martes, 4 de febrero de 2014

Völuspá


Völuspá o La profecía de la vidente es el primer poema de la Edda Poética, registrado en el Codex Regius, manuscrito islandés de 1270. Aquí se narra el origen del mundo y de sus habitantes: Los trols, los elfos, los Ases y los Jötnar o gigantes. Describe asimismo, el Götterdämmerung, el Crepúsculo de los Dioses, es decir, el fin de un ciclo y el inicio del siguiente.

Ciertamente, La profecía de la vidente, constituye uno de los registros más importantes de la historia mítica de los germanos.


Völuspá

1 ¡Oíd! pido a todas las estirpes divinas, grandes y pequeños, hijos de Heimdall; me pides, oh Valfödr, que te refiera las más viejas historias que yo pueda recordar.

2 Recuerdo a los trols, los primeros nacidos, que en un tiempo lejano me dieron la vida; nueve mundos recuerdo y nueve ramas, y el gran Árbol del Mundo, aún bajo tierra.

3 Fue en los primeros tiempos cuando Ymir vivió; no había ni arena ni mar, ni las frías olas, tierra no había, ni el alto cielo, sólo el vacío abismo, tampoco había hierba.

4 Mas los hijos de Bur formaron la tierra, aquellos que crearon el famoso Midgard; brilló el Sol desde el sur sobre el palacio, y surgió en la tierra la hierba verde.

5 Desde el sur lanzó el Sol, compañero de la Luna, su mano derecha al confín del cielo; no sabía el Sol dónde estaban sus salas, no sabían las estrellas dónde tenían su lugar, no sabía la Luna cuál era su poder.

6 Se reunieron los dioses, todos, en asamblea, y tomaron consejo los sagrados dioses; la Luna llena y la nueva ellos designaron, nombraron la mañana, también el mediodía, la tarde y la noche, para contar los años.

7 Se encontraron los dioses en los Campos de Ída, ellos construyeron grandes templos, y altares, hicieron las fraguas, forjaron las joyas, fraguaron tenazas, hicieron herramientas.

8 Jugaban en sus patios, y estaban alegres, no les faltaba en absoluto el oro hasta que vinieron tres doncellas gigantes, todas ellas odiosas, desde el Jötunheim.

9 Se reunieron los dioses, todos, en asamblea, y tomaron consejo, los sagrados dioses, quién habría de crear la estirpe de los gnomos con la sangre de Brimir y los huesos de Blámi.

10 Allí estaba Mótsognir, quien era el mayor de todos los gnomos, y el segundo era Durinn; con figura humana crearon de la tierra a muchos enanos, así dice Durrin.

11 Nýi y Nidi, Nordri y Sudri, Austri y Vestri, Althjóf, Dvalin, Bivör, Bávör, Bömnbur, Nóri, Án y Ánar, Ái, Mjödvitnir,

12 Veig y Gandálf, Vindálf, Thráin, Thekk y Thorin, Thrór, Vitr y Litr, Nár y Nyrád -y hablo en verdad -Regin y Rádsvin- de los enanos.

13 Fíli, Kíli, Fundinn, Náli, Hepti, Víli, Hanar, Svíor, Frár, Hornbori, Fraeg y Lóni, Aurvang, Jari, Eikinskjaldi.

14 Es hora de enumerar para los hombres los gnomos del séquito de Dvalin, hasta Lofar, los que visitaron desde el palacio la mansión de Aurvangir hasta Jöruvellir.

15 Allí estaba Draupnir y Dolgthrasir, Hár, Haugspori, Hlévang, GlóiSkirvir, Virvir, Skafid, Ái.

16 Álf e Yngvi, Eikinskjaldi, Fjalar y Frostri, Finn y Ginnar; se habrán de acrecentar, mientras perdure el tiempo, los descendientes del enano Lofar.

17 Hasta que al mundo llegaron tres de la hueste divina, propicios, potentes, y en la tierra hallaron, carentes de fuerza, a Ask y Embla, aún sin destino.

18 Vida no tenían, no poseían juicio, ni sangre ni voz, ni color de vida; vida les dio Odín, juicio les dio Haenir, sangre les dio Lódur, y color de vida.

 Odín (“Wotan Abschied” de Hermann Hendrich, 1926).


19 Sé de un fresno que se alza, se llama Yggdrasil, árbol alto, bañado de blanca humedad; de él baja el rocío que cae en los valles; se alza en la verde fuente de Urd.

20 De allí vienen doncellas de gran sabiduría, son tres, desde el mar que manda del árbol; Urd se llama una, Verdandi la otra -en ramas graban letras-, Skuld es la tercera; las leyes hacían, elegían las vidas de todos los hombres, el futuro predicen.

