 1920), es un registro documental realizado por C. L. Chester en la década de los 20 del siglo XX. En el silente registro se observan diversos elementos de la cultura araucana-mapuche.
Se trata, sin dudas, de un fascinante registro documental –que genera por cierto, varias interrogantes: ¿Qué motivó la grabación hecha por C. L. Chester? ¿En qué año fue realizada? ¿Cuál es la duración del fotomontaje total? ¿Hubo otros registros en Chile?–.

El fundamental trabajo de recopilación, traducción al castellano y musicalización fue realizado por Ricardo Serrano Santis.

Rafael Videla Eissmann
23 de Julio de 2019


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miércoles, 10 de julio de 2019

La runa Odal en un poncho araucano


Poncho araucano con simbología rúnica (Museo Chileno de Arte Precolombino).


Poncho araucano. La composición simbólica central es una fusión entre la runa Odal y la Chakana o Cruz Andina. En el centro de la runa se encuentra otro signo. ¿Una abstracción del símbolo del Irminsul, el Árbol del Mundo (“Y”)? Esta composición se encuentra a su vez entre dos símbolos de la Chakana concatenados. En la representación de la izquierda el símbolo abstracto “Y” se observa en la parte superior en tanto que en la representación de la derecha está abajo.

 Detalle de la runa Odal-Chakana.

Detalle de dos Chakanas concadenadas.


¿Cuál es el origen y centro de difusión de los símbolos rúnicos en el Chili-Mapu? ¿Quiénes fueron los poseedores de los conocimientos rúnicos en la América Austral?

Rafael Videla Eissmann
5 de Abril de 2019


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lunes, 1 de julio de 2019

Representaciones contemporáneas de los lituches, los sobrevivientes del Diluvio


Una pareja de lituches o chemamüll en el cerro Santa Lucía de Santiago.


Evocaciones de los lituches o de los “hombres primitivos o del principio”, los hombres-dioses civilizadores del Chili-Mapu que sentaron las bases culturales de la población primordial de los araucanos.

Se caracterizan por las callanas o ‘tocados’ empleados por los sobrevivientes del Diluvio en el ThrenThreng.

Rafael Videla Eissmann
5 de Abril de 2019



 Detalles de los lituches en el cerro Santa Lucía.



Un lituche-rehue en la antigua casona de García
de la Huerta en San Bernardo.


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