domingo, 15 de febrero de 2026

La “Tierra Plana” en la cosmología de los antiguos araucanos del Chili Mapu

La Tierra Plana. Izquierda: El kultrún o tambor mágico-ceremonial de los lituche-araucanos.
Es la representación simbólica de la Tierra. Derecha: Representación ideal de la Tierra Plana.


El kultrún es uno de los objetos-símbolos más importantes de la tradición ancestral araucana pues junto con plasmar en su dimensión horizontal y vertical los componentes fundamentales de su Weltanschauung o “Visión de Mundo”, es un instrumento de comunicación con los dioses del firmamento.

En este sentido, la dimensión horizontal cristaliza la noción de mapu o «tierra» –o como ha apuntado la antropóloga María Ester Grebe, el kultrún representa al mundo terrestre y sus divisiones (Grebe, M. E. El kultrún mapuche: Un microcosmo simbólico. Página 15)–, desde la cual se demarca la ordenación espacial, esto es, los cuatro puntos cardinales siendo el espacio central de éste, el Eje del Mundo.

Se traza así, entonces, el Meli Witran Mapu o la «Tierra de los Cuatro Lugares» –de aquí surgirá ulteriormente el concepto andino del Tawantinsuyo–.

Es en este centro desde donde se eleva el rehue o columna antropomorfa escalonada u Omphalos ordenador que permite la comunicación con los habitantes del Wenu Mapu o la “tierra del cielo” o “firmamento”.

La dimensión horizontal del kultrún conforma asimismo un resabio de un sistema calendárico parcialmente conocido gracias a la presencia del símbolo de los “soles en movimiento”, es decir, las grandes eras definidas por los ciclos catastróficos y diluviales. Pues tal como expresó la maestra Quinturay Raypán, el símbolo   o τετρασκέλιον (“tetraskelion”) es la representación de un “Sol”. Raypán, a este respecto, ha señalado: Esta es la sexta Luna y el Sol, el cuarto, porque cuatro soles se han visto, cuatro soles aparecen en los kultrunes. Todo ha sido destruido con grandes cataclismos donde se daba vuelta la tierra y hasta el Sol se pierde (Comunicación personal con al autor. Santiago de Chile, 1º de Marzo de 2005).

Izquierda: Representación gráfica de la Tierra Plana (Akr). Derecha: Representación
del kultrún: La tierra y sobre ella el firmamento o “cúpula” que contiene a la atmósfera.


Además de esta figuración calendárica de las grandes eras, el kultrún indica el registro del ciclo estacional anual cuyo sentido posee una orientación levógira, es decir, contra las manecillas del reloj, presentando el siguiente orden: Puel (Este), Pikun (Norte), Lafken (Oeste) y Uilli (Sur).

Certeramente, María Ester Grebe ha sostenido a este respecto: En efecto, su membrana dibujada representa a la superestructura cósmica y sus diversos componentes inmateriales. Ella representa, por tanto, a las cuatro divisiones de la plataforma cuadrada terrestre orientadas según los cuatro puntos cardinales a partir del Este (Grebe, M. E. El kultrún mapuche: Un microcosmo simbólico. Página 24). (…) Por otra parte, la vasija de madera del kultrún, junto a los objetos simbólicos introducidos en ella, representa a la infraestructura cósmica y terrestre con sus diversos componentes materiales (Grebe, M. E. Ibídem. Página 26). 

Y más abajo: El kultrún resume los componentes cósmicos y terrestres, materiales e inmateriales (Grebe, M. E. Ibídem. Página 27).

El ciclo estacional se conforma de esta manera por: Pukem (Junio-Agosto: Invierno), Pewü (Septiembre-Noviembre: Primavera), Wallung (Diciembre-Febrero: Verano) y Rimüngen (Marzo-Mayo: Otoño).

Más importante aún, en su dimensión vertical, en tanto, el kultrún refleja el conocimiento de la Tierra, esto es, constituye una micro-representación del planeta, de la Ñuke Mapu, es decir, de la “Madre-Tierra”, base y sustento de todo lo viviente y que evidencia al mismo tiempo una profunda concepción espacial: El Wenu Mapu o “tierra del firmamento” en la parte superior (invisible); el Nag Mapu o la “tierra”, en el plano medio (la membrana) y el Minche Mapu o “Inframundo” –la “tierra de abajo”, la Tierra Hueca–, en la parte inferior (la caja de resonancia).