21 Recuerda el gran combate, el primero del mundo, cuando a Gullveig traspasaron con lanzas, y en la mansión de Hár la quemaron; tres veces la quemaron, tres veces renació, de nuevo, sin cesar, y aún sigue viviendo.

22 Heid la llamaban allí donde iba, la sabia adivina, hacía conjuros, hacía magia siempre, hacía magia en trance, era siempre el deleite de las mujeres viles.

23 Se reunieron los dioses, todos, en asamblea, y tomaron consejo los sagrados dioses; si debían los Ases pagar tributo o debían los dioses exigir compensación.

24 Arrojó Odín un venablo a la hueste, fue el gran combate primero en el mundo; roto quedó el muro del fortín de los Ases, con sus artes, los Vanes dominaron el campo.

25 Se reunieron los dioses, todos, en asamblea, y tomaron consejo los sagrados dioses: ¿Quién mezcló veneno en el aire todo, o a la estirpe de trols prometió la esposa de Odd?

26 Sólo Thor luchó allí con furor terrible, nunca reposa cuando ve estas cosas; se han roto juramentos, palabras y promesas, los firmes acuerdos que había entre ellos.

27 Sabe que está el cuerno de Heimdall silencioso bajo el árbol sagrado habituado a la luz; ve caer el agua en la lodosa cascada de la prenda de Odín. ¿Sabéis aún más, o qué?

28 Sentada estaba sola cuando vino el anciano príncipe de los Ases y la miró a los ojos. ¿Qué me preguntáis? ¿Por qué me tentáis? Lo sé todo, Odín: dónde ocultaste tu ojo, allá en la famosa fuente de Mímir; Mímir bebe hidromiel cada mañana de la prenda de Valfödr. ¿Sabéis aún más, o qué?

29 A ella le dio Herfödr anillos y collares, sabia magia y clarividencia, veía aquí y allá, todos los mundos.

30 Ella vio Walkirias llegadas de lejos, prestas a cabalgar al hogar de los dioses; Skuld blandía el escudo, y otra era Skögul, Gunn, Hild, Göndul y Geirskögul; ahora he citado las esposas de Herjan, prestas a cabalgar, las Walkirias, en el llano.

31 Vi a Baldr, dios ensangrentado, al hijo de Odín, predicho ya el destino; se alzaba, crecida, más alta que los campos, -delgada y muy bella- la rama de muérdago.

32 De aquella planta de enjuto aspecto salió el pérfido dardo, y Hödr lo lanzó; el hermano de Baldr nació demasiado pronto tenía el hijo de Odín sólo una noche de edad.

33 Nunca se lavó las manos ni se peinó la cabeza hasta ver en la pira al enemigo de Baldr. Pero Frigg lloró en Fensalir el dolor del Walhalla. ¿Sabéis aún más, o qué?

La muerte de Baldur.


34 Con las tripas de Vali trenzó ligaduras, eran recias y fuertes.

35 Le vio yacer atado bajo el Hveralund; su aspecto, engañoso, se parecía a Loki; allí está Sigyn, mas poco gozosa de ver a su esposo. ¿Sabéis aún más, o qué?

36 Fluye de oriente un río por valles venenosos con hachas y espadas, Slíd es su nombre.

37 Había en el norte en Nidavellir una sala de oro de la estirpe de Sindri; otra se alzaba allá en Ókolnir, era del trol de nombre Brimir.

38 Una sala vio lejos del Sol en la Náströnd, sus puertas al norte, fluía el veneno por sus limbreras, hecha la sala con huesos de serpiente.

39 Vio allí vadear densas corrientes a hombres perjuros y a asesinos y al que a la esposa de otro sedujo; Nidhögg lamía los cadáveres, los destroza el lobo. ¿Sabéis aún más, o qué?

40 Al este, la anciana estaba, en Járnvid; y allí alumbró hijos de Fenrir; de todos ellos surgirá uno, destructor de la Luna, en forma de trol.

41 Bebe la vida de hombres muertos. Se tiñe el Ásgard con roja sangre; negro será el Sol en el verano, y el clima, espantoso. ¿Sabéis aún más, o qué?

42  Sobre una loma tocaba el arpa el guardián de las brujas, el alegre Eggthér; cantaba junto a él en el bosque de aves un gallo rojo, Fjalar se llama.

43 Cresta de Oro, cantaba a los Ases, despierta a los hijos de Herjafödr; y otro más canta bajo la tierra: Un gallo granate en las salas de Hel.

44 Garm aúlla ante Gripahell, romperá los nudos, y correrá el lobo; sé muchos conjuros, más allá veo aún el duro destino de los dioses triunfantes.

45 Lucharán los hermanos, y se habrán de matar, los primos hermanos cometen incesto, terrible es el mundo, hay gran adulterio; días de lanzas y espadas, se rompe el escudo, días de tormenta y lobos, se hunde el mundo, no habrá hombre ninguno que a otro respete.