Machis o sacerdotisas araucanas con kultrunes (Fotografía publicada en la obra Los tejidos
araucanos de Claude Joseph publicado en Santiago de Chile en 1928).


Esta concepción plasmada en el kultrún de ser una “micro-representación” del planeta resulta trascendental pues corresponde a la misma cosmología tradicional del mundo antiguo –germanos, sumerios, indios, egipcios, griegos y chinos, entre otras altas civilizaciones–: La “Tierra Plana”. Y más apropiadamente, discoidal.

Kultrún en el cual se observan variaciones del símbolo primordial del tetraskelión o swastika, figuración
de las cuatro grandes eras o soles que han acontecido. El círculo central es el Sol o Era presente.


El kultrún como representación del planeta se encuentra dividido en cuatro segmentos equivalentes, en cada uno de los cuales figura el tetraskelión levógiro –o símbolos astrales– y que expresa la sucesión de cuatro grandes eras o soles constatados en fuentes como la Descripción de la evolución de la humanidad de acuerdo a la tradición secreta de nuestro clan Asa-Uana de Uiligotis (1935) de Karl Maria Wiligut y por cierto, en la extraordinaria Hörbigers Glazial Kosmogonie. Eine neue Entwicklungsgeschichte des Weltalls und des Sonnensystems (“La Cosmogonía Glacial de Hörbiger. Una nueva historia del desarrollo del universo y el sistema solar”) de Hanns Hörbiger y Philipp Fauth, publicada en 1913.

El kultrún refleja así el vasto conocimiento de los antiguos araucanos, herederos de los lituches, los míticos hombres-dioses de la tradición sagrada del Chili Mapu. 


Rafael Videla Eissmann
14 de Febrero de 2023


Bibliografía

I. Obras

González, Carlos
Simbolismo en la alfarería mapuche. Claves astronómicas. Colección Aisthesis. Revista chilena de investigaciones estéticas. Impreso en Talleres S. y P. Santiago de Chile, 1986.

Grebe, María Ester; Pacheco, Sergio & Segura, José
Cosmovisión mapuche. Separata de Cuadernos de la Realidad Nacional. Nº14. Santiago de Chile, Octubre de 1972.

Hörbiger, Hans & Fauth, Philipp
Hörbigers Glazial Kosmogonie – Eine neue Entwicklungsgeschichte des Weltalls und des Sonnensystems. R. Voigtländer’s Verlag. Leipzig, 1913.


Videla Eissmann, Rafael
Los lituches. Los hombres-dioses de la tradición del sur del mundo. Prólogo de Erich von Däniken. Ediciones Tierra Polar. Santiago de Chile, 2014.

Wiligut, Karl Maria
Descripción de la evolución de la humanidad de acuerdo a la tradición secreta de nuestro clan Asa-Uana de Uiligotis (1935). Edición, prólogo y notas de Rafael Videla Eissmann. Edición limitada. Ediciones Tierra Polar. Santiago de Chile, 2016.

II. Revistas

Grebe, María Ester
El kultrún mapuche: Un microcosmo simbólico. En: Revista Musical Chilena. Facultad de Ciencias y Artes Escénicas. Departamento de Música. Universidad de Chile. Volumen 27. Número 123-1. [Santiago de Chile] Julio - Diciembre, 1973.

Videla Eissmann, Rafael
Fliegender Berg und Himmelsleiter. En: Sagenhafte Zeiten. Nr.1/2013, 15. Jahrgang.
_ Himmelsleitern in der vorspanischen Welt: Von Rehue bis Kuxa’an Suum. En: Sagenhafte Zeiten. Nr.2/2020, 22. Jahrgang.


* (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos. Se prohíbe su reproducción).

martes, 27 de enero de 2026

Erich von Däniken, el Zeitgeist y la revolución del pensamiento. In memoriam

Erich von Däniken en el templo andino de Macchu Picchu,
Perú (Ca. 1976).


“Recuerdos del Futuro”

(Dr. h. c.) Erich von Däniken (14 de Abril de 1935 – 10 de Enero de 2026) fue un autor no ficción best-seller a nivel mundial: Sus más de cuarenta libros han sido traducidos a treinta y dos idiomas.

Von Däniken realizó innumerables conferencias y debates en foros públicos y privados.