46 Retozan los trols, la muerte se avisa en el canto de Gjallarhorn: Heimdall sopla fuerte, el cuerno está alzado, interroga Odín la testa de Mím.

47 Tiembla Yggdrasil, mas el fresno está firme, gime el viejo árbol al soltarse el trol; sufren todos en las sendas de Hel, hasta que lo trague el pariente de Surt.

48 ¿Qué es de los Ases? ¿Qué es de los elfos? Ruge el Jötunheim, los Ases se reúnen; gimen los gnomos ante las puertas, los sabios de las simas. ¿Sabéis más aún, o qué?

49 Garm aúlla ante Gripahell, romperá los nudos, y correrá el lobo; sé muchos conjuros, más allá veo aún el duro destino de los dioses triunfantes.

 
El Götterdämmerung, el Crepúsculo de los Dioses.


50 Hrym llega del este llevando su escudo, se encrespa Jörmungard con furor de trol, la sierpe azota el mar, el águila gañe, desgarra los muertos, se suelta Naglfar.

51 Llega un barco del este, vendrá por el mar las huestes de Muspell, Loki es el piloto; llegan los trols con el lobo, hermano de Býleist marcha el primero.

52 Surt llega del sur, abrasa las ramas, fulgura la espada del Dios de los Muertos: Las montañas chocan, los monstruos se enfrentan, pisan las vías de Hel, y el cielo se fisura.

53 Sufre entonces Hlín otro gran dolor cuando marcha Odín a luchar con el lobo, y el radiante asesino de Beli, con Surt.

54 Garm aúlla ante Gripahell, romperá los nudos, y correrá el lobo; sé muchos conjuros, más allá veo aún el duro destino de los dioses triunfantes.

55 Ahora llega el noble hijo de Sigfödr, Vídar, a luchar con el carroñero; hunde en el hijo de Hvedrung hasta las guardas la hoja en el corazón, y venga así a su padre.

56 Ahora llega el famoso hijo de Hlódyn, va el hijo de Odín a luchar con la serpiente, la mata rabioso el guardián del Midgard; abandonan los hombres todos su hogar; nueve pasos atrás da el hijo de Fjörgyn rehúye a la sierpe sin temer la deshonra.

57 El Sol se oscurece, se hunde la tierra en el mar, se agitan del cielo las brillantes estrellas; surge vapor furioso, el fuego se alza, y llega el calor hasta el mismo cielo.

 “El Sol se oscurece, se hunde la tierra en el mar...”.


58 Garm aúlla ante Gripahell, romperá los nudos, y correrá el lobo; sé muchos conjuros, más allá veo aún el duro destino de los dioses triunfantes.

59 Pero ve surgir por segunda vez la tierra del mar, para siempre verde; caen cascadas, se remonta el águila que en las montañas cazará los peces.

60 Se encuentran los Ases en Ídavellir, y de la sierpe del mundo poderosa charlan, recuerda allí los grandes sucesos, y las runas antiguas de Fimbultýr.

61 Allí, después, maravillosos escaques de oro hallarán en la hierba, los que en días antiguos tenían las estirpes.

62 Y sin plantarlos crecerán los campos, todo mejora, Baldr llegará, habitarán Hödr y Baldr los hogares de Hropt, el templo divino. ¿Sabéis aún más, o qué?

63 Elegirá Haenir la rama sagrada, construyen los hijos, los dos hermanos, un gran mundo aéreo. ¿Sabéis aún más o qué?

64 Ve alzarse una sala más bella que el Sol, tejada con oro, allá en el Gimlé; las huestes leales allí habitarán y para siempre serán felices.

65 Vendrá entonces el reino en el Juicio Final, llegará poderoso, quien todo lo rige.

66 Llegará volando el oscuro dragón, la sierpe brillante, desde Nídafjöll; llevará en sus plumas los muertos a Nidhögg. Allí se hundirá.


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martes, 28 de enero de 2014

Götterdämmerung


El Árbol Yggdrasil es el alma germana.

Más allá de las apariencias terrenas, extiende sus ramas hacia la vastedad del cosmos en el cielo estrellado; omnipresente, el Árbol se halla sobre el espacio, el tiempo y la razón.

La razón que induce a errores y que sólo puede entender lo que se presenta frente a los ojos, a los sentidos y al cerebro de Dios.

Pero las altas ramas del Árbol, el alma de la tierra del Norte, se encuentran mucho más allá que todo esto. Allá está esta alma y si miles de seres no saben lo que tan sólo uno de ellos conoce... Pues el sentido divino de la Tierra y de las estrellas no preguntan por el destino de una masa tonta y simiesca, que ni siquiera lo podría sospechar.