De modo certero, sus controversiales ideas han influido prácticamente en todas las manifestaciones culturales: Literatura, arte, historia, arqueología, filosofía y por cierto, la televisión y el cine.

Las ideas de Erich von Däniken revolucionaron las concepciones sobre el origen y desarrollo de la humanidad por cuanto a partir de la publicación de su primer libro en 1968, Erinnerungen an die Zukunft (“Recuerdos del Futuro”), planteó posiblemente una de las ideas más sugerentes y extraordinarias de la historiografía: Visitantes extraterrestres llegaron a la Tierra hace miles de años. Con ello comienza la historia del Homo sapiens sapiens.

Es el inicio de la civilización en el planeta.


La Historia Prohibida

Erich von Däniken ha sido el impulsor de la corriente historiográfica PaleoSETI –o Search for Extraterrestrial Intelligence in Antiquity, es decir, la “Búsqueda de Inteligencias Extraterrestres en la Antigüedad”–.

Ciertamente, obedeciendo al Zeitgeist o “Espíritu del Tiempo”, las comunidades religiosas y científicas del mundo occidental al unísono se abocaron a ridiculizar y atacar las geniales ideas de Erich. Mas, todo fue en vano. Pues Erich llegó a las fuentes del conocimiento, permitiendo la comprensión profunda del pasado de la humanidad, rescatando y comprendiendo el conocimiento intrínseco de los mitos –la historia pretérita– en torno al arribo de los extraterrestres en la antigüedad y el desarrollo de la civilización.

Junto a los estudios de extraordinarios vestigios del mundo antiguo como las pirámides egipcias, Stonehenge y los megalitos de Europa, las ciudades subterráneas de Turquía, los templos-vimâna de Asia, Nam Nandol y por cierto, Rapa Nui –el “Ombligo del Mundo”–, a lo largo de sus geniales obras Erich von Däniken profundizó el estudio de los mitos y vestigios de América, como las magníficas Líneas de Nazca en Perú, el eje Tiahuanaco-Puma Punku en Bolivia, la Cueva de los Tayos en Ecuador y las pirámides de mesoamericanas, abordando asimismo la tradición de los poderosos viracochas y quezalcoatles o Dioses Blancos del continente, el conocimiento sobre Bep Koropti de los kayapó de la cuenca del río Xingu en la Amazonía de Brasil y el conocimiento de las tribus de América del Norte, especialmente de los hopi sobre la “Gente de las Estrellas”.

“Mitología” e “Historia”. Izquierda: Bó, el “atuendo” que evoca a Bep-Kororoti, el dios que descendió de los cielos
y transmitió el conocimiento a la tribu Kayapó del río Xingú, emplazada al norte del Estado de Mato Grosso, en Brasil y que guarda un sorprendente similitud con los trajes de los astronautas contemporáneos. Bep-Kororoti porta el Kop, el arma atronadora (Fotografía de la revista O Cruzeiro de 1972). Derecha: Traje de escape eyectable utilizado por los astronautas durante el primer vuelo del Transbordador Espacial de la NASA, STS-1.


Por cierto, las observaciones realizadas por Erich sobre las investigaciones arqueológicas del padre Gustavo Le Paige en Atacama, la efigie de Viracocha o “Gigante de Atacama” en Huara y acerca de la misteriosa plataforma de El Enladrillado en la Región del Maule son fundamentales.

Con propiedad, Erich von Däniken ha determinado que Sudamérica es la patria de los dioses.

De manera elocuente, la revolución del pensamiento que trazó Erich ha otorgado un amplio horizonte que va más allá de los febles parámetros de la arqueología y la historiografía ortodoxa y del dogma evolucionista-difusionista y del presunto génesis en África. Esto, pues el hombre es descendiente de extraterrestres.

“Somos hijos de los dioses”.

Erich von Däniken a través de sus trabajos con sólidos fundamentos arqueológicos, antropológicos, historiográficos, filosóficos, religiosos y astrofísicos, generó una verdadera revolución en el pensamiento al reconectarnos con la antigua leyenda de los dioses y su herencia: Nuestra antigua civilización.

Erich von Däniken, el genial escritor y explorador del mundo antiguo, ha partido de este plano el pasado 10 de Enero.

Su nombre y su obra son los cimientos de la Nueva Historia.

Rafael Videla Eissmann
11 de Enero de 2026


* (Los textos de http://losvikingosenamerica.blogspot.com/ son exclusivos. Se prohíbe su reproducción).