Para él, la aparición de los diferentes, es suficiente, a  quienes  él siempre ha dado la función de ser los guardianes del alma, de manera tal que la consciencia de Dios [Gôt] no desaparezca, hasta que ésta se cubra por voluntad propia.

El Árbol extiende tres raíces sobre el mundo. Bajo la primera se encuentra la “fuente saltarina”, de los gusanos envidiosos, que se alimentan de las amenazadas almas venideras. ¡Cuán bien sabían nuestros ancestros acerca de este peligro!

Bajo la segunda raíz, que alcanza el reino de los Gigantes de Hielo [Jotuns], se encuentra otra fuente, de la memoria, la fuente del YO SOY, a la cual Odín entregó su ojo para la conscientización.

Pero la última fuente, de la cual ni siquiera el mismísimo Odín osó beber, gotea sobre la tercera rama de los Asen. Es la fuente de Urd.

En la fuente de Urd se encuentra la consciencia del ser, la consciencia del nacimiento y de la muerte; en esta fuente se halla la llave de Dios. Pero Odín sabía del Götterdämmerung [el “Crepúsculo de los Dioses”] y acerca de la llegada de una Nueva Edad, que le dará al pueblo germano la consciencia de Dios.

Edmund Kiss


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lunes, 13 de enero de 2014

En memoria de Vicente Pistilli

Vicente Pistilli S.


Ve alzarse una sala más bella que el Sol,
tejada con oro, allá en el Gimlé; las huestes leales
allí habitarán y para siempre serán felices.

Völuspá


La más remota tradición de nuestros ancestros -preservada por innumerables generaciones en ambos lados del océano Atlántico- habla del rito de la resurrección en un reino más allá de aquel percibido por los sentidos físicos. Un reino vislumbrado por bardos y guerreros-poetas en lejanísimos recuerdos y en la inamovible fe en la inmortalidad y el amor eterno.

Esta concepción trascendente de la existencia ha sido el fundamento y motor de la visión de mundo de los pueblos germanos y sus descendientes, la cual, a través del Cordón Dorado de la Tradición Sagrada, ha sido preservada hasta hoy.

Las huellas de aquellos osados e inagotables exploradores, que como sus antecesores repiten la peregrinación por diversos centros de la Tierra, alcanzaron a la América del Sur, región mágica del planeta, legando la sabiduría de los símbolos y de las construcciones megalíticas-astronómicas. Testigo e investigador incansable de estas huellas, de esta «historia prohibida», fue Vicente Pistilli Statunato, prolífero autor de obras y artículos sobre las conexiones transoceánicas entre Europa, América y Asia, destacando en tal sentido, la presencia e influencia de los vikingos en el mundo precolombino. Resultado de su ímpetu son trabajos como Vikingos en el Paraguay. La aldea vikinga-guaraní de la Cuenca del Plata (1978), La cronología de Ulrich Schmidel (1980), La Primera Fundación de Asunción (1987), Etnografía y etnología americana (1990) y Vikingos en América (2000).

Pistilli ha sido uno de los más grandes revisionistas de la historiografía tradicional de nuestra época, entregando valiosas aristas fundamentadas en vestigios arqueológicos, crónicas y fuentes etnográficas que sustentan la concepción y desarrollo de otra historia, distinta a la dogmática versión hispanista en torno al denominado Descubrimiento y la imposibilidad de contactos transoceánicos con anterioridad a 1492. De allí que Pistilli indicara que el radio de expansión de la influencia vikinga es América toda, a lo largo de sus costas, en la cuenca de sus ríos principales, a lo largo de los caminos continentales, ciudades incas perdidas en las selvas amazónicas.

Hay evidencias nórdicas en las culturas de América del Norte, como en olman en México; maya en América Central; Inga y guaraní-tupi en Paraguay-Brasil; en Catamarca, Argentina, con sus alfarerías y piezas de bronce; en el Estrecho de Magallanes, en Chile, donde los alakalufes usaban técnicas escandinavas en la construcción de botes del Mesolítico
.

Ciertamente, sus obras son la invaluable herencia que Pistilli lega no sólo a su glorioso país -Paraguay- sino también a la América del Sur y aquellos buscadores de la Gran Tradición Áurea.

Rafael Videla Eissmann

lunes, 2 de diciembre de 2013

Centenario de la Cosmogonía Glacial: La historia mítica

La Piedra de los Soles, atribuida a la cultura azteca, corresponde a un sistema calendárico que da cuenta de la sucesión de las eras o “soles”, relacionándose con los postulados de la Cosmogonía Glacial.


Un siglo se ha cumplido (1913-2013) de la publicación de la magna obra, la Cosmogonía Glacial (Hörbigers Glazial Kosmogonie. Eine neue Entwicklungsgeschichte des Weltalls und des Sonnensystems. R. Voigtländer’s Verlag. Kayserlautern, 1913) del ingeniero Hans Hörbiger (1860-1931) y del astrónomo Philipp Fauth (1867-1941). Entre los variados campos que aborda este extenso trabajo, resulta fundamental la formulación sobre los mitos y leyendas, concibiéndolos como registros de la historia remota y no con el sentido de fábula o ficción como lo comprende la visión del hombre moderno.

Los mitos, en consecuencia, han sido desechados bajo el prisma del conocimiento definido por el evolucionismo decimonónico y el asumido concepto de progreso de Occidente, sean éstos cosmogónicos, teogónicos o antropogénicos. Más aún, se ha juzgado y definido estos antiquísimos registros en base a su funcionalidad psicológica, social e incluso, como resultado de la estructura primitiva del pensamiento del hombre. 

 
Hans Hörbiger, autor junto a Philipp Fauth, de la fundamental obra la Cosmogonía Glacial (1913).


Esta visión moderna olvida que el mito -Mythoi- es Logos, la “Palabra Verdadera”, la “Narración Sagrada”, fórmula de transmisión de conocimientos y hechos reales de los ancestros y de sucesivas generaciones. El mito es así Hieroi Logoi, la Palabra Sagrada.

A pesar de estar revestidos de factores simbólicos, mágico-religiosos, sociales y éticos, los mitos cobijan una pretérita realidad, es decir, acontecimientos y personajes reales que sólo con el transcurso del tiempo adquirieron una naturaleza mítica. Los hombres-dioses y sus prodigiosas obras, inconcebibles para la mentalidad moderna educada y programada en el más puro materialismo racionalista, fueron reales y no el producto de la “imaginación primitiva”. Sus acciones devinieron en los hitos fundacionales de los pueblos antiguos y ellos, en seres deificados.

De esta manera, los mitos de las diversas culturas y civilizaciones relacionados con los grandes procesos catastróficos, o diluvios, a la luz de la Cosmogonía Glacial, adquieren la validez de hechos acontecidos en lejanos tiempos y pierden de este modo el carácter de fábulas o ficciones para devenir en registros de remotas eras, revestidos ciertamente con características locales y factores mágico-religiosos, sociales, éticos y morales. Pues el Diluvio registrado en Asia, África, Europa y en la América Aborigen fue la evocación de la última catástrofe planetaria -hecho comprobado por la Unión Geofísica Americana de 2007 y por numerosos estudios en torno al denominado “Cometa Clovis” (Véase por ejemplo Evidence for an extraterrestrial impact 12,900 years ago that contributed to the megafaunal extinctions and the Younger Dryas cooling. En: Proceeding of the National Academy of Sciences of the United States of America. Volume 104. Nº41. October 9, 2007; Evidence from central Mexico supporting the Younger Dryas extraterrestrial impact hypothesis. En: Proceeding of the National Academy of Sciences of the United States of America. Volume 109. Nº13. March 27, 2012 y Very high-temperature impact melt products as evidence for cosmic airbursts and impacts 12,900 years ago. En: Proceeding of the National Academy of Sciences of the United States of America. Volume 109. Nº28. July 10, 2012)- originada por la captura por parte de la gravitación terrestre de un cuerpo celeste o Luna, siendo el resultado a su vez de la mecánica de las leyes cósmicas de atracción y repulsión del sistema solar y sus fuerzas motoras: El hielo y el fuego.

Este fue el Götterdämmerung o Crepúsculo de los Dioses del Edda; el Diluvio advertido al rey Svayambhuva Manu por el Avatãra de Vishnú, Matsya; el Llocllavuno Pachacuti de la tradición prehispánica andina y el Apachiohualiztli de los registros maya-toltecas.

En tal forma, el proceso catastrófico de la “asimilación” de satélites a la Tierra ya ha sucedido por lo menos cuatro veces y que en términos planetarios corresponden a los grandes períodos geológicos. Por esta razón, el genial astrónomo y pionero de la industria de cohetes Max Valier ha dilucidado en Einführung in die Welteislehre. Die Rätsel des Sonnenreiches, nach Ingenieur Hörbiger dargestellt (“Introducción a la Doctrina del Hielo Mundial. Los Enigmas del Reino Solar de acuerdo al ingeniero Hörbiger”. Hachmeister und Thal. Leipzig, 1924) que de un golpe se resuelven los problemas de las tradiciones sobre las grandes inundaciones (el Diluvio Universal), así como las contradicciones que se derivan de la Biblia y de la historia de los Incas. En un momento podemos asegurar que el llamado Diluvio o Inundación Universal fue el efecto de la disolución de nuestra Luna anterior y que se presentará otra vez con la disolución de la actual Luna. Así también podemos asegurar que la Tierra ha sufrido, cuando menos, cinco o seis disoluciones de lunas. Pero Hörbiger va más adelante: Nos expone que las épocas geológicas que denominamos períodos Primario, Secundario, Terciario, no son otra cosa que las distintas épocas de disolución de una Luna.

 
Presentación de la primera edición de la Cosmogonía Glacial (1913).


La Cosmogonía Glacial y la multidisciplinaria Doctrina del Hielo Mundial o Welteislehre, son las herramientas cognoscitivas y metodológicas que fundamentan la concepción de la nueva historia del hombre y su cultura, socavando con ello, las dogmáticas teorías del darwinismo y el evolucionismo, para entroncarse con las nociones cíclicas y la remota antigüedad del hombre presentes en las culturas y civilizaciones de la India aria, la Europa pre-cristiana y la América Aborigen.

Rafael Videla Eissmann
1º de Diciembre de 2013

  
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sábado, 16 de noviembre de 2013

Las remotas migraciones de los ario-andinos a Europa

La runa Odal en una alfarería del Cuzco, la capital del Tahuantinsuyo, el sagrado imperio de los Ingas.


El profesor Roberto Rengifo en su obra Arte gráfico y poético de los primitivos y los chiles (192?), ha escrito en relación con el poblamiento de Europa que los atlantes, los ultramarinos, de la América, los anteos, que tomó Hércules en sus brazos; es decir, la España se pobló de ellos; ¿pero de cual raza? – la América es grande; era el Triple gerion (que significa, casa de la fuerte generación) y bien diferentes sus regiones: Costina (can = Obreros, pescadores, navegantes); andina (chen = Varones sacerdotales, mineros, metalurgistas) y central de llano (Jafeta = Propagadores de plantas, agricultores). Yo creo que estas tres razas fueron las que en Europa occidental se llamaron: Arios, celtas y gálatas; célticos eran los que vivían en lo más lejano y sombrío del mundo, y gálatas los que se llevaban emigrando de un lugar a otro; ambos venidos desde lo más lejano del mundo.

Quedan los arios, cuyos rastros más evidentes están en las islas Can-árias y por consiguiente eran de la raza de Can, que agregaron Arí al nombre, significando, filo o cumbre, aristocracia, es decir, la nobleza de la raza navegante sudamericana, poseyendo ya la minería y la agricultura.

Estos enérgicos obreros de cráneo ancho, salidos del Sur Pacífico y de los Andes, con el nombre de anteos, fueron a mi juicio, los que ocuparon las islas Can-árias primero, después África y después España, adonde, como lo dicen los nombres posteriores de célticos y gálatas, llegaban del último confín del mundo en emigraciones sucesivas.

Así se explican multitud de semejanzas y la igualdad de sus primeras escrituras petroglíficas.


Por estos motivos Rengifo ha propuesto que los celtas serían americanos, determinando que con unos 1500 a 2000 antes de la era actual, bastaba para encuadrar esa raza celta que se estableció en la costa occidental de Europa, sin haber provenido del oriente, según muchos autores, en la hipótesis de que provendrían de América y llegaron por el océano Atlántico.

El hecho es muy posible, pues la Corriente del Golfo de México ha debido arrastrar en más de cien ocasiones a los primitivos navegantes del archipiélago Antillano y arrojarlos a Irlanda, donde primero aparecieron los celtas, pasando después al país de Gales, a Bretaña y por último a España, para unificarse con los iberos y producir los «celto-iberos», tenidos como los aborígenes de la península español.

Estos celtas
-continúa Rengifo-, al descender de norte a sur por países sin cordilleras y, al llegar a la primera serranía transversal, al sur del Mar Cantábrico, que es un verdadero cordón como los numerosos y prolongados que existen en América, la bautizaron con el nombre de Piri-neo.

La raíz
Pire es americana primitiva y significa «Montaña»: Apir en lengua chilena, es el cargador muchacho de las montañas, el que con capacho a la espalda trabaja en las minas.Pire-mapu e Inapire-mapu, eran divisiones del territorio araucano y significaban: País de la Montaña y País al pie de la Montaña. Nien, en lengua mapuche significa tener y, es de notar que en francés la terminación ien es también posesiva; Pirenien habría significado entonces, País que Tiene Montaña y, de aquí, más tarde Pirineos.Pire y Pirámide se derivarían de esta antiquísima raíz, posiblemente de Piro, fuego, proviene de lo mismo, y significaría Volcán en su origen, por tener la misma forma piramidal. Los aborígenes pirhues o pirues (quitando la h que proviene de hué = Lugar) eran montañeses del Perú, en su primera denominación Pirú, según indicaron a los conquistadores los indios de la costa del sur de Colombia, para dar noticias del imperio del altiplano andino.

En la toponimia española hay muchos lugares con nombres o raíces americanas primitivas, cuyo estudio debe hacerse; pero no es este el único fundamento para atribuir a los celtas origen americano. La somatología general de esa raza y de la primitiva andina, es muy semejante: Bajos, gruesos o redondeados, miembros cortos, cabeza desarrollada, pies y manos pequeños, cabello generalmente negro y a veces coloreados como en Boroa e Irlanda, piel blanca, pero no alba, pechos pardos, etc. Esta raza andinocelta, diferente de la patagona o pampa y sus derivados, de largos miembros y gran estatura, es producto de los archipiélagos y montañas; por eso es chico de cuerpo y más cerebral; fue la primera que en América empujó la civilización de sur a norte, escribiendo en las rocas sus nacientes ideas, desde Arauco hasta Yanquilandia; tomó grandes bríos en el Mar Caribe y arribó a Gran Bretaña. La misma que pobló a Pascua y la misma que por Berhing se mezcló con la amarilla y formó a la nipona, dominando a los peludos, más primitivos ainos. En Europa fue en gran parte sojuzgada por las razas escandinavas y asiáticas, perdiéndose su historia.

Rafael Videla Eissmann
(Roberto Rengifo y el Secreto de la América Aborigen. El papel del territorio de Chile en la evolución de la humanidad prehistórica y el origen polar antártico del hombre, Santiago de Chile, 2007).


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lunes, 14 de octubre de 2013

Las runas

 Inscripción rúnica en Europa.


La visión historiográfica de las runas las ha definido como un grupo alfabético de las lenguas germánicas de Europa originadas en la antigüedad y desarrolladas hasta la Edad Media -época en la cual se produjo por cierto un proceso de sincretismo del paganismo con el cristianismo y de las runas con el alfabeto latino, lo que permitió la subsistencia de las runas como conocimiento ancestral incluso hasta comienzos del siglo XX, sobre todo en las regiones del norte de Europa, como Escandinavia-.

El nombre del alfabeto rúnico es Futhark, término que corresponde a las primeras seis runas transliteradas: F, U, Þ, A, R y K.

Rune, Runa, Runo, procede de la raíz germano-gótica Run que significa secreto o bien, susurro.

Los alfabetos rúnicos indoeuropeos más conocidos corresponden al Futhark Antiguo (alrededor del 150-800), al Futhark Anglosajón (400-1100) y al Futhark Escandinavo (800-1100).

 
 El Futhark o alfabeto rúnico de acuerdo a Guido von List.


Sin embargo, esta cronología del sistema ideográfico rúnico es insostenible, como también es insostenible derivar a las runas de los caracteres del alfabeto latino o de los alfabetos de la Italia septentrional como lepóntico, rético y venético (del siglo V al siglo I a.C.), procedentes a su vez del alfabeto etrusco. Esto, pues la antigüedad de las runas es remota y su origen está fundido con el mito áureo de la prediluvial cosmogonía germánica, pues las runas son símbolos sagrados emanados de lo Divino, de los Dioses, idea conceptualizada en el antiguo término nórdico Reginkunnr [Rægikundu].

En el Hávamál, el Discurso del Altísimo de los Edda de Sæmund se ha descrito  la obtención de las runas por el dios de los guerreros, Odín.

 Los Runenlauteren (Grabado medieval anónimo).


Los acontecimientos registrados en los Edda poéticos (o Edda Mayor) fueron realizados alrededor del año 1000 y los Edda prosaicos (o Edda Menor) en torno al 1220 por el skald e historiador Snorri Sturlusson (1178-1241). Como se ha explicado anteriormente, el Ragnarök de los Edda fue de hecho, una evocación de la última Gran Catástrofe o Diluvio -el Götterdämmerung- ocurrido hace alrededor de 13.000 años, tal como lo indicaba la Cosmogonía Glacial (1913) de Hans Hörbiger y Philipp Fauth, por lo que se puede aseverar, entonces, que las runas son un alfabeto de una mayor antigüedad a la asignada por la historiografía ortodoxa.

Rafael Videla Eissmann
1º de Octubre de 2013


* (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos. Se prohíbe su reproducción).

jueves, 1 de agosto de 2013

Influencias vikingas en Ecuador

 El venerado símbolo del Sol, la “Cruz de nuestros Ancestros”, la swastika o más
apropiadamente, el tetraskelión en un motivo de la cultura Tuncahuan de Ecuador.


 En esta tierra se puede poner un pie en el hemisferio norte y otro en el sur, en la misma capital del país, Quito, donde han levantado un monumento en la misma línea ecuatorial.

Esta nación se ha hecho famosa por muchos motivos de diversas facturas: El sombrero jijipapa, conocido por “panamá”; la cultura Valdivia, entre otras; la residencia de Huáscar, quien disputara el Impero Incaico contra su hermano Atahualpa; los famosos scyris, señores conocidos como karas, nombre todavía usado en Paraguay (Karaicho: “Gran señor”); las Islas Galápagos, con sus tortugas gigantes, que vieron pasar a Darwin, el sabio.

Tenemos elementos para precisar las gestas colonizadoras de los vikingos, las cuales han llamado la atención de los investigadores pero no la han interpretado satisfactoriamente, por estar sometidos a prejuicios que convierten a la antropología en una etnografía, dejando en suspenso las interpretaciones que exigen las ciencias humanas. Trataremos pues, de retomar aportes diversos, para establecer una adecuada interpretación.

Toponimia. Con todo lo dicho sobre los vikingos en Nuestra América, nos resta incursionar en las ciencias auxiliares de la antropología para encontrar los nombres dados por los vikingos a los accidentes geográficos del Ecuador con sus costas, montes y selvas. He aquí algunos vocablos que han llamado nuestra atención, con la probidad debida: Abatigua, Boyaca, Caragos, Cumbaya, Chaguar, Omagua, Piragua, Turd.

Etnonimia. Existen muchas etnias en Ecuador, que ameritan nuestra atención pues los vikingos conformaban un grupo mas, dentro de la variada expresión demográfica del Ecuador. He aquí algunos nombres de etnias relacionadas con los vikingos: Karas, kañarí, karives, muiska y tolitas.

Etnografía. A nadie escapa que las costumbres se hacen leyes, perdurando para la posterioridad, siendo valiosos indicadores de las gestas vikingas en el Ecuador, según pasamos a considerar.

Llama poderosamente la atención la organización política establecida por los karas en Quito permaneciendo el recuerdo en una leyenda de “gigantes” que habían arrasado el área: Ajustando esa versión, el acontecimiento debió suceder en el siglo XI de la era cristiana: Se estima que pasaron por el Reino de Quito, unos quince emperadores, recordándose todavía algunos de sus nombres y hazañas muy relacionadas con las costumbres nórdicas.

Los vikingos eran comerciantes, razón por la cual desarrollaban las prácticas para el abastecimiento e intercambio de mercaderías. Es histórico que conformaron una confederación de mercaderes, precisamente en la época del arribo de los nórdicos; las etnias que nuclearon esta empresa fueron los monteños, los puneños y los huankavikcas.

Mencionamos nuevamente los aportes vikingos a la orfebrería con las técnicas correspondientes, llegando a acunar monedas; discos de oro vaciados en un molde y sin signos ni inscripciones. Por supuesto que en sus diseños ornamentales de las piezas de orfebrería, domina el Sol de Oro.

La ciudad de Quito de acuerdo a la ilustración de Felipe Guamán Poma de Ayala en su Primer Corónica del Buen Gobierno de los Ingas (1583-1615).


Historia. Este país tiene tradiciones antiquísimas, comprobadas por la arqueología En efecto, su posición privilegiada, penetrando hacia el Pacifico, como apuntando a las Galápagos, permitió encausar las corrientes marinas, las cuales impusieron su derrotero a los navegantes. Se podría afirmar, que la famosa Cattigara, es pues el Ecuador, donde había arribado el famoso Fu-Sang, quien habría llevado el maíz al Asia. Registros documentales del siglo XIV, muestran como este grano fue difundido hasta las fronteras con Europa a través del Imperio Otomano, el cual fue denominado “trigo turco”, nombre usado por Alvar Núñez en Paraguay, para designarlo.

También llegaron los japoneses, dejando influencia en la cultura Jomon en varias etnias ecuatorianas. Luego se hicieron presente los mayas, quienes aculturaron a los muiscas, los cuales a su vez, en alianza con los vikingos, continuaron con la aventura cultural, la cual señalamos a través de los relativos indicadores.

En efecto, los vikingos asentaron una base en la Isla de Guayas, al llegar a estas latitudes; luego buscaron los altiplanos y echaron las bases del Reino de Quito: El primer jefe se llamoo Kara (de karr, “rizado”; uno de los nombres de Odín). Luego los emperadores se llamaron Scyry (de Skirr, Sirri, “más puro”, por razones de confirmar la nobleza). No se conoce el nombre del último, pero su hija se caso con un jarl local, a quien ayudó a fundar el reino, razón de su nombre Toa (de Toeja, “ayudar”).

Finalmente, los Ingas incorporaron el Reino de Quito al Gran Imperio cuya historia todavía da que comentar, por los descubrimientos que todavía se siguen haciendo, en estas latitudes, para comprender Nuestra América.

Vicente Pistilli
(Vikingos en América.
Asunción, 2000).
 
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